Aforismos (Leonardo da Vinci)

Ficción

Atención: fichero muy grande, pulse en el título para verlo.

un viento cimarrón…

Poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de pálido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sofá
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando más joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la música del céfiro
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo está dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia mañana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja más vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
ágil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala única de águila
chica furtiva del viernes
aunque ¿quién sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
según se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de otoño
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transeúnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
—y qué?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¿por qué sobre mí?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte está eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
mágica mujer de rojo
si se empaña
por el crepúsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quizás por eso está
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo más seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¿soy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
—día tras noche—
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor aún?
lloreando cencellada
más sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo soñar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
más viva, más desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
más me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
está luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sueño en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sueño del terafante
en voz alta y sonora
—absurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro lágrimas
¿alguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave montaña
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Moscú
nuestro fuego rezonga
el banquero araña su ábaco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
—¡oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la cúpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
—¡abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y soñar
veo mi palabra perdida
háblame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
«allegro ma non troppo»
con sanguino añejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi satán desatado
postreramente
sin soñarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
más cerca aún, más cerca
pero di que serás mía
abrázame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con lágrima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¿cómo reparar un corazón roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¡ay la leche!
hay señales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¡toma castaña, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de harápos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
—las olas están rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con párpado de escarcha
niño de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto más me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no será alcanzable
—la savia no está lejos
un silencio invisible
capitán Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su satán, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo más veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es fácil de amar
radiante por el áureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las enseñanzas de Orfeo
fascinando sin más
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

enlaces

Poesía

$ky
-Entonces, mátalo… -Para empezar, vale.
-No me escuchaste. -Sí… ¿Qué decías?
…cinturón niveo y labios encendidos
35 millones de años antes…
A bird-brain banquet melts bold Mistress Mog
A daring baron pockets precious Mings
A la pupila poseida
A la salud de Baco!
A la vuelta te espero -sentenciaba Boomerang.
a las 10 en casa
a las hojas del arce
a las nubes del monte
a mis princesas
A partir de hoy, cuando te dirijas a mí, empieza por la palabra ‘adiós’.
A pesar de estar manchado de sangre, sonreia.
A piercing wit would sprightliest horses flog
a sueldo de Moscú
a una amapola
a veinte bajo cero
A ver si te enteras, que son 20 pegas!
A wise loaf always knows its humblest crumb
Aburrirse es besar a la muerte.
Acerca
Adoremos sus palabras
Ahasvero es el judío errante
ahora que me voy
Ahora, Susana, las sonrisas son para ti.
Al marinero mar
al mendigo
Al mudo cobijo de tus bosques axilares
al oscurecerse el monte
Al pálido palacio del débil desconsuelo
al subir una loma
al viejo gallo
alba de estío
algo me han dicho
Algo que contar
Allá va el mar
alrededor de la garza
alzado
amandoossodia
Amante de alquiler
ambienteg
Amemos el haiku
amigo gagarin
An icicle of frozen marrow pings
anaitgames
analiebana
Anécdotas, historias y relatos
And empty cages show life’s bird has flown
And lessors’ dates have all too short a sum
And let you off from your opinions glum
And loudly sang off-key without a tone
And played their mountain croquet jungle chess
And starve the snivelling baby like a dog
And yet ’twas he the beggar Fate just flings
anieto2k
Ante avenidas juerguistas de Brooklyn o New York
ante el respetable público
ANTIMUNDOS
Antipixel | Blog
Antropodocus :: Ficción
Antropodocus :: Ficción
aparecen estrellas
Apenas intercambiamos una palabra.
Apestando a infernal sofisma
Apetitos tallados en el tórrido caucho
applesfera
Aquel dia tuvo un sueño revelador…
Aquel fatal diluvio, de cándidos desdenes
Aquellos seres estaban como locos.
Aradriel escritor
ARCHIVOS
Archivos
archivos
ARCHIVOS
Archivos Gabrindios
aroma de ciruelo
aroma tiene
arrebata el granate
arturogoga
As sleeping-bags the silent landscape pave
Asi lo hizo, mientras ellas permanecian paralizadas.
Asociación Aragonesa de Escritores
At five precisely out went La Marquise
At snuff no Cornish sailorman would sneeze
atalaya
Atina Chile | Por aquí va la cosa
Atrapen a esa chica…
autoblog
ave de paso
avecesescribocartas
ay, el aire yerto
– Lo sentimos, pero hay que obedecer –decía.
– Ya se han marchado –dijo aliviado.
·:C0venant.NET:·
リブログ
Élitros traslaticios
¡A mi esposa puedes bajarle las bragas pero no puedes subirle los principios!
¡Chofer, conduzca tranquilamente! ¡Tenemos prisa!
¡Cuando pienso en todos los tíos con los que me he peleado para provocar un escándalo!
¡Dios mío, un negro homosexual y de derechas! ¡Creía que se había visto todo!
¡Más misses para las masas!
¡No puedo pasarme la vida llevando ligas con el pretexto de que no sé cocinar los pies de cordero!
¡Qué dura le ha salido la barba al erizo!
¡Se podría aparcar un coche a la sombra de su culo!
¡Tengo necesidad de un válium del tamaño de un balón de fútbol!
«Alea eiaculacta est»
último otoño
¿adónde va pensativa la primavera?
¿Cómo es que sólo soportas la visión de mi sangre?
¿Coprofilia o comprofilia?
¿Cuál es el sonido de un solo dedo?
¿de qué flores vendrá?
¿Es que las mujeres creen que ser ilógicas es femenino o es que no saben hacer nada más?
¿Otra novela?
¿Realidad o ficción?
¿Si yo creo que eres extravagante? Claro que no. Todo el mundo se arregla el reloj en Suiza.
Bajo el estambre ciego
bajo un mismo techo
baluart
bandaancha
Bard I adore your endless monologue
barre la luz
bebesymas
bengoetxea
bitperbit
blanco rocío
Blog de Eduard Punset
Blog de Música
Blog Juantomás García
blogcinema
blogdecarolus
blogdecine
blogdeviajes
blogespierre
blogging in paradise
Blogging in the wind
blogissimo
blogmundi
Blogosfere
blogpocket
blogs em bibliotecas
blogvecindad
blsmadrid
Boing Boing: A Directory of Wonderful Things
bootlog
borjamari
bosque estival
breve cortejo nupcial
briefblog
brito
Buscar el olvido en el alcohol es mi pasatiempo favorito. El resto del tiempo bebo para embrutecerme.
Buster McLeod
But I can understand you Brother Gog
caborian
cabreados
cada pincho en la zarza
cae la luna
cae la tarde
cae tan pronto
Caen las más bellas flores
cafeymas
cambioclimaticoverdad
camina de estación en estación
camina la luciérnaga
Caminé hasta llegar al lóbrego bosque
campana en el frío,
camyna
canalpda
canción de próstata
canción de protesta
Canciones
Canciones
canciones
canciones
Canciones
Canciones
cangurorico
canta la alondra
Cantaba en la Iglesia de Cristo.
canto lejano de ruiseñor
cara con cara
carnadas
Carnegie and Kafka
carrero
casoabierto
caspatv
catedral de hormigas
cavaju
Cómo es eso? -inquirió el capitán.
cómo reirían
Celestes joyas
Celia Oquendo
celularis
cerezos en la noche
cesar
chavalina
chicadelatele
chinavillamellera
chochitopelao
cien leguas de escarcha
Ciencia Ficcion
cienciadebolsillo
cienladrillos
Cine
CINE
cine
Cine
cinencuentro
Circo: Los animales de circo ponen la pezuña en un taburete como para que el domador les limpie los zapatos.
cisne
citas (con)temporaneas
CITAS CIEGAS
Citas Citables
Citas Teológicas
clavedetom
Club de lectura lc
Cocadaboa.com – Orgulho de ser polêmico
cogiendo caracoles
Colegios y colegios de patos, pero siempre tan analfabetos.
cometemos errores todos los dias -admitió al morder la manzana
como cada mañana
Como dormidas lilas
como la propia nariz
Como no soporto el mareo, cada vez que quiero navegar me compro una isla.
como recuerdo
como un espejismo
como un extraño
comparativo
compradiccion
comunicandopodcast
Con armónicas brisas
Con la cólera del congregado por la hiena glotona
Con la desvanecida compostura de las fofas infamias
Con la gracia instintiva y angélica
conmigo
Conmueve las soberbias salvajes de melodías burguesas
contando sus vagones
Contigo, si puedo escoger el arma, escogeré la gramática.
Contraditorium
convalor
corazón de cerezo
cosas de mimbre
cov.punto-rojo
cPanel®
CPI (Curioso pero inútil)
crazyjapan
crecen barcas
crecer sin dios
criaciervos
criteriondg
cronicas hoteleras
cronicasdelasterion
Cruci-Ficciones
cuaderno
Cuaderno de bitácora
Cuadernos del Argonauta
cuando calienta el sol
cuando el viento regrese
Cuando gira el espejo del armario gira el mundo con él.
Cuando las cucharas de toda la familia arremeten con la sopa, parecen remeros de regata.
Cuando los tipos de ciento treinta kilos dicen cosas, los de sesenta escuchan…
Cuando quieras que la gente te escuche, no debes contentarte con unos golpecitos en la espalda, hay que ir a golpes de martillo.
Cuando se habla de pasta, a partir de cierta cifra, todo el mundo escucha.
cuanto más me alejo
cuatrojinetes
cubierta esta mañana
cucharasonica
Cuentos
CuEnToS
Cuentos
CUENTOS
Cuentos de Eva Vibora
cuentos…
cuestiondemetodo
Cultura
Cute as a button
Da Literatura
dalequetepego
dandel
David Bravo
david_bravo
davilac
davilac
déjalos que se maten -gritaba
De adormidera alegre
de amarillo calabaza
de árbol en árbol
De esa ciudad industrial
De la embustera complacencia
De la Ficción
De la horrible cizaña de mi almohada
de la libélula
de la luna creciente
de mairena
De mis bajeles
de no estar tú
De nubes grises
De rebaños enfermos y engañosos
de repente el sol sale
De repente se encontró bajo un árbol.
De sed del tiempo
De siervas vaciedades
de tierra y cielo
De un mágico tuareg
de vita et moribus
deakialli
debohemia
deja sus alas la mariposa
dejasteis por cubrir
Del bandolero alquímico
Del espectáculo de sus farsantes y lóbregos orgullos
Del mar surgido
Del quejumbroso Nilo…
demasiado grande
dentro de un jarrón
dentro del frío
desdeguate
desdelatribuna
desegundos
desinformados
despacho101
despertar
Después de adentrarse profundamente, desfalleció.
Después de aquello, nunca olvidaron lavarse los pies.
después de los sesenta
después en las tinieblas
despuesdegoogle
Destartaladas
Detesto la aurora. La hierba tiene la apariencia de haber sido descuidada toda la noche.
detrás, delante
deugarte
Diario de un aspirante a escritor
diario del viajero
diarioaborbo
diariodeunjabali
diariomotor
diariosdefutbol
Diccionario de la Real Estupidez Unánime
diencéfalo
diminui
directoalpaladar
Dispersas en las marismas de infortunio
Disuelto en informes frondas
Do bank clerks rule their abacus by thumb?
doblando el placer
doctorblood
Documenta2: Archivos, Bibliotecas y Documentación
documentalistaenredado
Dolly’ll never go away
Don Pedro from his shirt has washed the fleas
dondedijedigo
dormita, posada
dososan
duermen unas cortesanas
dumitraqui
e-periodistas
eadminblog
ecetia
econectados
ecuaderno
Edison incubó la primera bombilla eléctrica.
edmz
eduardo allende
eduardocollado
Efímera
El agua.
El aldabón acuña la moneda de la llamada.
El ácido bórico tiene ternura para los ojos
El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.
El beso es una nada entre paréntesis. {}
El beso, ¿es un préstamo o un regalo?
El Blog de Enrique Dans
El Blog de Loretahur
el blog de pepi
El blog del futuro del libro
El café con leche es una bebida mulata.
El caudaloso riachuelo estaba seco ahora
el cazador de libélulas
el cerdo agridulce
El ciclista es un vampiro de la velocidad.
El colchón está lleno de ombligos.
EL CONCEPTO DE FICCIÓN
el día de hoy también
El despertador mete en la casa un ruido de peluquería, cortando el pelo del tiempo a la tijera.
el despertar tranquilo
El director de orquesta aletea sin alas.
el dulce aroma
El enjuagatorio del alma es la jaculatoria.
el equipo t
El Escritor
El espejo cromático del estanque de luna
el frío
El gato cree que la luna es un plato de leche.
el gran bosque sería
el grácil sauce
el haijin con su haiku
El huevo nos mira con su roja pupila interior.
El humo no logra pintarle bigote al cielo.
El jardín se fuma en pipa las hojas caídas.
el jefe de los bandidos
El jugo pancreático es el jugo más griego que poseemos.
el ladrón olvidó
El libro es una sopa de letras ordenada.
El lunar es el punto final del poema de la belleza.
El Mar de las Tormentas
el mar oscurece
El mono no entiende, pero está siempre queriendo entender.
el mundo cabe
el mundo está loco
El olor de la flor le despierta y sale
El ombligo se quedó guiñando el ojo
El piano de cola se hace pajas musicales.
El picnic ha terminado: no tenemos hormigas rojas.
El poeta multimedia
El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos
el propio corazón
el que os mira
El rebuzno es un suspiro frenético
El refugio de Orpheus
El reloj nos va afeitando la vida.
el riachuelo va
el rojo atardecer
el ruiseñor
el sapo de este matorral
El sexo aligera las tensiones y el amor las provoca.
El sueño es un depósito de objetos extraviados.
El tenedor es el peine de los tallarines.
el vendaval
El Ventanuco
el verano lo viste
el viento de otoño
el viento ha pasado
El viento soplaba sobre el lago
elastico
elblogsalmon
eldoctorhache
Ellos continuaban sin parar.
elqudsi
elquemuchoabarca
elsabanon
elsacoroto
elsentidodelavida
elviajeaningunaparte
elvoyeur
Emboggled minds may puff and blow and guess
emcatarse
emerecindo
emezeta
emigrando
en diecisiete sílabas
en el azul, cómo sube
En el desierto
En el fondo, en el fondo…
En el hipo tropieza nuestro aliento para convertirse en desaliento
en el horizonte azulísimo
En el murmullo se cuecen las palabras
en el que comeré caquis
En el río pasan ahogados todos los espejos del pasado.
en este sucio mundo
en guerra eterna
en la campiña
En la gruta bosteza la montaña.
en la ventana indiscreta
en las tinieblas
En los eternos mares de arena
En los hechiceros impulsos de las ineptas lujurias del esclavo
En los mustios calveros de las plazas públicas
en mi barca yo solo
en mi vida anterior
en mini falda
en oriente se apilan
en páramos quemados
en primavera
En que dejabas mis lánguidas vidrieras
en ruiseñor
en su sonrisa
en tierra firme
en tu correo!
enberlin
encuentros aleatorios
enelcaos
Enervando, incluso, a los frívolos y espléndidos borrachos
Engadget
enjambreliteral
enlavalla
enriquedans
Entenderemos el ruido y la borrachera si te quedas aquí.
Entonces le dio una palmada y despertó sobresaltado.
Entre el sillón de un ministerio y estar fuera de la sociedad sólo hay un paso en falso.
entre retoños
entreteneos jugando al amor
Era el hombre más viejo del mundo
Era evidente que a la madrastra no le gustaban los niños.
Era uno de esos días en que el viento quiere hablar.
Ere meanings new to ancient tribes are thrown
erebe
Eres un imbécil y un desconfiado porque cuando te digo que eres un imbécil no te lo crees.
Erotismo na Cidade
error500
Error500 | Tecnología + Internet + Conocimiento
es ahora otra cosa
Es guapo, pero cuando se le habla no entiende todos los verbos.
Es tan estúpido que necesita un test de inteligencia para sonarse la nariz.
Es triste que el interior de los baúles esté empapelado de pasillo.
es una mariposa
es ya mi aldea
es.appleweblog
Esas ineptas e inmundas que huríes se creyeron
escalextric
Escapó de las cobras
escolar
Escolar.net – Ignacio Escolar
escritor
escritores
escritores
Escritores aficionados
Escritores da História
ESCRITORES NOVATOS
Escritores.
escritoresdominicanos
escritos
EsCrItOs
EscritoS
Escritos
escritos
Escritos Profanos
Escritos…
escritoscarolina
escritura de pájaros
Espacio de mabel
espartakocc
Espero que algún día alguien te diga lo que realmente pienso de ti.
espiadelbar
esquivaesto
esquizopedia
Estaba tan cansado que me quedé dormido allí mismo
Estación: claridad
estamos a salvo
está el árbol en flor
está lo que más importa
Estás pálido, triste… Se diría que eres abstemio.
Este amuleto es perfecto –exclamó sonriente.
Este blog ha recibido el premio “Pelourinho 2006 - Blog do Ano - Internacional” en Plata
este camino
Este chaval quiere ganar con su cara un concurso de caretas sin mover un músculo facial.
Esto no funciona, ¿es normal?
Estos dramáticos mendigos de la oportunidad
Estoy muerto? -pensé.
estoy solo
estoy viendo flores caídas
estratega ( )
estrella
estudiomatica
etc.territoriocreativo
Etruscan words which Greece and Rome engrave
eventoblog
everypoet
evitándolo
Evolucionarios
evoncando un viejo ayer
extracine
Extraviados en los juegos infantiles
Fall apart right here under a sky that knows no stars
faq-mac
fayerwayer
fbenedetti
Ficción
Ficción Caracas
Ficcion Continuada
Ficcion pulp
Ficciones
Ficciones
Ficciones Irrelevantes de Lurdena
Ficciones Irrelevantes de Lurdena
Filching the lolly country thrift helped save
Filmica.com
Filmica.com :: Espacio digital sobre la industria audiovisual
Filmica.com :: Espacio digital sobre la industria audiovisual
filozoofar-es-dar
Find her an empty lap, fellas
flamenco
florece el ciruelo
florispan
fogonazos
For burning bushes never fish forgave
For Europe’s glory while Fate’s harpies strum
For tea cucumber sandwiches a scone
Forms shadowy with indecision wheeze
fotomaf
fotomurcia
Frágil espejo
frente al gran río
fresqui
Fried grilled black pudding’s still the world’s best yum
From cool Parnassus down to wild Loch Ness
From playboy Chance the nymph no longer flees
fuera de límites
fui yo tu primo?
furilo
futboldelux
futboldesegunda
futuropasado
fzhelenmamy
gallir
gangago
gaussianos
gcmovil
genbeta
genciencia
generadors/poemes
Gimbel
gizmodo
gizmologia
gizmotika
Golly, gee, fellas
golosinacanibal
gorrión sin padres
gracias sean dadas
grandes y pequeñas
grazna una garza
graznido de patos
Gregón de Oro
greguerias de greguerias
Greguerias y paraphernalia
grosero cuco
guardas del templo tocan
guerra y paz
gulgulan
gurusblog
guti
Hacía tanto ruido que no podía escucharle.
hachemuda
haciendo versos
halondisparado
hasta los astros
hasta qué región
Hay cosas peores que la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.
hay mariposas
Hay quesos que son puro cáncer.
Hay quien busca el sentido de la vida
He bent right down and well what did he seize
He bent right down to pick up his valise
He visto desfilar mi vida delante de mis ojos… y era aburrida.
He visto una inglesa. Diría que su aliento era como el de un pez muerto.
He’s gone to London how the echo rings
hechoseinterpretaciones
hectormilla
Her native chauffeur waited in the breeze
Hespérides de heno
Hi there
Hilos de Ariadna
hiperdef
hipersonica
hipertextual
His exaltation shocked both youth and crone
His nasal ecstasy beats best Cologne
His toga rumpled high above his knees
Historia en la red / www.dhistoria.com
hojasdenacar
Holanda: palabra que calma.
hosting
How it surprised us pale grey underlings
hoy a la luna
htmllife
huecos de luz
huye el rocío
ideacreativa
Idle Words
iglesia rústica
ihatedesign
ilmaistro
im-pulso
Imdugud
imprimir?
In cognac brandy is Bacardi rum?
In Indian summers Englishmen drink grog
In purest cradles tha’s how they behave
In salads all chew grubs before they’ve wings
indefinível narrativa
Index – Libro – A Different Design
infectedfx
inkilino
insurrecto
ionlitio
isabelbatteria
isopixel
It’s no good rich men crying Heaven Bless
It’s one of many horrid happenings
ItoBlog
IV Certamen de narrativa breve · Canal #Literatura
jacopofo
javier villacañas
javimoya
javivicente
jazzforever
Jóvenes Escritores
jóvenes hierbas
Jeremy Zawodny’s blog
Jesús, qué humildad en su enfado…
jesusencinar
jfreire
jfreire
jica-en-sabbats
JorgeLetralia
juantomas
juego
juliangallo
jwz
kasandra
kedume
khandika01
Kirai
kirainet
Korochi Industrias
kottke.org
kriptopolis
l’atelier des mots – POESIAS
La amistad entre un hombre y una mujer no puede funcionar. Es la moneda falsa.
La belleza con lunares es una belleza certificada.
La bruja se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa.
La C es una galleta mordida.
La cafetería
La Casa del Poio
la chica de la oficina
La CIA no se la juega, parte de sus hombres luchan con el presidente y los otros luchan contra él.
la cigueña
La Coctelera: Ciberescrituras – Inicio
La Coctelera: El Ignoto Malvino – Inicio
La Coctelera: El Reparador de Sueños – Inicio
La Coctelera: El rey de blogs – Inicio
La Coctelera: micro-latencia – Inicio
La Coctelera: Tribulaciones de un guionista – Inicio
La Dama de Elche es la primera mujer que gastó auriculares.
La diferencia entre la muerte y el sexo es que la muerte es algo que puede hacer uno solo y sin que nadie se ría de ti.
La economía es un arma. La política consiste en saber cuando apretar el gatillo.
La eternidad envidia lo mortal.
La exiliada ingenuidad de los coros celestiales
La ficcion derrotada
La gaita canta por la nariz.
La humareda de escarcha de los valles de plata
La jirafa es el periscopio para ver los horizontes del desierto
La lagartija es la rendija verde de la tapia.
la larga oruga
la lejana montaña
la lengua
La liebre es libre.
La lira está hecha con los cuernos del poeta
la literatura me la pone dura
La lluvia se puso a teclear en su máquina de escribir.
La luna adora los acantilados.
la luna en la ventana
La luna es el ojo de cristal del cielo.
La luna es la lavandera de la noche.
La luna es la mujer que gasta tacones más altos
La luna pone en el bosque luz de cabaret.
La luna sobre el mar es aviador y buzo
la luna sobre la plaza
la luna y el trébol
la maté por un yogur
la mentira
la mitad de las flores
La muerte de un dios
La muerte es hereditaria.
la mujer objeto
La mujer se pinta las uñas para tener diez corazones a mano.
La niña vudú
la nieve pegajosa
la nieve sobre mi manta
la orgía perpetua
la patata de la libertad
la página definitiva
la que ronda mis ojos
La razón pura es un pasquín en blanco
La sandía es una hucha de ocasos.
la sombra de una cometa
La sorpresa más grande que puede dar un tonto es detenerse.
la tarde y la montaña
la tempestad
la tormenta en un vaso
La tortuga está perdida porque lleva el mapa a la espalda.
la vasta noche
La vida es como una caja de bombones. Nunca sabes qué sabor te va ha salir.
La vida es estar cayendo hasta el fragor de la muerte
la virginal zarza de látex de tu sexo
la voz de la cigarra
la voz del viento
labitacora.net
labitacoradelmonosabio
labrujulaverde
lacarceldepapel
lafotografia
lafragua
laiababel
Lanzad a inocentes y lánguidos poetas alli -susurraba.
lapalabra
lapastillaroja
lapenultimapalabra
lapetiteclaudine
Las Desdémonas
las dos manzanas
Las flores que no huelen son flores mudas.
las hojas secas
las hormigas arrastran
Las lilas son la blusa de percal de la primavera.
las partes de un todo
Las porcelanas nos acompañan en la vida, pero fríamente.
Las serpientes son las corbatas de los árboles.
las sotanas de Satán
Lágrimas rezagadas
Lóbrego lago de lágrima empedrado
le sobrevive
le sobrevive a todo
Lectura Obligatòria
Lecturas
lejana tarde de primavera
lekesan
Ler e bibliotecas
les grazna un cuervo
leve es la primavera
libreriamichelena
libro
Libro: hojaldre de ideas.
libros
libros
Libros
LIBROS .BE – Noticias
librosdeluz
Librosfera
Licks round carved marble chops on snails full-blown
linuxjuegos
lirios, pensad
listao
literatura
Literatura – Francisco Juan Prieto
Literatura Eskola
Literatura Fantástica
llamamelola
llave de hielo
llega a su ocaso
llegó el deshielo
llenando el firmamento
Llenaos la barriga! -les grité.
lluvia de anoche
lluvia de primavera
lluvias de mayo
Lo llevó al pozo para lavarlo.
Lo molesto de los barcos es que la salsa de espárragos no está nunca donde debe.
Lo que dijo Nicolás Pertusato
lo que ronda mis ojos
Lo que sepas o no me importa un bledo. De todas formas he decidido torturarte.
lo tiene todo
Lobsters for sale must be our apologue
Loic Le Meur Blog
loogic
lordgk
loretahur
Los archivos de Justo Serna
Los arcos de triunfo son elefantes petrificados.
los crisantemos
los días lentos
los gorriones
Los griegos se morían soltando palabras griegas por la boca.
Los insectos no hacen política. Son brutales. No tienen compasión ni compromiso. No se puede confiar en un insecto.
Los pasodobles debían tener dos autores.
Los párpados son persianas que nos protegen de la luz de la vida.
Los pendientes son las pesas de las orejas.
Los pendientes son las pesas de las orejas.
los puntos cardinales
Los remos son las pestañas de los barcos.
Los sábados escucho Sugar Dumpling
Los senos de la bella están llenos de mariposas de besos.
Los tramoyistas son los marineros del teatro.
Los tubos fluorescentes padecen de epilepsia.
losblogueros
lost dogs
Luce la mercancía de infancia evocadora
luciérnaga en vuelo
luna de agosto
luna de parto
lyzzi
maestrosdelweb
magastyle
magnolia caída
magonia
maikelnai
makarras
malaciencia
malaprensa
maldicion-sisifo
malditas mentiras
malditas mentiras
mangasverdes
manifestometro
manuls.inopia
maquinaelemental
Marathon de Lectura
marcapropia
marce.nerdy
marcharse la primavera
marcodeluna : Archivos
marialasciva
Mariano Planells
marianoplanells
markarina
martin fernandez
Martin Varsavsky | Español
martinvarsavsky
martis2
más me vuelvo a mirarlos
Música
Música
mdug
Me acerqué a ella y me despedí con ternura.
Me gustaba la canción de aquella niña.
Me gustan las mujeres en bikini. No pueden esconder armas.
Me gustaría ser detective. Eso exige cerebro, coraje y pistola. Y yo ya tengo la pistola.
Me he convertido en el hombre que siempre tiene miedo de llegar a ser algo. Pero me siento muy feliz así.
Me he instalado definitivamente en la libertad provisional.
Me preguntó que si encontrar el amor físico era sucio y yo le respondí: “Lo es, si se practica correctamente”.
Me siento como si todo el ejército ruso en calcetines hubiese desfilado sobre mi lengua.
medtempus
memoria-de-una-desmemoriada
memorias del viento
merodeando
merodeando
messenger
Metafilter | Community Weblog
Mi boca está tan seca que podría proyectar Lawrence de Arabia.
Mi casa es mi castillo.
mi choza en primavera
miblackberry
Microcuentos en 30
Microsiervos
Microsiervos
Microsiervos
Microsiervos
Mientras canta su nana
miguemora
minid
Minid.net
mira bien, mira bien
mira, iba a decir, pero
miradas y voces
mmadrigal
moebius
moonfleet
moonshadow
moscas de mi ermita
moto22
motorfull
motorpasion
motrildigital
Muerto: boda con el ciprés.
Mujer Adentro
Mujer preocupada: doble sal en la comida.
mujeres que pasáis por la Quinta Avenida
mujeres reales o fantásticas?
mundogeek
murmullosdescuidados
musicstarx
Mutabilidades Inconsecuentes
nachinhogonzalez
nachovigalondo
nada ke decir
nadie sabe
narrador.es
Narrativa Audiovisual
NARRATIVA DIGITAL
Narrativa Libre
navegadores
Navegan las promesas salvajes
navegando en mares de reflejos amarillos
NEGRALUZ
Neuronas Digitales
nevertobenext
ni ninguna mirada
Ni tu magia podrá secuestrarme
niebla del monte
Ninecuentos
No confiéis demasiado en la raya blanca que divide la calle.
no encontrará ningún árbol
No es educado leer delante de la tele.
No es mala persona… si nos olvidamos de su apariencia, su inteligencia y su personalidad.
no es nada vivir
no hago nada
No hay abrazo más fatal que el de la tierra -tarareaba.
No hay nadie que soboree el agua como el pájaro.
No hay pulso. El corazón no late. Si la cosa no cambia, este hombre está muerto.
no hay telegramas hoy
No juzgarán al pérfido viático
No le cabe la polla entre sus dientes de conejo! -exclamó con ironia.
no lloréis, bichos
No mandes a un pato a hacer la labor de un conejo.
No me gusta ver llorar a las mujeres. Nunca lloran por mí.
No me pises el cielo que acabo de encerarlo!
No need to cart such treasures from the fog
No soportaba el ruido de furias gobernantas
No tiene enemigos en el mundo. Sólo los amigos le odian.
no tiene nada
No, no, no… un miasmático señor tuvo la culpa! -exclamaba histérico mientras se alejaba corriendo.
nopuedocreer
Normal one aims to be and share the throne
Nos quedaremos sordos! -lamentaba.
notasdefutbol
notasmoleskine
Noticias ciencia-ficción
notitia-criminis
Nought can the mouse’s timid nibbling save
novaciencia
novela
Novela do terravista
Novela Negra y Cine Negro
NuNa
Nunca hay que confiar en alguien que lleve una pajarita. La corbata cuelga para acentuar las partes genitales. ¿Por qué habría de confiar en alguien que quiere acentuar sus orejas?
Nunca he sido tan feliz como el día en que besé a mi madrastra olvidando que tenía un cigarrillo en la boca.
Nunca mezcles el hielo con el whisky, ocupa mucho espacio.
nuncajamas
O corren a mutilar sus repugnantes sombras de castrados
O en el regazo pérfido del cuello
O es el primer error que cometemos hoy o es que este tipo nos ha vendido el puente de Brooklyn.
O Parthenon you hold the charger’s strings
O se asfixian en acostumbrados manjares
oberon
obm
ociocritico
ociotakus
oclcyc
octaviorojas
Odio las duchas frías. Me estimulan y después no sé qué hacer.
Oh desesperación vivaz
Oh how oh how he hates such pilferings
Oh muñeca de goma y amante de alquiler
Oh reina violeta que ahuyenta la alegria
Oh, eso será tan fácil como pelar una tortuga.
oink
ojo al texto
ojobuscador
ojos en la escarcha!
Ojos Rojos
Old corned-beef’s rusty armour spreads disease
Old Galileo’s Pisan offerings
olganza
olor a crisantemos
Olvido las tibias gradas de oro de los campos de mies
On fish-slab whale nor seal has never swum
On wheels the tourist follows his hostess
One gathers rosebuds or grows old alone
One misses cricket hearth and croaking frog
One of your old favourite songs from way back when
One tongue will do to keep the verse agog
online
ooohmyblog
openbet
opiniones
Or grinning like a pale-faced golliwog
ora va al este, ora al oeste
orfa
orsai
orteuiperelloisalvado
Os Trechos
otexto
otromundoesposible
otros viene dos veces
ounae
p.n.e™
p03m4s
paco al día
pacocostas
palavrasesentimentos
palomas despistadas
pandeblog
la endiablada cueva del deseo
papelcontinuo
para conocer la flor del ciruelo
Para el ejército me declararon inutilísimo. Si hubiera una guerra yo sólo serviría de rehén.
Para una cantidad grande, ¡cuidado que es chico el cheque!
Parafrenia
pasó el ayer
pasó también el hoy
Patricia pondría nervioso al café.
paubel
paullop
pájaro cuco
pétalos de azahar
pétalos de cerezo
pc-actual
Pedromoreno.net
pekinhouse
peluche
penetra en las rocas
“Aqui se puede descansar”.
periodismoincendiario
periodistas21
pero estoy solo
Pero las frutas maduras cayeron al suelo.
perpectivas desde el centro del caos
perroqueladraymuerde
perturbatronics
Pez: alfiletero de espinas.
phil ringnalda
picapiedra
Pintarán resplandores
pisitoenmadrid
pitodoble
pituteando
Pixel y Dixel
pixelydixel
pjorge
pjorge.com: Pedro Jorge Romero
planetamac
plastico
Platonic Greece was not so talentless
pobre de aquel que nada escribe
podcastellano
Poemas
POEMAS
POEMAS
PoEmas
Poemas De Noche
Poesías y Poemas
Poesia Jazz
Poesias
poesias
Poesias
Poesias
poesias
Poesias
Poesias…
Poetic licence needs no strain or stress
Poor reader smile before your lips go numb
Poor Yorick comes to bury not address
PopMadrid.com
Por amores locos
por donde van las niñas
Por fin los encontró, dibujando en la pared con maestria.
por haber asustado
Por La Boca Muere El Pez
Por la calidad de sus pensamientos, Bob se sitúa cerca del nivel de Custer y de Nixon.
por la hojarasca
Por las perfectas bondades del pecado carnal
Por tus muertos! -dice- ¡Eres un brasas!
porcar
porfinesviernes
Portal de Ciencia Ficción
PortalCab.com
posado un cuervo
poseo la luna
Post Concurso Sky4YouOrg
Post-its sacados de la papelera
Posts Urbanos
prazsky
Preciosos y olvidados sueños de la dulce niñez…
Prefugas
PREMIÀ DEL MAL
presentimiento
Primeiros escritos – Rafael’s
primer amor
proletarium
Prose took the minstrel’s verse without a squeeze
Proud death quite il-le-gi-ti-mate-ly stings
proweblogs
proyecto estercolero / narrativa
psicobyte
publicatuslibros
Pues peor -exclamaron los niños.
punto-tecnologyco
puntogeek
Qué blog blogsearch!
Qué dices!
Qué estabas haciendo hace cinco minutos?
Qué harapientas mujeres
Qué leprosas familias
Qué miserables joyas
qué pasa, follador
Qué pena, bodhisattva!
que caen
Que es la vida la que mata
Que Fluya WacK
Que Fluya WacK
que retornan a la rama
que se halla de viaje
que una fragancia
Que, acariciando a los lobos
queweb
Quinto milenio
Quo vadis?
r21zq : Archivos
rápida es la marea
Rápidamente, le explicó lo que estaba pasando.
Realidad o ficcion
Reblog:: Moleskine Ventaniano.
recodo del rio en sepia
red social
Red social sky
redessociales
redprogresista
Reflexiones desde mi faro
Reflexiones e irreflexiones
regioblogs
Rejecting ermine to become a knave
relampagea
relatame
Relatos
Relatos
Relatos
RELATOS
Relatos
Relatos de Sexo muy Calientes
relatos-minimos
relatos.perufornication
Replies like this the dumbstruck brain may tease
retiario
retratodelinfierno
revolucionneurotica
Ricardo Galli, de software libre
Rincón de Escritores
Rindo estaciones
rinzewind
rocko
Rodábamos por dramas engañosos
rokerojas
rosa caída
Rua da Judiaria
rubendomfer
rufadas
RufinoBlanco.Org
ruido de agua
Rumor de velas
rvr
salta una rana
salvo el crepúsculo
sandrapelletier
santa maradona
Satén erótico y de musgo perfumado
saudade
Sólo aprecias que funciona una vejiga cuando fluye.
sólo el monte Fuji
Sólo el sol puede dar vacaciones a las nubes.
Sólo eran rosas?
Sólo la girafa intentó besar a la luna.
sólo más hojas
sólo un viento que va
Scotland Yard estaba tras las pista.
scuaret
se adhiere a las cosas
se agarran a las hierbas
se apilan
se arriman al farol
se desata la bufanda
se incorporan etéreos
Se le antojaba frecuentemente…
se le olvidó
se me habrá ido hoy
se ondula el agua
se presenta
se refleja en los ojos
se siente orgulloso, el gatito
se va el estío
se va el otoño
se va la primavera
Se zambullen en el vaudeville vertiginoso
según tu antojo
sehizotarde
Semilla de otros tantos
senda del monte
sentidoweb
septemediciones
Ser rico no es tener dinero: es gastarlo.
Sergio Hernando » Archivos
sergiodelatorre
sferazero
Shallots and shark’s fins face the smould’ring log
Si el odio fuera un país, !yo sería la China!
si fueran cinco
Si se lanzaba desde el infinito no temia al mamporrazo…
Si te conoces demasiado a tí mismo, dejarás de saludarte.
Si todas las hormigas se ponen a cantar, nos oirá.
Si tuviéramos que decir siempre la verdad a la clientela, no haría negocio.
Si tuviera una voz así, me colgaría de mis cuerdas vocales.
Signalling gauchos very rarely shave
sigt
silose
sin cerebro
Sin duda aquello le recordó el brillo de las estrellas…
sin teñirse
sin tocar cosa alguna
Since Elgin left his nostrils in the stone
sindefinir-riz
sinembargo
sinmiedo
sistemasdecisionales
skarcha
Slashdot: News for nerds, stuff that matters
Smoke Rising From the Sun
Sobre corregüelas
Sobre el seto oxidado del afanoso otoño
sobre la arena
sobre la campana del templo
sobre la nieve
Sobre las tardes de otoño
sobre los campos azules de lavanda
Sobre praderas olvidadas del desierto
sobre una rama seca
sociedaddelainformacion
Socrates watched his hemlock effervesce
sofanaranja
solenoide
Soliloquies predict great things old chum
solitarioyfinal
solo.infames
solodelibros
sombras especulares
Son falsos e ingenuos hijos de madres olvidadas
son vagamente blancos
sopla el poniente
sotano71
Southern baroque’s seductive dialogue
soycoco
spacebom
spamblog
spanish.engadget
stardustcf
Staunch pilgrims longest journeys can’t depress
stra wiki
studio
Study notE~LOGOS
Su Oriente derrotado de emociones falaces
su ropa sin doblar
Subió al bote y remó durante horas.
Such merchandise a melancholy brings
suchen
sueña que se convierte
sueños sin rumbo
sufriendo desengaños
sufriendo estaba
sufro distinto al ver
Suits lisping Spanish tongues for whom say some
Super 45
Supergospel :: Música gospel
Surge la vana audacia del bastardo que alardea
sus caracolas
Susurrando luz
T
t-s-i
tabernil
tan cerca de mis ojos
tan lejos de mi vida
Tan Nada es la muerte
Tan segura y protegida del combate
Tantas armas en esta ciudad y tan poco cerebro…
Tantos hombres y tan poco tiempo – Peluche
tarde de otoño
Tarjeta del suicida: una hoja de afeitar.
tú en esta choza
tú, caracol
Te amo. Pero no me hagas mucho caso. También amo a las moscas y a los incendios.
tecnochica
tecnogadgets
tecnogeek
tecnomaps
tecnorantes
telendro
Tenia frio y odiaba la humedad.
Tenía una boca tan perferta, que se dudaba si la podría abrir.
Tengo la carne de gallina. De una gallina que ya tenía la piel de gallina.
Tengo necesidad de ti como de un grano en el culo.
Tepasmas.com – Curiosidades de Cine
terechacon
teuve
Th’outrageous Thames a troubled arrow slings
That every verbal shock aims to deprave
That horde of crooks felt they’d more right to own
That metred rhyme alone can souls enslave
That suede ferments is not at all well known
Thérèse no es fea porque tenga un físico difícil; es distinta.
the
The acid tongue with gourmet’s expertise
The answer is they could be twins full-grown
The bell tolls fee-less fi-less fo-less fum
The best of all things to an end must come
The bull’s horns ought to dry it like a bone
The colonel’s still escutcheoned in undress
The country lane just thrives on farmyard mess
The fasting fakir doesn’t smell the less
The fertile mother changelings drop like kings
The Frisian Isles my friends are cherished things
The geneologist with field and fess
The J-Walk Blog
The leaning linguist cameramaniac sings
The marble tomb gapes wide with jangling keys
The nicest kids for stickiest toffees crave
The North Wind bites into his architrave
The peasant’s skirts on rainy days she’d tress
The roundabout eats profits made on swings
The showman gargles fire and sword with ease
The Taj Mahal has trinkets spice and gum
The thumb- and finger-prints of Al Capone
The Turks said just take anything you please
The understanding critic firstly sees
The wild horse champs the Parthenon’s top frieze
The wolf devours both sheep and shepherdess
theinquirer
Their sculptors did our best our hulks they clog
therainbowgarden
thewildrose
They both are right not unformed smatterings
They both are right not untamed mutterings
They’re kings we’re mammal-cousins hi ho hum
Though bretzels take the dols from board-room drum
Through homestead hillside woodland rock and cave
Through snobbish growing round her hemline zone
Through the red eye – By NOlo
tiene una gota
Tierragramas ( cuentos )
tierrasdetormenta
Till firemen come with hose-piped tidal wave
tintachinaceluloide
tiscar
titokokin
To break a rule Brittania’s might might waive
To one sweet hour of bliss my memory clings
To prove mamma an adult with a tress
Tocar la trompeta es como beber música empinando el codo.
tochismochis
tocomocho
toda la noche
todas
Todo acabó mal. Sin lo cual, nada acabaría.
Todo contrato tarda un rato.
todo en calma
Todo Música
todorss
todos los años
Todos sabían que era amable pero anciana
tomasmartin
torreholderlin
torresburriel
totumrevolutum
Trabaja deprisa y no ensucies mucho el suelo. ¿Qué más se le puede pedir a un pintor?
trabajarsinconexion
tradicionclasica
traduccionydoblaje
Tranquilo solloza en el equívoco camino
Translate
trapo
tras el chubasco
Tras el sonámbulo telón de las farándulas
tras el vivir y el soñar
Trazosdepiel
Tránsito traslaticio…
trendencias
tropiezosdelavida
tu destino
Tu entrada al abismo
tu propia sombra
tufuncion
Two due to Fall…
u2fanlife
uberbin
un aguacero
un arroyuelo
Un dia, el más largo del verano, despertó.
un mendigo me mira
un par de casas
un principe mestizo
un sueño en un viaje
un viaje a mi cabeza
un viejo estanque
un viento fresco
Una cosa que no sé si ha sucedido nunca: que una golondrina se haya metido por el agujero de una guitarra colgada.
Una cuestión personal
Una de zarandajas
una mariposa
Una mujer que se va con su amante no abandona a su marido, lo libra de una esposa infiel.
una sencilla flor de papel
unhombresoloenlared
uniondebloggershispanos
unjubilado
unos días no viene
Upon his old oak chest he cuts his cheese
va corriendo
va persiguiendo
Vagando en carreteras melancólicas, sombrías…
vagué junto al estanque
valechumbar
vas provocando ecos
Vaya estética poliglósica de constructos heteroglósicos -exclamé.
vayatele
veaseademas
ven a jugar
Ventriloquists be blowed you strike me dumb
versus-susy
vicisitud y sordidez
victoriashome
Victorious worms grind all into the grave
vida de un consultor
vidablog
vidadeunconsultor
vidadigital
vidaextra
viejas imágenes de Buda
viene de Tierra Pura
viento de otoño
viento del atardecer
visualmente
Vitrales: mariposas de catedral.
voces de pinos
voces en el eco
voi ch’intrate
Watching manure and compost coalesce
We feel the room swayin’
We’ll suffocate before the epilogue
web novela
webandaya
webintenta
weblog.topopardo
weblogssl
webmaniacos
webmaniacos
webmasterlibre
Weeeenos chistes!!!
Well, hello, Dolly
Were pots graffiti’d over by a slave
What things we did we went the whold darned hog
When dried the terrapin can naught express
When flame a form to wrath ancestral gave
When masons clutch the breath we held on loan
When one with t’other straightaway agrees
Where no one bothered how one warmed one’s bum
Which neither time nor tide can long postpone
While homeward thirsts to each quenched glass say yes
While sharks to let’s say potted shrimps are prone
While the band’s playin’
Whiskey will always wake an Irish hog
Whiskypedia de ficción
Whispers of Escapades
Whose ocean still-born herrings madly brave
whowantsabetterworld
whydoyoucomehere
With breaking voice across the Alps they slog
With cherry pips his cottage floor is sown
With gravity at gravity’s great cog
With marble souvenirs then fill a slum
With quill white-collared through his life will jog
With sombre thoughts they grimly line the nave
WordPress › Error
wwwhatsnew
x-flash
xataka
xatakamovil
xavier duarte artigas
xolotl
Y ahora febril y disipado
Y bien, querido abuelito, si tu ponías esa cara todas las mañanas después de la boda, ¿cuál sería la de los entierros?
y canta el ruiseñor
Y chacales del desierto
Y de los sagrados linces
Y el vago impulso de brasas decorado
y en Nara
y escondido en la hierba
y la noche le quita cada día
Y padres infantiles, que acallan sus instintos
Y su ilustrada hosquedad de muchedumbres acuáticas…
Y tan de egoísmo deletéreo desprovistas
ya lo he perdido
ya nadie lo recorre
Ya sin derrumbe del sonido que deja el bergantín
yaxelay
Yet from the City’s pie pulled out not one plum
yo contra el mundo
Yo fui expulsado del colegio por copiar en el examen de metafísica; miré en el alma del muchacho que se sentaba a mi lado.
Yo por norma nunca hago el amor antes de la primera cita.
Yo sufría de incontinencia cuando era pequeño y, como solía dormir con una manta eléctrica, estaba continuamente electrocutándome.
Yogur Griego
You’re lookin’ swell, Dolly
You’re still goin’ strong, Pert
yukei
zifra
zona literaria aysen
zonageek

El regreso

Ficción

Tanto trajín para acabar en el mismo vientre de la madre, pensaba Flegreo mientras observaba la danza caprichosa del polvo en el aire, cada partícula atrapada en un rayo de sol que se filtraba tímidamente por la ventana. La casa, con sus paredes gastadas y suelos de madera que crujían bajo el peso de los recuerdos, parecía resonar con sus pensamientos.

El murmullo de las voces pasadas susurraba en cada rincón, un coro de fantasmas familiares que se mezclaba con el zumbido lejano de la ciudad, esa urbe insaciable que devoraba sueños y esperanzas con la misma voracidad con la que el mar engulle las huellas en la arena.

Flegreo sentía el peso de los años, como si cada paso dado hubiese sido una vuelta más en una espiral infinita, una cinta de Moebius de experiencias y desencantos. Volvía a esa morada materna, no como el hijo pródigo que regresa en busca de redención, sino como un náufrago que se deja llevar por la corriente hacia la seguridad de una orilla conocida, aunque esta se revele inhóspita y ajena.

Los muebles, testigos mudos de infinidad de momentos íntimos y banales, parecían querer confesarle sus secretos, aunque él ya los conociera todos. Las fotos amarillentas en las paredes narraban historias de rostros conocidos, ahora desdibujados por la distancia del tiempo. Los rostros sonrientes en esas imágenes, antaño llenos de vida, se le antojaban máscaras de un teatro olvidado, donde él mismo había representado su papel con mayor o menor éxito.

En el corazón de aquella casa, la cocina permanecía inmutable, como un santuario. El aroma a café recién hecho y a pan horneado aún flotaba en el aire, un eco de tiempos más simples, cuando los problemas parecían resolverse con una caricia o un consejo sabio. Flegreo recordaba las manos de su madre, siempre ocupadas, siempre cálidas, capaces de transformar la harina y el agua en manjares que nutrían tanto el cuerpo como el alma.

Sentado en la mesa desgastada, donde tantas veces se habían discutido las alegrías y las penas de la vida, Flegreo se dejó llevar por una corriente de pensamientos y sensaciones. El murmullo del presente se entrelazaba con los susurros del pasado, y en ese vaivén, comprendió que regresar no era un acto de cobardía, sino un intento desesperado por hallar en el útero conocido un refugio contra el caos del mundo exterior.

Tanto trajín para acabar en el mismo vientre de la madre, y sin embargo, en esa aparente regresión, Flegreo vislumbró una verdad profunda: en la raíz de todas las cosas, en el origen de todo, residía una fuerza poderosa y eterna, una matriz de amor y pertenencia que, aunque distante, nunca había dejado de palpitar dentro de él.

El cementerio estaba vacío, y Flegreo se sentía como un espectro errante en ese mar de lápidas y cipreses. El viento susurraba entre las ramas, acariciando suavemente las tumbas con un murmullo melancólico, como si tratara de consolar a los muertos en su eterno reposo. Caminaba despacio, sus pasos resonando con un eco hueco sobre el sendero de grava, cada crujido una nota en la sinfonía de soledad que componía aquel lugar.

Las estatuas de mármol, guardianas silenciosas de los secretos más íntimos, observaban con sus ojos inertes y vacíos. Ángeles con alas extendidas, rostros tallados en expresiones de piedad eterna, testigos mudos del paso del tiempo y del olvido. Flegreo pensaba en las vidas que habían llegado a su fin, cada una una historia, un universo en sí mismo, ahora reducido a un nombre y unas fechas grabadas en piedra fría.

El aire estaba impregnado de un olor a tierra húmeda y flores marchitas, un aroma que le evocaba recuerdos de funerales pasados, de lágrimas derramadas y palabras susurradas en medio de la tristeza. El cielo, encapotado y gris, parecía compartir su luto, como una gran bóveda que reflejaba la pena del mundo. En ese manto grisáceo, las nubes se movían lentas, arrastrando con ellas las esperanzas y los sueños que alguna vez flotaron libres.

Se detuvo ante una tumba sin nombre, cubierta de musgo y enredaderas, una tumba olvidada por todos menos por el tiempo, que con paciencia infinita la reclamaba para sí. Flegreo se inclinó, dejando que sus dedos rozaran la piedra áspera, sintiendo en su piel la fría indiferencia de la muerte. Cerró los ojos y dejó que sus pensamientos fluyeran libremente, como un río desbordado por una tormenta interna.

Recordaba los días de su juventud, cuando la vida parecía eterna y la muerte una sombra lejana. Las risas compartidas, los amores fugaces, las promesas hechas bajo cielos estrellados. Pero el tiempo, implacable y voraz, había devorado esas ilusiones, dejando tras de sí un rastro de cicatrices y ausencias. Flegreo entendía ahora que el cementerio no era solo un lugar de descanso para los cuerpos, sino un espejo en el que se reflejaban las pérdidas de su propia alma.

El viento arremolinó las hojas caídas a sus pies, y en ese remolino vio la danza de los recuerdos, cada hoja un fragmento de su vida, un eco de lo que fue y ya no es. Se sintió parte de esa naturaleza cíclica, un ser efímero en medio de la perpetuidad de la tierra y el cielo. En la soledad de aquel cementerio vacío, Flegreo encontró una extraña paz, una aceptación de su propia finitud y de la eternidad del universo.

El cementerio estaba vacío, y en esa vacuidad, Flegreo se descubrió a sí mismo, no como un ser separado de todo lo demás, sino como una nota en la sinfonía eterna de la existencia. La muerte, pensó, no era el fin, sino una transición, un retorno al vientre primordial del que todos surgimos y al que todos, inevitablemente, regresamos.

Deposité las flores sobre la tumba, con la delicadeza de quien ofrece un tributo sagrado, una comunión silenciosa entre lo efímero y lo eterno. Las flores, recién cortadas, desprendían un aroma dulce y melancólico que se mezclaba con el aire frío del atardecer. Sus colores vibrantes, rojos intensos y amarillos soleados, parecían desafiar la penumbra que comenzaba a envolver el cementerio, como pequeños faros de vida en un mar de mármol y sombras.

La tumba, con su lápida desgastada y sus inscripciones casi ilegibles, se erguía ante mí como un recordatorio implacable del paso del tiempo. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda, no de miedo, sino de una profunda reverencia ante la fragilidad de la existencia. En ese espacio consagrado, donde el silencio se tornaba casi palpable, me parecía escuchar el murmullo de voces lejanas, ecos de vidas pasadas que aún resonaban en la memoria del mundo.

Me arrodillé frente a la tumba, sintiendo la humedad de la tierra penetrar en mis rodillas, un contacto crudo y real que me anclaba al presente. Cerré los ojos y dejé que mis pensamientos vagaran libremente, como hojas llevadas por el viento. Recordé sus ojos, esos ojos que alguna vez me miraron con ternura y comprensión, que ahora estaban cerrados para siempre, dejando tras de sí un vacío insondable.

Las palabras, tantas veces inútiles, parecían aún más fútiles en ese momento. Sin embargo, en la intimidad de mi mente, pronuncié un silencioso adiós, una plegaria muda cargada de amor y tristeza. Cada flor depositada era un gesto de despedida, un intento desesperado de mantener viva una conexión que trascendía la barrera de la muerte.

El crepúsculo avanzaba, tiñendo el cielo de tonos púrpura y dorado, como una pintura sublime que marcaba el final de un día y el comienzo de la noche. Las sombras se alargaban, abrazando las tumbas en un manto de penumbra, mientras el viento susurraba entre los árboles, su canto un lamento y una promesa a la vez.

En el recogimiento de aquel lugar, comprendí que la muerte no era un final abrupto, sino un pasaje hacia otra forma de existencia, un retorno al vasto océano de donde todos provenimos. Las flores sobre la tumba, efímeras en su belleza, eran un símbolo de esa transición, un puente entre lo tangible y lo inefable.

Me levanté con un suspiro, sintiendo el peso de la despedida en mis hombros, pero también una extraña ligereza, una paz nacida de la aceptación. Mientras me alejaba, volví la vista una última vez hacia la tumba. Las flores brillaban en la penumbra, una ofrenda silenciosa que hablaba de amor, pérdida y esperanza en la perpetuidad de la memoria.

Deposité las flores sobre la tumba, y en ese gesto simple y profundo, dejé una parte de mi corazón, sabiendo que, aunque los cuerpos perecen, el amor perdura, latente en cada rincón del alma, en cada soplo de viento que acaricia las flores y las lleva a danzar en un abrazo eterno con el universo.

Regresé a la pequeña y solitaria aldea, en otras ocasiones bulliciosa, y me recibió el silencio como un viejo amigo que aguardaba pacientemente mi retorno. Las calles, una vez animadas con el ir y venir de los aldeanos, ahora yacían desiertas, bañadas por una luz tenue que el sol de la tarde derramaba con parsimonia. Los muros de las casas, encalados y adornados con geranios marchitos, parecían testigos mudos de un tiempo que se había detenido, congelado en un instante de perpetua espera.

Caminé despacio, dejando que mis pasos resonaran en el empedrado, un eco solitario que reverberaba en la quietud. Cada esquina, cada rincón de aquella aldea, evocaba recuerdos de días llenos de vida y risas. Recordé las fiestas que iluminaban las noches de verano, con farolillos colgando de los árboles y música que se mezclaba con las voces alegres de la gente. Ahora, todo parecía un sueño lejano, un susurro de tiempos mejores que se desvanecía en el aire.

Las ventanas cerradas y las puertas entornadas me miraban con ojos vacíos, como si la aldea misma hubiera perdido su alma. Sentí un nudo en la garganta al pasar frente a la plaza principal, donde antes los niños jugaban y los ancianos se sentaban a contar historias. La fuente en el centro, que antaño burbujeaba con agua fresca, estaba seca, y su estructura de piedra estaba cubierta de musgo, una reliquia de una vitalidad extinguida.

El viento, que solía llevar consigo el aroma del pan recién horneado y el canto de los pájaros, soplaba ahora con un susurro sordo, arrastrando consigo hojas secas y polvo. Me acerqué a la iglesia, cuyas campanas habían dejado de sonar, y entré en su interior fresco y sombrío. La luz se filtraba a través de los vitrales, proyectando sombras coloridas en las paredes desnudas. En el altar, una vela solitaria parpadeaba, su llama temblorosa un reflejo de la esperanza que aún latía, aunque débilmente, en el corazón de la aldea.

Me senté en un banco, dejando que el silencio y la penumbra me envolvieran. Mis pensamientos se agolparon, recordando los rostros de aquellos que habían sido mis compañeros de juegos, mis amigos, mi familia. La aldea, con su quietud desoladora, me hablaba de ausencias, de partidas sin retorno, de un ciclo inevitable de vida y muerte que se repetía una y otra vez.

Regresé a la pequeña y solitaria aldea, en otras ocasiones bulliciosa, y en ese retorno encontré un espejo de mi propia existencia. La vida, como la aldea, tiene sus momentos de esplendor y sus épocas de recogimiento, de silencios cargados de significado. Mientras me levantaba para salir, comprendí que la aldea no estaba muerta, solo dormía, esperando el regreso de la vida, de las risas, del bullicio que algún día, quizás, volvería a llenar sus calles y sus plazas.

Y así, con una mezcla de melancolía y esperanza, dejé la iglesia y retomé mi camino, sintiendo que, aunque la aldea estuviera en silencio, su espíritu permanecía intacto, aguardando el día en que despertaría una vez más al son de la vida.

Cada día una herida se cierra y otra se abre, pensaba Flegreo mientras observaba el lento fluir del arroyo, cuyas aguas cristalinas reflejaban los cielos cambiantes y las sombras alargadas de los árboles. La vida, en su incesante movimiento, era un vaivén de cicatrices y sanaciones, un tejido de experiencias que se entrelazaban en un ciclo perpetuo de dolor y curación.

Flegreo se sentó junto a la orilla, dejando que el sonido del agua le brindara un consuelo sutil. Miró sus manos, marcadas por el tiempo y las labores, y en cada arruga vio un recuerdo, un testimonio de los desafíos enfrentados y las alegrías vividas. En la quietud del momento, su mente se remontó a esos días donde el dolor parecía insoportable, y la esperanza una luz distante.

Recordó la pérdida de seres queridos, aquellos momentos en que el corazón parecía romperse en mil pedazos, y la oscuridad lo envolvía todo. Pero también recordó cómo, con el paso de los días, la herida abierta empezaba a cerrarse, lenta pero inexorablemente, dejando una cicatriz que, aunque visible, se convertía en un símbolo de resistencia. Cada despedida, cada adiós doloroso, había dejado una marca indeleble, un aprendizaje.

En su juventud, las heridas parecían más profundas, las pérdidas más intensas, como si cada fracaso, cada desilusión, fuera una herida abierta en el alma. Pero con el tiempo, Flegreo había aprendido que las cicatrices eran signos de fortaleza, recordatorios de su capacidad para sanar y seguir adelante. Entendió que el dolor era parte intrínseca del vivir, un maestro cruel pero necesario que enseñaba a valorar los momentos de paz y felicidad.

Mientras contemplaba el movimiento constante del arroyo, Flegreo reflexionó sobre las heridas del presente, aquellas que aún supuraban y dolían. Pensó en las palabras no dichas, en los rencores no resueltos, en las oportunidades perdidas. Sabía que, con el tiempo, estas también sanarían, aunque el proceso fuera arduo y lento. Cada día traía consigo una nueva herida, pero también una nueva oportunidad de curación, un nuevo comienzo en el ciclo interminable de la vida.

El cielo comenzó a teñirse de colores cálidos con la llegada del crepúsculo, y las sombras se alargaron, envolviendo el paisaje en una suave penumbra. Flegreo se levantó, sintiendo una calma renovada, una aceptación de la dualidad de la existencia. Las heridas, comprendió, eran inevitables, pero también lo era la capacidad de sanarlas. En cada cicatriz veía una historia, una prueba superada, un paso más en su viaje hacia la sabiduría.

Cada día una herida se cierra y otra se abre, pero en ese continuo fluir, en ese balance entre el dolor y la curación, Flegreo encontró una profunda belleza. La vida, con todas sus cicatrices y sanaciones, era un proceso de transformación constante, una danza entre la fragilidad y la fortaleza. Y en esa danza, Flegreo se descubrió más humano, más completo, aceptando tanto el sufrimiento como la alegría como partes esenciales de su ser.

Con una sonrisa serena, Flegreo se adentró en la penumbra de la noche, llevando consigo la sabiduría de las cicatrices y la esperanza de las sanaciones futuras, listo para enfrentar el siguiente amanecer con el coraje de quien ha aprendido a vivir plenamente, a pesar de, y gracias a, cada herida.

O quizás solo era uEl eco de un ladrido reverbera entre las colinas rocosas como si la caliginosa niebla lo tuviera atrapado, prisionero de su espesura etérea. Flegreo se detiene un instante, aguzando el oído, tratando de discernir la dirección de ese sonido solitario que rompe el silencio de la noche. La aldea duerme, sumida en un sopor tranquilo, pero el ladrido parece vibrar con una urgencia primitiva, una llamada desde lo profundo de las entrañas de la tierra.

La niebla, densa y pesada, envuelve todo a su paso, difuminando los contornos y creando formas espectrales que se mueven al compás del viento. Las colinas, normalmente claras y definidas, se transforman en fantasmas de sí mismas, sus perfiles apenas visibles a través del velo blanquecino. El ladrido resuena de nuevo, más cercano esta vez, y Flegreo siente un escalofrío recorrer su espalda, no de miedo, sino de una extraña anticipación, como si el ladrido fuera un presagio, un mensaje cifrado en el lenguaje de la naturaleza.

Avanza con paso firme, siguiendo el rastro del sonido, sus botas resonando sobre el suelo pedregoso. El eco parece guiarlo, llamándolo hacia un destino incierto pero inevitable. La niebla se agita a su alrededor, como si tuviera vida propia, acariciando su rostro con dedos fríos y húmedos. En su mente, se desatan pensamientos que se mezclan con los recuerdos, formando un torrente de imágenes y emociones que lo envuelven en una corriente incesante.

El ladrido se hace más insistente, casi desesperado, y Flegreo siente que el corazón le late con más fuerza, como si cada palpitar fuera un martilleo en el silencio espectral de la noche. Los árboles, apenas visibles en la penumbra, parecen inclinarse hacia él, sus ramas extendidas como manos que buscan un sueño, una fantasía tejida por la mente enredada en recuerdos y añoranzas.

Finalmente, llega a un claro entre las colinas, donde la niebla se dispersa ligeramente, revelando un paisaje de rocas y arbustos que parecen surgir de la tierra como figuras petrificadas en un gesto de asombro. El ladrido suena una vez más, fuerte y claro, y Flegreo ve, en el centro del claro, una silueta borrosa que se mueve inquieta entre las sombras.

Se acerca con cautela, sus pasos amortiguados por la vegetación húmeda. Al llegar más cerca, distingue la figura de un perro, de pelaje oscuro y ojos brillantes que reflejan la luz tenue de la luna oculta tras las nubes. El animal lo mira con una mezcla de temor y esperanza, como si su presencia fuera tanto una amenaza como una salvación.

Flegreo se agacha lentamente, extendiendo una mano en un gesto de paz. El perro, después de un momento de duda, se acerca con cautela, oliendo el aire entre ellos. Su cuerpo tiembla ligeramente, y Flegreo puede sentir la tensión en cada músculo del animal. Murmura palabras suaves, casi sin sentido, solo sonidos tranquilos para calmarlo. Lentamente, el perro se relaja, acercándose lo suficiente para que Flegreo pueda acariciarle el lomo.

El ladrido, ahora convertido en un suave gemido, parece desvanecerse en la quietud de la noche. Flegreo siente una conexión profunda con el animal, una comprensión mutua nacida de la soledad compartida. Mira alrededor, tratando de entender por qué el perro estaba allí, solo y perdido en la niebla. Pero el paisaje no ofrece respuestas, solo el eco distante de la naturaleza que se mezcla con el murmullo del viento.

Flegreo decide que no puede dejar al perro allí, abandonado a su suerte. Se levanta despacio, y el animal lo sigue de cerca, sus pasos sincronizados en una marcha silenciosa hacia la aldea. La niebla, como si comprendiera la resolución de Flegreo, empieza a disiparse, revelando el camino de regreso con una claridad creciente.

Mientras caminan, Flegreo siente que no solo ha encontrado al perro, sino también una parte de sí mismo que había estado perdida en la bruma de sus pensamientos y recuerdos. Cada paso parece borrar una herida, cerrar una cicatriz, y en la compañía del animal encuentra un reflejo de su propia búsqueda, de su necesidad de conexión y comprensión.

Llegan a la aldea cuando las primeras luces del amanecer comienzan a teñir el horizonte de tonos rosados y dorados. El silencio de la noche se rompe con los primeros cantos de los pájaros y el susurro de la vida que despierta. Flegreo y el perro se detienen en la plaza central, donde la fuente, ahora visible en toda su claridad, parece brillar con una luz renovada.

Flegreo se sienta en un banco, y el perro se acurruca a su lado, sus ojos cerrándose en un descanso merecido. Observa el cielo cambiar de color, y en ese momento de transición, comprende que cada día trae consigo nuevas heridas y nuevas sanaciones, pero también oportunidades para encontrar paz y propósito en los lugares más inesperados.

El eco del ladrido se desvanece en su memoria, reemplazado por el susurro tranquilo de la aldea que despierta. En la compañía silenciosa de su nuevo amigo, Flegreo encuentra una serenidad que había estado buscando, un recordatorio de que, incluso en la soledad y la niebla, siempre hay luz y compañía esperando ser descubiertas.

Mientras avanzaba por los caminos empedrados de la aldea, las imágenes se desvanecían como neblina matinal al toque del sol. La realidad y la ilusión se entrelazaban, creando un tapiz de sensaciones que oscurecían la frontera entre lo vivido y lo imaginado.

Cada piedra del camino, cada rincón polvoriento, me hablaba con la familiaridad de lo conocido y la extrañeza de lo olvidado. Me pregunté si alguna vez había realmente existido ese bullicio, esa alegría palpable que ahora parecía tan distante. Los ecos de risas y canciones podían ser recuerdos de tiempos pasados o simplemente creaciones de una mente hambrienta de consuelo y compañía.

La luz del atardecer se extendía perezosamente sobre las casas, alargando las sombras en una danza lenta y melancólica. Miré a mi alrededor, buscando signos de vida, pero todo permanecía inmutable, como un escenario abandonado tras el final de una obra. La aldea, en su soledad, parecía un reflejo de mi propio estado interior, un paisaje desierto de emociones y conexiones.

Me detuve frente a una antigua casa, sus ventanas oscurecidas y su puerta entreabierta. Recordé haber jugado en su jardín, corriendo tras las mariposas en tardes soleadas. Pero ahora, esa imagen parecía tan lejana, casi irreal, como si perteneciera a otra vida, a otro yo. Entré en la casa, mis pasos resonando en las habitaciones vacías. Las paredes, cubiertas de polvo, guardaban los susurros de conversaciones olvidadas, de momentos íntimos que se desvanecieron con el tiempo.

Subí las escaleras crujientes, cada peldaño un lamento de madera envejecida. Llegué a una habitación con una ventana rota, donde el viento soplaba suavemente, moviendo las cortinas con un murmullo tenue. Me acerqué a la ventana y miré hacia afuera, hacia la aldea sumida en su silenciosa vigilia. Me pregunté si realmente alguna vez había dejado este lugar o si siempre había estado aquí, prisionero de mis propias memorias.

O quizás solo era un sueño, un espejismo creado por una mente fatigada de buscar sentido en la vastedad de la existencia. Tal vez, en el fondo, sabía que la aldea no era más que un símbolo, una representación de mis anhelos y temores, un lugar donde el pasado y el presente se fundían en una amalgama de realidad y fantasía.

Sentí una paz extraña, una aceptación serena de la incertidumbre. Salí de la casa y volví a caminar por las calles, dejando que el silencio me acompañara. Cada paso era un retorno a mí mismo, una exploración de los rincones más profundos de mi ser. La aldea, con su quietud y su misterio, me enseñaba que a veces, lo real y lo soñado se entrelazan de tal manera que es imposible distinguir uno del otro.

O quizás solo era un sueño, pero en ese sueño encontré respuestas que la vigilia me había negado, una comprensión de que la vida, con todas sus incertidumbres y dualidades, es un viaje continuo entre lo tangible y lo intangible, entre lo que es y lo que podría ser. Y así, seguí caminando, abrazando la dualidad, dejando que el sueño y la realidad se fusionaran en un todo armonioso, en el cual encontrar mi propio sentido y mi propio lugar.

«Caelum, non animum mutant, qui trans mare currunt.» – «Cambian de cielo, no de alma, aquellos que cruzan el mar.» Estas palabras de Horacio resonaban en la mente de Flegreo mientras caminaba por las calles desiertas de la aldea, envuelto en una neblina de recuerdos y melancolía. Se preguntaba si todo el esfuerzo de su viaje había sido en vano, si al regresar a este lugar, que una vez fue hogar, había encontrado algo más que un reflejo de su propia inquietud.

El cielo sobre la aldea se teñía de un azul profundo, salpicado de nubes que parecían carneros vagando en un prado celeste. A pesar del cambio de escenario, la inquietud persistía en su corazón, una constante que no se disipaba con la distancia ni con el paso del tiempo. Los paisajes que había visto, las gentes que había conocido, todo se fundía en una amalgama de experiencias que, aunque enriquecedoras, no lograban apaciguar el torbellino interno que lo había impulsado a partir.

Se detuvo frente a la fuente en la plaza central, cuya agua cristalina reflejaba su rostro con una precisión inquietante. En sus ojos vio las huellas de las jornadas pasadas, de las esperanzas y los desengaños que habían jalonado su camino. Recordó las palabras de Horacio y comprendió que el viaje no había cambiado su esencia, sino que había revelado con más claridad las verdades que llevaba consigo, ocultas bajo capas de ilusión y deseo.

Las flores silvestres que crecían alrededor de la fuente, en tonos de violeta y amarillo, parecían susurrar sus propios secretos al viento. Flegreo se inclinó y recogió una, sintiendo el delicado tacto de los pétalos entre sus dedos. Pensó en cómo esas flores, arraigadas en la misma tierra, florecían cada año con una belleza renovada, sin necesidad de buscar nuevos horizontes. Quizás, reflexionó, la verdadera transformación no estaba en el cambio de lugar, sino en la capacidad de ver con nuevos ojos el lugar de siempre.

Las casas encaladas, las callejuelas serpenteantes, el murmullo del arroyo cercano: todo adquiría un matiz diferente bajo su nueva perspectiva. En cada piedra del camino, en cada rincón del paisaje, encontraba fragmentos de su propia historia, trozos de un puzzle que finalmente empezaban a encajar. La aldea, que antes le parecía un lugar de partida, se revelaba ahora como un símbolo de la constancia, de la inalterabilidad del alma frente a los avatares del mundo.

Flegreo se dirigió al mirador, desde donde podía contemplar el valle extendiéndose hasta el horizonte. El sol poniente bañaba la escena en tonos dorados, y las sombras se alargaban como si quisieran abrazar todo a su paso. Allí, en la quietud del crepúsculo, sintió una paz profunda, una reconciliación con su propio ser. Entendió que no importaba cuán lejos viajara, siempre llevaría consigo su esencia, su alma inmutable que, como un faro, lo guiaba a través de las tormentas y las calmas.

«Caelum, non animum mutant, qui trans mare currunt.» Las palabras de Horacio se desvanecieron suavemente, dejando en su lugar una certeza renovada: el cielo puede cambiar, pero el alma permanece fiel a sí misma. Y en esa fidelidad, en esa aceptación serena de su propia naturaleza, Flegreo encontró finalmente el sosiego que había buscado a lo largo de su travesía.

Y por fin, descansó en paz, recordando en un instante toda su vida, como si cada momento, cada emoción y cada rostro amado se desplegara ante sus ojos en un tapiz de recuerdos que lo envolvía en su calidez. Flegreo sintió cómo el peso de los años, las penas acumuladas y las alegrías efímeras se deslizaban suavemente de sus hombros, dejándolo libre, ligero como una pluma en la brisa vespertina.

El sol se deslizaba lentamente tras las colinas, pintando el cielo con tonos de oro y púrpura, un espectáculo de despedida que parecía hecho para él. La aldea, con su silencio sagrado, se convertía en un santuario donde su espíritu podía finalmente encontrar reposo. Los árboles susurraban una melodía ancestral, y el arroyo cercano cantaba con una voz serena, acompañándolo en su último viaje.

En su mente, las imágenes fluían con una claridad sorprendente. Vio su niñez, corriendo descalzo por los campos verdes, sintiendo la hierba fresca bajo sus pies y el sol cálido sobre su piel. Escuchó las risas de sus amigos, las voces de sus padres, y sintió de nuevo el abrazo reconfortante de su madre, un refugio de amor incondicional. Cada sonrisa, cada lágrima, se desvelaba en un mosaico perfecto, un reflejo de la belleza y la fragilidad de la vida.

Revivió los primeros amores, esos amores jóvenes y ardientes que parecían capaces de conquistar el mundo. Recordó las cartas perfumadas, los paseos bajo la luna y las promesas susurradas al oído. Sintió de nuevo la intensidad de esos momentos, la chispa de la pasión y la dulzura de la entrega. Luego, los años de madurez, las decisiones difíciles, las responsabilidades asumidas. Cada triunfo y cada derrota, cada alegría y cada dolor, formaban parte de la compleja sinfonía de su existencia.

Los rostros de aquellos que habían compartido su camino aparecieron ante él, uno por uno, como estrellas en la noche. Amigos leales, amores perdidos, hijos que habían crecido y seguido sus propios senderos. Flegreo comprendió que su vida había sido un entramado de conexiones, de vínculos tejidos con hilos invisibles pero irrompibles, que lo habían sostenido y dado forma a su ser.

Finalmente, sintió el abrazo de la aldea, ese lugar que había sido su punto de partida y ahora se revelaba como su destino final. Las flores silvestres, el sonido del viento, el murmullo del arroyo: todo conspiraba para envolverlo en una paz profunda, una armonía que trascendía el tiempo y el espacio. Supo, en lo más hondo de su ser, que había llegado a casa.

Y por fin, descansó en paz, recordando en un instante toda su vida, aceptando cada fragmento con gratitud y amor. En ese momento de quietud absoluta, de completa entrega, comprendió la esencia de su existencia: un viaje lleno de significado, de aprendizajes y de amor. Con una sonrisa serena, cerró los ojos, dejando que su espíritu se fundiera con el universo, libre y eterno, como un susurro de viento en la vastedad del cielo estrellado.

Capitán chinchilla

Ficción

Bajo la sombra cilíndrica de cipreses perpetuos, el nuevo capitán chinchilla, antaño cebada, bebió su primer Aperol a la sombra vesperal, frente a los muros de un convento enclaustrado. Susurros de antaño vibran en el aire estancado,
cual reliquias de las tardes de oro de un pasado, donde el alma trocaba su cebada por chispeantes burbujas, y la sed, por un fragmento de melancolía añeja.

Los monjes de silencio custodian los secretos del viento, mientras el capitán chinchilla, poeta en la mira, destapa el elixir naranja de crepúsculos tardíos, brindando con los fantasmas de sus días olvidados. Esas paredes, tan altivas, tan plenas de ausencias, contienen más rezos que voces, más ecos que presencias; y el Aperol, con su danza rubí, tienta a la memoria, a deshojar los capítulos en un libro de sombras. «Hoy soy chinchilla,» dice, «mañana quizá paja, y siempre la sed, el ardor en los labios, el anhelo de lo nunca habido, de lo jamás pronunciado, de esa espuma dorada que no retorna, sólo vaga.»

En el pozo del vaso, los cipreses se reflejan, mezcla de realidad y desvelo en un sorbo, donde el convento se disuelve, se redime y olvida, y el capitán chinchilla ve más allá de su embozo. Escribir es beber del cáliz de los dioses dormidos, y con cada trago, cada sílaba, se desata un destino. Así, el capitán chinchilla, entre sorbo y verso, rememora su ser cebada, su futuro incierto.

Ya con tres Aperoles más hundidos en su ser, el capitán chinchilla, ebrio de revelaciones, bajo cipreses que apuntan al infinito, se desnuda de su nombre, de su piel, de las máscaras del día. Sus dedos, tinta y carne, trazan constelaciones en el aire denso de una tarde sin relojes. El convento murmura plegarias olvidadas, y él, desbordado, es eco y viento, es llama y agua. «Sólo un capitán de cenizas, de destellos efímeros,» susurra al vaso vacío que refleja sus ojos perdidos, y en los cipreses, sombras alargadas como recuerdos, se mezclan los silencios de la noche venidera.

Cada Aperol, un poema no escrito, una lágrima naranja que corre por su garganta como un río de antaño, lavando su pasado de cebada, y con ello, la memoria de los campos dorados bajo soles idos. «Soy chinchilla, y en mi ebriedad soy también polvo, fragmento de sueños rotos, versos inconclusos,» piensa, mientras el convento se desdibuja en la penumbra creciente, la noche inminente. Las estrellas, esos testigos impasibles del hombre, parpadean sobre su cabeza, riendo quizás, de este capitán chinchilla que, en su delirio, ha visto el universo en el fondo de un Aperol. Así, entre cipreses y sombra, el tiempo se disuelve, y el capitán chinchilla, marioneta de su deseo, se hunde en la madrugada, poeta ebrio, buscando en el abismo el sentido de su viaje.

11. Llegaba…

Ficción

Llegaba temprano para sus costumbres. La entrada al edificio administrativo donde trabaja estaba enmarcada por tres enhiestas banderas y tres cipreses inclinados. El edificio era un cubo azul y blanco con enormes cristaleras. Entre los compañeros de trabajo tenía fama de ser una persona divertida pero meticulosa, e incluso, a veces, demasiado quisquillosa. Saludó al guardia de seguridad y se acercó al ascensor… El San Pedro que guardaba la entrada al cielo de metacrilato interpuso su porra entre él y el ascensor. «Alto, usted no tiene autorizada la entrada, debe expiar sus pecados primero» -le dijo. Horrorizado, despertó.

11. Llegaba…

Ficción

Llegaba temprano para sus costumbres. La entrada al edificio administrativo donde trabaja estaba enmarcada por tres enhiestas banderas y tres cipreses inclinados. El edificio era un cubo azul y blanco con enormes cristaleras. Entre los compañeros de trabajo tenía fama de ser una persona divertida pero meticulosa, e incluso, a veces, demasiado quisquillosa. Saludó al guardia de seguridad y se acercó al ascensor… El San Pedro que guardaba la entrada al cielo de metacrilato interpuso su porra entre él y el ascensor. «Alto, usted no tiene autorizada la entrada, debe expiar sus pecados primero» -le dijo. Horrorizado, despertó.