La declaración

Ficción

La declaración llegó sin firma, como llegan ciertas tareas cuya autoridad depende precisamente de no tener origen. Decía, en una prosa rota y sin embargo imperiosa, que yo debía volver individuos aquello que una vez representaba lo general. No entendí entonces la orden, pero ya he aprendido que entender es una superstición tardía y que obedecer suele preceder al sentido.

El papel estaba manchado de vino. Pensé en César, no en el hombre sino en la palabra, esa dulzura de metal con que Roma todavía hiere algunas lenguas. Nunca había cambiado la caligrafía de mi corresponsal; cambiar, para él, era una forma menor de la muerte. “Iremos”, añadía en una línea posterior, “cuando Madrid duerma”. Las ciudades, como los tigres y los diccionarios, duermen con innumerables ojos abiertos.

A la hora convenida atravesamos barrios viejos, donde los cobardes sueñan con valentías retrospectivas y el cerebro, fatigado de vigilar, permite cualquier milagro. Mi guía no habló. Nada dijo al entrar en el campo, más allá de los valles, donde el viento parecía arrastraré, palabra imposible, como si la gramática también se deshiciera en la noche.

Debíamos subir una colina de piedras correctas, geométricas, acaso puestas allí por un acecho más antiguo que los hombres. Pensé que ser debía de algún modo equivalente a esperar. Mi compañero, a quien yo juzgaba idiota por su silencio, se volvió y dijo solamente: “Adiós”. Lo dijo como quien canta una nota única que resume una música entera.

Súbitamente comprendí. Las expresiones del miedo no nacen del peligro sino de la inteligencia cuando advierte que ha sido alimentado por una ficción. Quise correr, quise que todo desaparezca, pero las huellas ya se borran mientras se las mira. Vi entonces, habiéndome detenido un momento que fueron muchas veces, una vasta rueda de nombres.

Cada radio de esa rueda llevaba una palabra: repetir, dispersando, países, solas, calma, vez, crujir, hambres, incienso, va, condenación. Giraban con una lentitud que parecía huida y con una rapidez que parecía eternidad. Comprendí también que aquellas palabras no significaban nada por separado y que juntas tampoco, salvo para la ciencia secreta de ciertos políticos, cuya única labor es hablar hasta que el universo consienta.

Cuando amaneció, estaba solo en la llanura. No quedaba rueda ni guía ni colina. En el bolsillo hallé la declaración inicial, pero ahora escrita con mi letra. Desde entonces sospecho que la tarea no era descifrar el mensaje, sino redactarlo para otro. Tal vez para usted, que ahora termina de leerlo y ya recuerda haber estado allí.

El Bosco

Ficción

ASESINO (OFF)

Ha entrado la policía en mi apartamento. Lo dejaron todo patas arriba, esos imbéciles no tienen ningún sentido del orden. Revuelven los cajones, hurgan en los armarios, tocan mis libros con guantes que huelen a sudor y miedo. Y aún así, jamás descubrirán a un asesino tan ordenado como yo.

No comprenden que todos los detalles son importantes, incluso los que parecen triviales. Cada línea que trazo, cada objeto que muevo, cada mota de polvo que dejo caer tiene un significado. Ninguno de ellos sabrá interpretarlo, porque no han visto lo que yo he visto. Ellos creen que esto es solo un crimen. No entienden que es un rito, un lento despertar.

Les dejaré otra pista. No podrán evitar recogerla y preguntarse qué significa. Arpa. Esfera. Fuente. Nimbo. Rana. Esas cinco palabras sellan la próxima escena. Son como las notas de una melodía antigua, como los pasos de una danza que nadie recuerda. No importa si ahora os suenan inocentes; pronto sabréis que son más que simples símbolos.

Mientras ellos destrozan mi apartamento, yo escribo aquí, en este cuaderno forrado con cuero tan viejo como los olmos de los sotos. Desde mi ventana aún puedo ver la vieja fábrica de catequesis. Nadie se atreve a acercarse de noche, pero yo sí. Porque allí empezó todo. Allí hallé el tratado, el libro sin título que me reveló el verdadero orden de las cosas.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Entré buscando refugio de la lluvia, y el suelo estaba cubierto de una hierba meadero que olía a óxido y a orugas aplastadas. Las sombras parecían correrse por las paredes como si estuvieran vivas, y en el centro de la nave principal había un bajel pintado sobre el polvo. Me acerqué, y el polvo se levantó como un velo… dejando ver una inscripción grabada en la piedra. No olvidaré nunca esas palabras:

“Veinte lunas pasarán. El que rebela su voz será juzgado. El que la invoque, volverá deshonrado. Los que huyan serán perseguidos. Los que queden… despertarán.”

Ahí empezó el vértigo. Ahí supe que no podía ser como los demás.

Porque yo ya había sentido su voz. La Primogénita. Ella me habló en sueños, susurrando como un amante que promete piedad pero solo trae espantos. Me dijo que el mundo está podrido, lleno de parásitos disfrazados de hombres, criaturas tullidas de espíritu. Me enseñó que el tiempo no es más que un reloj sin sentido, marcando una existencia vacía.

Desde entonces, no mato por matar. Cada cuerpo que dejo es un mensaje. Cada escena es una estampa que forma parte del gran mosaico. He visto sus rostros al morir: primero confusión, luego vértigo, y finalmente… comprensión. Porque en el instante final, ellos también escuchan su voz.

La policía jamás entenderá. Creen que persiguen a un maniático. No saben que solo estoy preparando el camino. La tierra inmensa que los sostiene será pronto su tumba. Los gusanos –mis pequeños mensajeros– ya aguardan bajo los sotos, listos para ascender.

Esta noche dejaré la primera pista verdadera. No será un cadáver. No esta vez. Será algo más sutil: Un arpa rota en el centro de la vieja plaza. Una esfera de cristal enterrada en la fuente del mercado. Un nimbo pintado en sangre sobre el campanario. Y por último, una rana viva, atrapada dentro de un reloj sin manecillas.

Quien logre verlos todos en el orden correcto… verá el rostro de ella.

Me pregunto si alguno tendrá el valor.

Mañana volveré a la fábrica. Ella me espera allí. Y cuando la vea de nuevo, sabré cuál es el siguiente paso.

Porque todo esto –los asesinatos, las pistas, la música muda del terror– no es mío. Es suyo. Yo solo obedezco.

Dejé el arpa donde debía estar: rota, pero afinada en su silencio. La apoyé contra la pared húmeda de la plaza, justo bajo el campanario. Nadie notará de inmediato que sus cuerdas forman un pentagrama invertido. Nadie verá que las notas muertas son un conjuro para abrir grietas en la realidad.

Luego fui a la fuente. Allí sumergí la esfera de cristal. Ahora descansa en el fondo, esperando que alguien tenga el valor de sacar el agua turbia y mirar dentro. Verán algo, sí… pero no será su reflejo.

Por último, la rana. Me costó encontrar una viva, lo confieso. La coloqué dentro de un reloj sin manecillas, en la sacristía de la iglesia. Alguien la escuchará croar cuando todo esté en silencio. Y entonces sabrá que el tiempo ya no existe.

Mientras tanto, la policía da vueltas como moscas. Hoy revolvieron mi apartamento de nuevo. No entienden nada. Pero pronto alguien lo hará. Ella quiere que alguien más despierte.

TESTIGO (OFF)

No pude dormir anoche. Desde mi ventana, veo el campanario de la plaza, siempre negro contra la luna. Escuché un ruido extraño, como un rasgueo de arpa… pero sé que allí no hay músicos desde hace años. Bajé, temblando.

La plaza estaba vacía, pero había un olor a tierra húmeda y a algo más… algo agrio, como insectos aplastados. Me acerqué a la fuente y vi algo brillar en el fondo. No quise tocarlo. Mi abuela siempre decía que en este pueblo hay cosas que no deben tocarse.

Entonces lo vi. Una rana dentro de un reloj, detrás de la puerta abierta de la sacristía. No sé cuánto tiempo estuve mirándola. Se movía, viva, pero su croar sonaba apagado, como si viniera de muy lejos.

Sentí vértigo. Un mareo, como si la plaza girara a mi alrededor. Me apoyé en el borde de la fuente y vi, por un segundo, algo que no estaba allí. Una mujer. Una mujer hecha de sombra y polvo verde, que me miraba sin ojos.

Corrí a casa. Cerré las puertas. Y aún así, sé que no estoy a salvo. Porque mientras intentaba dormir, escuché una voz. Muy suave. Muy cerca.

ASESINO (OFF)

Todo va según el plan. El testigo ya la ha visto. Siempre hay uno que no puede resistirse a mirar demasiado tiempo. Ahora él escuchará su voz en sueños, y al final vendrá a mí.

No saben que esta historia no es lineal. No avanza hacia adelante; da vueltas, como un reloj roto. Todo ya ocurrió y volverá a ocurrir.

Pronto la policía encontrará el arpa. Pensarán que es un simple símbolo de un loco. No verán el nimbo de sangre en lo alto del campanario. No verán los gusanos que empiezan a salir de la tierra.

Pero él, el testigo, sí los verá. Él está marcado.

TESTIGO (OFF)

Hoy vinieron los policías. Me hicieron preguntas. Me llevaron a la plaza para “reconocer” lo que había visto. Pero todo estaba cambiado. El arpa… ya no estaba rota. Sonaba, débilmente.

Les dije que escucharan, que prestaran atención. Pero ellos solo me miraron con lástima.

Y entonces la vi otra vez. Entre los olmos, cerca del mercado. La mujer hecha de sombras. Caminaba despacio, dejando huellas que se deshacían como polvo. Se volvió hacia mí. Y aunque no tenía rostro, supe que sonreía.

Creo que quiere que la siga.

ASESINO (OFF)

Ella se está acercando al pueblo. Pronto no seré solo yo quien la escuche. Pronto todos sentirán el peso de su presencia.

Lo divertido es que nadie creerá al testigo. Lo tomarán por loco. Lo encerrarán. Y entonces estará solo, como yo lo estuve al principio. Y en esa soledad, su voz será más clara.

Porque ella no viene para matar. Viene para recordarles que siempre le pertenecieron.

INSPECTOR (OFF)

Mi nombre es Inspector León Maraver. Me asignaron este caso después de que la prensa lo convirtiera en un circo. “El Carnicero de la Plaza”, lo llamaban al principio. Ahora, después de las últimas pistas, la prensa decidió bautizarlo con un nombre más… artístico: BOSCO.

Dicen que es por el pintor, Hieronymus Bosch, ese maestro de las visiones apocalípticas. Y la verdad… lo que encontramos tiene algo de esas escenas. En la plaza, justo al amanecer, hallamos el arpa. No estaba rota. No del todo. Pero sus cuerdas eran tendones humanos.

En la fuente, entre el agua lodosa, apareció una esfera de cristal. Dentro había un ojo. Un ojo que aún parecía mirar.

Y en lo alto del campanario, pintado con sangre seca, había un nimbo. Un halo invertido, como si fuera la corona de un santo profano.

No hubo cadáver. No todavía. Solo estos objetos, como fragmentos de una obra incompleta. Y, en la sacristía, un reloj sin manecillas. Dentro… una rana viva.

La prensa estaba encantada con el simbolismo. Yo no. Yo solo veía el inicio de algo más grande.

TESTIGO (OFF)

Me llevaron para “reconocer las pruebas”. Pero lo que vi no era lo que había visto aquella noche. Era peor.

El arpa ya no sonaba con notas. Sonaba con susurros. Si te acercabas demasiado, escuchabas palabras que no entendías, como un murmullo en una lengua muerta.

Cuando miré la esfera, vi mi propio rostro… pero distorsionado, como si me estuviera derritiendo.

Intenté decirle al inspector lo que vi, pero no me escuchó. Me miró con esa cara de “otro loco más”. Y tal vez tenga razón. Porque anoche, mientras intentaba dormir, ella volvió.

Entró en mi cuarto. No abrió la puerta. Simplemente apareció, hecha de sombras y polvo verde. Se inclinó sobre mi cama y susurró:

Sigue al Bosco.

No sé qué significa. Pero creo que ella quiere que lo encuentre.

BOSCO (OFF)

Ya me han dado un nombre. Bosco. Qué irónico que me comparen con un pintor. Aunque en cierto modo tienen razón: yo también trabajo con símbolos, con visiones. Pero mi lienzo es más vasto.

No pinto para los hombres. Pinto para ella.

El inspector cree que está tras un asesino común. No entiende que cada objeto es parte de un tratado antiguo. El arpa, la esfera, la fuente, el nimbo, la rana… son los cinco signos que abren la grieta. Y cuando los cinco signos se completen con el sexto… ella vendrá por completo.

El testigo ya está marcado. Pronto no podrá distinguir entre sus sueños y la vigilia. Él será mi sexto signo. Su muerte será diferente: no un simple cadáver, sino una puerta.

Esta noche lo buscaré.

INSPECTOR (OFF)

El testigo está empezando a desvariar. Lo encontré en su casa, escribiendo compulsivamente sobre “la mujer de sombras” y sobre mí. Sí… sobre mí. Decía que yo también estaba “en su cuadro”, que Bosco ya me había elegido.

Estoy perdiendo la paciencia. Necesito hechos, no delirios. Y sin embargo… cuando salí de su casa, miré hacia el campanario y por un segundo juraría que vi algo. Una figura. Una mujer. Y sentí un escalofrío que no puedo explicar.

Quizá… quizá este Bosco sí esté pintando algo que no vemos todavía.

TESTIGO (OFF)

Ya no sé cuánto tiempo ha pasado. El reloj sin manecillas sigue croando en mi cabeza.

Esta noche, ella vino de nuevo. Se sentó a los pies de mi cama. No habla, pero sé que sonríe. Y cuando me toca, todo se vuelve blando, como si el mundo entero se derritiera en sombras.

Me dijo, sin palabras:

Cuando lo veas, no corras. Déjalo hacer. Solo así verás la verdad.

Y entonces comprendí que Bosco viene por mí. Que yo soy el siguiente signo.

BOSCO (OFF)

Esta será la última vez que escriba antes del despertar.

El inspector está cerca, pero no lo suficiente. Él también forma parte del cuadro. El testigo… ah, el testigo ya está preparado. Su mente es frágil, su espíritu está abierto.

Cuando lo mate, no será un asesinato. Será una revelación. Él no morirá. Simplemente pasará al otro lado, donde ella lo espera.

Y entonces, el cuadro estará completo.

El pensamiento filosófico de Nietzsche

No ficción

Uno de los conceptos centrales en el pensamiento de Nietzsche es el de «superhombre«. Para Nietzsche, el superhombre es aquel individuo que se ha liberado de las limitaciones impuestas por la moral y la religión tradicionales y que ha desarrollado su propia moral y su propia forma de vida. El superhombre es un ser libre e independiente que no se somete a las normas y valores establecidos por la sociedad.

Otro concepto importante en el pensamiento de Nietzsche es el de «voluntad de poder«. Según Nietzsche, la voluntad de poder es la fuerza que impulsa al ser humano a desarrollarse y a superarse a sí mismo. Para Nietzsche, la voluntad de poder es lo que da sentido a la vida y lo que nos impulsa a buscar la excelencia y la perfección.

En general, el pensamiento de Nietzsche se caracteriza por su crítica a la moral y la religión tradicionales y por su defensa de la libertad y la individualidad del ser humano. Su obra ha sido muy influyente en el pensamiento contemporáneo y sigue siendo estudiada y discutida por filósofos y estudiosos de todo el mundo. Algunas de las obras más famosas de Friedrich Nietzsche son:

Así habló Zaratustra – una novela filosófica que trata sobre el concepto del «Übermensch» o «Superhombre». Es una obra filosófica escrita por Nietzsche en tres partes, publicada entre 1883 y 1885. La obra presenta la figura de Zaratustra, un profeta que renuncia a su vida en el monasterio para predicar su visión del «superhombre» y la eterna recurrencia. La obra es considerada como una de las más importantes de Nietzsche y ha sido interpretada de muchas maneras diferentes, pero en general se considera que es una crítica a la moral tradicional y una proclamación de la voluntad de poder.

El nacimiento de la tragedia – una obra en la que Nietzsche presenta su teoría del origen dual del arte y el papel de la tragedia en la cultura griega antigua.

Más allá del bien y del mal – un libro en el que Nietzsche cuestiona las nociones tradicionales de moralidad y argumenta que el concepto de bien y mal es una invención humana. Publicada en 1886, en ella, Nietzsche critica las nociones tradicionales de moralidad y propone una nueva ética basada en la voluntad de poder. La obra también incluye una crítica del idealismo y una defensa de la perspectiva histórica y genealógica de la moral.

Genealogía de la moral – una obra que examina la historia de los sistemas morales y las motivaciones psicológicas que hay detrás de ellos, publicada en 1887, en la que propone una «genealogía» de la moralidad occidental. Nietzsche argumenta que las nociones tradicionales de bien y mal son producto de una lucha de clases y que la moralidad cristiana ha sido utilizada para oprimir a los poderosos.

Ecce Homo – una obra autobiográfica en la que Nietzsche reflexiona sobre su vida y sus ideas. Publicada en 1888, el año antes de su caída en la locura. En ella, Nietzsche da su propia interpretación de su obra y de su vida, y se presenta a sí mismo como un «hombre libre» que ha superado los límites de la moralidad tradicional.

El Anticristo es una obra escrita por Nietzsche en 1888. La obra es una crítica violenta del cristianismo y una defensa del paganismo antiguo. Nietzsche argumenta que el cristianismo ha sido perjudicial para la humanidad y que debe ser superado para que el «superhombre» pueda surgir.

Crepúsculo de los ídolos (1888) es una obra en la que critica a diversos filósofos y figuras históricas. La obra es considerada como una especie de «panfleto filosófico» y contiene una crítica a Platón, Kant y Schopenhauer, entre otros.

El caso Wagner es una obra escrita por Nietzsche en 1888, en la que critica a su amigo Richard Wagner y su música. Nietzsche argumenta que la música de Wagner es poderosa, pero que su contenido es decadente y nihilista.

Friedrich Nietzsche ha tenido una gran cantidad de defensores y detractores a lo largo de la historia. Algunos de los principales defensores y detractores de Nietzsche y los motivos detrás de su postura son:

El filósofo alemán Martin Heidegger es considerado uno de los principales defensores de Nietzsche. Heidegger vio en Nietzsche una crítica radical de la metafísica occidental y una llamada a la superación de la filosofía tradicional. Heidegger también apreció en Nietzsche una comprensión profunda de la finitud humana y la existencia.

El filósofo francés Gilles Deleuze es otro defensor de Nietzsche. Deleuze vio en Nietzsche una crítica del pensamiento dominante y una llamada a la creatividad y a la liberación personal. Deleuze también apreció la concepción de Nietzsche sobre la multiplicidad y el devenir.

El filósofo estadounidense Walter Kaufmann es conocido por su defensa de Nietzsche y su traducción y estudio de su obra. Kaufmann argumentó que Nietzsche es un pensador importante cuyas ideas han sido malinterpretadas y tergiversadas por otros.

El filósofo y sociólogo alemán Theodor Adorno fue un crítico de Nietzsche, alegando que su filosofía es peligrosamente cercana al fascismo y el nacionalsocialismo. Adorno argumentó que la idea del «superhombre» de Nietzsche es una apología del dominio y la opresión.

El filósofo austriaco Karl Popper también fue crítico de Nietzsche, argumentando que su filosofía es una forma de historicismo y que su idea del «eterno retorno» es una forma de determinismo. Popper argumentó que Nietzsche es un precursor del totalitarismo y el autoritarismo.

El sociólogo alemán Max Weber argumentó que Nietzsche es un pensador irracional y relativista, cuyas ideas son una negación de la razón y una apología del caos y el desorden. Weber argumentó que Nietzsche es una amenaza para la civilización occidental y una negación de la ética y la moral.

La interpretación de la obra de Nietzsche y su importancia en la historia de la filosofía es un tema debatido y ha sido interpretado de diferentes formas a lo largo del tiempo. Hay un amplio espectro de opinión sobre su obra y su importancia en el pensamiento contemporáneo.

Una bibliografía básica de las obras de interpretación y análisis de Nietzsche escritas por otros autores podría empezar por las siguientes:

  1. Walter Kaufmann, Nietzsche: Filósofo, Psicólogo, Anticristo
  2. Gilles Deleuze, Nietzsche y la Filosofía
  3. Martin Heidegger, Ser y Tiempo
  4. Alexander Nehamas, Nietzsche: Life as Literature
  5. Brian Leiter, Nietzsche on Morality
  6. R. J. Hollingdale, Nietzsche: The Man and His Philosophy.
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Para finalizar, en mi opinión, una lectura crítica de Nietzsche debe separar con fino escalpelo la parte en que critica y la parte en que propone, mientras que la primera es sin duda acertadísima, la segunda es sencillamente pueril y casi ridícula. Una vez que este ha criticado ferozmente la cultura y el ethos cristiano (como él decía, «haber matado a Dios») es poco menos que una traición a sí mismo, dar vida a otro Dios peor: el «Superhombre«.

Elogio de la literatura

No ficción

Oh misterio de las palabras, tú, vasta arquitectura del ser que se reconoce a sí mismo, donde el verbo se transfigura en el sueño fecundo y el tiempo se vuelve carne transparente. La literatura no es sino el altar invisible donde se consagra el hálito divino que nos habita, ese hálito que no cesa de ser sombra y luz, fulgor y penumbra, música callada que atraviesa la piel del mundo.

En tus páginas reverbera la materia primigenia del cosmos, el grito originario que en la tinta se disuelve para renacer en cada lector, en cada voz que se entrega al rito sagrado del sentido. Tú, lengua donde se amontonan los siglos, tú, invocación perpetua a lo indecible, altar y espada, laberinto y cumbre, refugio y asedio.

La palabra literaria es fuego que no se consume sino que transmuta, es ese polvo mágico que recubre la memoria y la eterniza en la página viva, esa llama que quema sin destruir, que transmuta la muerte en perpetua presencia. En tu nombre, el tiempo se despliega como un abanico infinito y el ser se desnuda en su perpetuo devenir.

Oh literatura, templo de sombras y resplandores, manantial de lo sagrado y lo profano, tú que desafías el olvido y dibujas en la carne del hombre el mapa secreto de su existencia, tú que en la cadencia de tus versos y en el esplendor de tus prosas invitas a la comunión con lo absoluto, a la reconciliación con el misterio.

Que la literatura sea siempre la puerta abierta al milagro, la rosa que despunta en el desierto, la música del verbo que nos redime y nos eleva. En ti, palabra y sueño se abrazan y el hombre se vuelve Dios por un instante, en la eternidad frágil de la lectura.


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La literatura es una forma de arte que utiliza el lenguaje para expresar ideas, emociones y pensamientos. A través de la literatura, los autores pueden crear mundos imaginarios, contar historias, describir lugares y personas, explorar temas y transmitir mensajes importantes.

La literatura se ha desarrollado a lo largo de la historia humana y ha tomado muchas formas y estilos diferentes. Incluye géneros como la poesía, la prosa, la novela, el cuento, el ensayo, la autobiografía, la crónica y el drama, entre otros.

La poesía es una forma de literatura que utiliza la rima, el ritmo y la metáfora para crear imágenes y evocar emociones.

La prosa es un estilo de escritura más directo, que se utiliza en la mayoría de los textos no poéticos.

La novela es un género narrativo que cuenta una historia a través de una trama y personajes complejos.

El cuento es una forma más breve de narrativa, que se enfoca en un solo episodio o incidente.

El ensayo es una forma de escritura que explora un tema en profundidad, a menudo con un enfoque personal.

La autobiografía es un género que se enfoca en la vida del autor, mientras que la crónica es una forma de escritura que narra los eventos de la historia en tiempo real.

El drama es una forma de literatura escrita para ser representada en un escenario.

La literatura no solo tiene valor estético, sino que también puede ser una forma poderosa de reflexionar sobre la vida y el mundo que nos rodea. A través de la literatura, podemos entender y apreciar diferentes culturas y puntos de vista, y conectarnos con la humanidad a un nivel más profundo.

Sachs, Curt

Ficción

En las frondosas delicias de la noche,
mientras Curt Sachs habla de música y poesía,
yacen los plácidos y susurrantes labios
cantando, desolados, los joviales secretos
de los turbados y lúbricos amantes.

¡Qué la música riegue mis gastados tímpanos!

Saturno

Ficción


Yo soy el que ha cuajado los planetas
con el metal pesado de los asnos;
el hechicero que a Cibeles engaña
con sargazos de plomo y de desidia;
el que a guadaña pasa los dioses planetarios
con ignorados múltiplos de amargura y de sombra;
quien alado desciende del templo de la muerte
para planchar los duelos del horizonte en los abismos.

Schneider, Marius

Poesía

Relampaguea en Bangkok. La furia del cielo se abate sobre los rascacielos con eléctricos nervios y mientras espero en la calma de la oscuridad.

Hoy vuelve Marius. Sabremos al fin su teoría.