Pero qué billetera tan grande tienes.
Y Caperucita dejo de ser roja y se casó con el Lobo capitalista.
Pero qué billetera tan grande tienes.
Y Caperucita dejo de ser roja y se casó con el Lobo capitalista.
GUADALAJARA, JALISCO (MEXICO)
Estábamos mi esposa y yo vacacionando en esta hermosa ciudad, sentados en una de las bancas del parque simplemente dejando pasar tranquilamente el tiempo mientras disfrutábamos de un clima espectacular y ante nosotros esporádicamente pasaba algún comerciante ofreciendo diversos productos o servicios tradicionales del área tales como: Cotorinas, algodones de azúcar, helados, un organillero, un bolero, un vendedor de títeres de madera, un vendedor de sombreros y otros más
Obviamente también éramos parte del paisaje todos los allí presentes como paseantes, había puedo dar fe: gentes de muy diversas latitudes, razas, culturas, niveles económicos y profesiones a los que nos unía la dicha de no tener prisa en ese momento por nada.
Observé a una muchacha deambulando para arriba y para abajo como sin ningún propósito al igual que nosotros, ya se sentaba en una banca, ya en el suelo cerca de la fuente, o se quedaba un momento quieta observando algo que le llamara la atención. Para cualquier persona supongo le habría parecido que ella estaba extraviada de sí misma
Vi también a un muchacho pidiendo limosna, es probable que nunca haya recibido atención médica especializada que le minimizara los problemas locomotores en sus extremidades lo cual provocó sin lugar a dudas la deformación ya muy notoria de las mismas, también denotaba ese tipo de miseria que te obliga a vestir las prendas hechas ya unas garras, tan delgado que ni siquiera la anemia cabía en su cuerpo.
Debo decir que no hicimos línea los presentes para preguntarle en que podíamos ayudarle, no nos disputamos el orgullo de ser los primeros en tenderle la mano, creo que ninguno dejamos de comer lo que sea que haya sido que hubiésemos comprado para tal propósito, ninguno nos dirigimos a las oficinas del Municipio para avisar que habían omitido accidentalmente ayudar a uno de sus conciudadanos en desgracia pero que afortunadamente estaba allí ahora al alcance de la mano
En eso que uno voltea la mirada no sabe por qué hacia un lugar en lo particular me encontré con que la muchacha que mencioné previamente iba caminando hacia el muchacho, conforme se acercaba se metió la mano izquierda por su escote, hurgó dentro de su ropa intima y le dio un billete sin siquiera poner atención en la denominación
¿Tienen idea ustedes de lo miserable que me sentí y hoy sé que soy?
Un billete para fumadores
hay libertad de movimiento y sin billete
Me gusta morderle el cuello como una rata. Sea dicho entre paréntesis, también en la entrepierna. Cierra la guantera, le digo. Es una moraleja tu mirada, contesta. Son veinte pavos, digo. Esparce los billetes como un árbol sus hojas en otoño. Gracias, digo, bonita demostración de poder. Y le descargo la culata sobre su cabeza. ¿Puedo fumar?, pregunto. Esta vez no dice ni una frase. Oh mundo, pienso. Qué precio tiene la cultura. Y rememoro de nuevo la infancia. Un polvo entre los senos, memento mori, pies ligeros de mosca. Dejo el cuerpo sobre la vaca y lanzo el coche al vacío. Adieu, sans adieu.
Alimentos:
* El queso va al rayador para rascarse la espalda.
A pesar de su aspecto, la cebolla es un triste poema de amor.
El ají morrón es la lujuria de una comida ardiente. el amarillo, es para que tu cocina de envidia, y el verde por si no sabes cocinar, que al menos mantengas la esperanza.
La mayonesa es la más valiente de los aderezos, porque está hecha a puro huevo.
En el guiso se cocina la clase pobre.
La ensalada del amor se hace con zanahoria y huevo.
La cebolla deja de llorar cuando por el camino de la pumarola va acompañando al chorizo.
Las verduras se suicidan en las aguas de la sopa.
Al huevo le encanta ver como se desangra la remolacha.
He descubierto que la batata es una papa muy zonza.
Animales y otras yerbas:
El gato es una gacela que puede vivir en casa.
La hiena es un animal político, mientras te caga se mata de risa.
La cebra es el mamífero más asesino, por eso tiene cadena perpetua.
El gato es un poni montes.
Cuando se aglomeran demasiadas personas frente a las jaulas, es ahí donde se dan cuenta los animales que han llegado al zoológico.
El elefante es el bombero de la selva.
El León tiene la melena larga porque no hay peluquero que se anime a cortarle el pelo.
La vaca viste de cuero porque ya conoce al toro.
El potro es tan dotado que sólo sale con yeguas.
El lince es el único animal con larga vista incorporado.
El canguro es un trabajador argentino nacionalizado australiano.
La jirafa tiene cuello largo porque pertenece a otra clase social.
El mono es un niño que desciende del hombre.
El loro es un locutor en la radio de la selva.
La nutria nació en los charcos con ínfulas de clase alta.
La serpiente es un vertebrado que perdió la dignidad.
El cien pies no tiene dudas que el camino ha de ser largo.
El cocodrilo es chato porque nació para zapato.
La araña es una mesa redonda que se le mueven las patas.
El escorpión es el mecánico del desierto.
El cangrejo es un soldado que sabe bien lo que le espera en el frente.
El sapo es el gordito del barrio.
Las hormigas son orégano con patas
El cerdo es la alcancía de los charcos.
Nosotros le decimos burro, en cambio la burra lo llama… animaaaaaaaal.
Cosas y objetos:
El cenicero es la ventanilla por donde pagamos en cuotas las llamas de nuestra vida.
Parece mentira que en un aparato de radio pueda caber tanta gente.
La televisión sirve para introducir una inmensa cantidad de sordos a nuestra casa con los que no podemos hablar.
El diario es una sopa de letras.
La sábana es el pijama que usa la cama para dormir.
Las manecillas del reloj y la gente de los pueblos chicos giran siempre por la misma calle.
El tubo fluorescente te da la luz por segmentos.
El colchón es la suspensión de la cama.
El ventilador es el viento que se volvió motociclista.
La botella suplió al sifón porque este era un prepotente que echaba el agua por la fuerza.
Las ventanas de los presidios son los nichos de la libertad
La llave se inventó para que no pasemos la noche parados junto a la puerta.
La foto es el interruptor del tiempo.
El espejo solo sirve para que veas donde estás.
El lápiz se gasta porque está harto de escribir siempre las mismas palabras.
El carnicero es un malevo frustrado.
Escritorio: uniforme de inteligencia que usan los inútiles en las oficinas públicas.
Los medios de transportes nos hace sentir como en la nada. Ni en el origen ni en la llegada.
La puerta es un mueble discriminatorio que separa a los unos de los otros.
La casa es la mejor excusa para no vivir en sociedad.
El paraguas sólo sirve para esconderse del cielo.
Se dejó de usar el sombrero porque daba mala impresión, parecía que el dueño había perdido la mitad de la cabeza.
Las rejas en el frente de las casas habla de cárceles domiciliarias.
Las llantas son el molde de los neumáticos.
El peine tiene la magia de que tu cara pase inmediatamente de la locura a la sensatez.
La plantilla es la alfombra de los zapatos.
De otras gentes:
Los suecos son un pueblo compuesto de suela y taco.
Por fin descubrí porque los españoles dicen olé. Es un problema de olfato.
El italiano es alguien que nace y vive dependiendo de su madre. Ante cualquier contingencia, siempre grita: ¡mamma mía!
El alemán no es germano de nadie.
El Beso:
El beso es la traqueotomía del amor.
El Hombre y la Mujer:
El primer padre es el hijo de nadie. No tuvo abuelos, no tuvo primos, no tuvo madre. Por eso se inventó el día del padre.
Si el hombre caminara para atrás viviría doblado.
Al fin de cuentas la mujer siempre te acuesta.
La mujer tiene un promedio de vida casi dos veces menor al hombre. Todas se detienen en la juventud.
*Una prostituta es una mujer que está convencida de que el espíritu es tan solo una sensación extraña.
Especies Marinas:
El tiburón es el patovica del boliche de las aguas.
La sirena es la única mujer virgen, por eso vive en el agua.
Solamente los peces pueden mirar a ambos lados.
El caracol es un molusco que eligió ser mochilero.
Al único pez que le cuesta una atrocidad encontrar novia es al bagre.
La anguila es el consolador de las sirenas.
Acl: Patovica en Argentina significa hombre de músculos trabajado en un gimnasio.
Ferrocarril:
Un tren es la formación de los vagones en la escuela de las vías.
Nada más arrogante que las vías del tren, siempre se las encuentra en el medio de los pueblos.
El tren nos permite creer que lo que se mueve es el campo.
Frutas y Postres:
Pera: La quijada de las frutas.
Banana: Símbolo sexual para las dietas lesbianas.
Uva: Fruto que se usa para brindar un mensaje de interés sexual en código morse.
Sandía: Mujer insaciable siempre vive embarazada.
Ciruela: Simboliza al matrimonio, primero dulce luego ácida.
Pomelo: Es una naranja amarga.
Limón: Fruta de mal carácter.
Naranja: Mujer sensual que se vende por el ombligo.
Durazno: Es una ciruela con bello en el pecho.
Gelatina: Es el seno de un postre joven y ardiente.
La calvicie:
La barba es la solución que Dios le dio a los hombres, para que puedan dar la vuelta la cabeza el día que se quedan calvos.
La muerte:
Los ricos hicieron el mausoleo en la tierra para no pagar impuestos en el infierno.
A la tumba de los ricos van los gusanos suicidas.
En Argentina, sólo los ‘vivos’ salen del cementerio.
Los velorios son como las grandes comilonas en un restaurante, todos se miran para ver quien carga con el muerto.
Los velorios son como los coitos, lo que menos importa son los medios.
No hay nada más incongruente que vestir a un nudista cuando está muerto.
Es fácil darse cuenta cual es la calavera masculina, tiene los ojos hundidos.
El verdugo es alguien que mata en defensa propia del estado.
El cementerio es el barrio ideal, ahí los chicos no juegan a la apelota en la puerta de tu casa.
Un muerto es lo más parecido a una queja al gobierno, porque nunca tendrás respuesta.
Las flores que nacen en los cementerios son antenas de los muertos para conectarse al cielo.
La música:
De que serviría un CD si no existiese el parlante.
La música grabada es el más claro ejemplo del tirano que se esconde en cada ser. Porque esclavizamos la orquesta y le hacemos tocar cuando se nos da la gana sin pagarle un solo centavo.
Los instrumentos de viento fueron creados para escupir con ritmo de música.
El piano es la oficina de identificación musical para registrar las huellas digitales de cada pianista.
Violín: Instrumento político que nos enseña que toda campaña proselitista debe basarse en apoyarse en el izquierda y tocar con la derecha.
El órgano es un piano que necesita estar enchufado.
La ropa:
Si al pantalón lo usáramos al revés, para salir del migitorio llamaríamos a una ambulancia.
Los anteojos sólo sirven para esconder el espíritu.
El Corpiño es la alacena donde los niños guardan los alimentos.
El corpiño se creo para sostener a los senos, de modo que los lactantes no tomen soda en lugar de leche.
El sleep es el tiento que sujeta al potro de los deseos.
La ropa de mujer es suave porque su piel así lo exige.
El guante es el bunker donde se esconden las huellas.
La diferencia entre los indios y la civilización fue la invención del zapato. Le evitaron al blanco todo contacto con la naturaleza.
Las medias son los guantes de los pies.
Los Parientes:
La suegra es nuestra conciencia por eso es que nos descarna.
El tío es el padre que hubiésemos querido tener.
La abuela tiene el carácter que extrañamos de nuestra madre.
Un hermano es el otro yo que va donde yo no puedo.
El hijo ideal es un sobrino al que no tengo que mantener.
Reflexión: Si mi cuñado es un hermano político, mi hermana comete incesto.
Un nieto sirve para hacerme sentir que mi hijo es un copión.
A los parientes nadie los elige, pero ellos tampoco.
La esposa es un poco de tu madre; un poco de tu abuela; un poco de tu hermana; un poco de tu amiga. En definitiva, es un poco.
El esposo es un gerente con relaciones sexuales.
La diferencia entre un novio y el esposo, es la pérdida de memoria.
Las deficiencias físicas:
El tartamudo es alguien que remarca lo que dice para que todos lo entiendan.
El jorobado da toda la impresión como que ha perdido algo.
El rengo es alguien que con su forma de caminar, te obliga a dudar entre doblar o seguir.
El ciego es un profesional del control mental.
El manco es un canchero que quiere demostrarle al mundo que todo lo puede con una mano.
Hay personas que son dulces y otras que son diabéticas.
Un mudo es alguien que no cree en la libertad de expresión.
Una persona sin manos es un desubicado, no tiene tacto.
No todos los mogólicos son mogólicos, algunos viajan en subte (Metro).
Cuando un sordo se irrita las manos, va al otorrinolaringólogo.
El impotente es un experto en dejar a una mujer con ganas.
El mal de sambito es la consecuencia de una masturbación exagerada.
El que anda en silla de ruedas es un egoista que no está dispuesto a dar un paso por nadie.
Las flores:
Las rosas tienen espinas para que sepamos lo que cuesta el amor.
La enredadera es la casamentera del barrio de las flores.
Las flores silvestres son anónimas porque nacen en barrios pobres.
Las flores de plásticos fueron hechas para corazones de hipócritas.
Las flores duran en un jarrón lo que el amor en las personas que la compraron.
Las orquídeas son flores de clase alta.
El girasol es un conjunto de rayos de sol con una verruga al medio.
Los muebles:
El mueble es el fruto del árbol que te devuelve en comodidad los daños que le causaste.
La silla es un mueble millonario, porque nació en una familia acomodada.
La silla eléctrica es un puente que te conecta al futuro.
La cama siempre guarda lo mejor de nuestros sueños.
Los Niños:
Somos tan crueles los hombres adultos, que competimos con el niño por los pechos de la madre.
Hacemos un hijo con desesperación y lo dejamos partir con resignación.
En la construcción de un hijo el padre pone el marco pero la madre la foto.
Una madre es la escultora de la vida.
Un niño sirve para darnos cuenta que es hora de ponerse el saco.
El cordón umbilical es para que antes del parto la mujer no pierda al niño.
Si el niño no llegara a grande… seguiríamos viviendo.
Modos, costumbres y el cuerpo humano:
La mejor manera de convivir con el mundo es yendo de a pié, pues si observamos por la ventanilla al viajar, vemos que todo regresa mientras nosotros nos vamos.
La siesta es el entrenamiento para el partido de la noche.
Los mozos son lo más parecido a una suegra, porque nos viven cambiando lo queremos comer.
Cuando da el sol no es saludable salir a caminar con la suegra, porque la sombra nos maldice por dos veces.
Los seres humanos nos llenamos la boca con la dignidad, el honor, la democracia, la igualdad, los derechos y la justicia. Y al final, al primero que le ofrecemos el asiento es al trasero.
El sueño es el único cine donde cada noche te pasan una película distinta.
Sacar una silla y sentarse en la calle, es decirles a los vecinos que nuestro domicilio está totalmente ocupado.
La patilla es el puente entre el cabello y la barba.
El estornudo es la soda del sifón de la nariz.
Las cejas son el guión bajo de la escritura del rostro.
El hombre es tan incongruente que se lava las manos al salir del migitorio.
El ano es un insolente.
Las lágrimas son el sudor del cerebro.
Naturaleza:
El pedo no es otra cosa más que el resultado de la descomposición temporal del silenciador del caño de escape anal.
La mejor manera de descomponer los alimentos, es comiéndoselos primero.
El árbol es el único soldado del ejército de la tierra que siempre muere de pié.
Las ramas son los brazos de la naturaleza.
La montaña son un chichón de la tierra.
La noche es un día oscuro que se ha convertido en un manto de sospecha.
El arco iris es la acuarela del cielo.
Cuando el cielo juega al carnaval… llueve.
Las nubes muestran que en el cielo no está prohibido fumar.
Las estrellas son las luces de las viviendas de nuestros sueños.
El temblor es un bostezo que despereza la tierra.
El volcán es un alcohólico que vomita la borrachera de toda una etapa de juerga.
La meseta es la mesa ratona del living de la naturaleza.
La diferencia entre el árbol y los muebles es que estos no dan hojas.
La luna nace en la hamaca de su cuarto menguante; danza en la adolescencia de su cuarto creciente; queda embarazada de nostalgia y violines cuando muestra su faz llena, para luego reflejarse en una figura nueva.
Las tres marías son las hermanas que danzan en el salón del cielo el vals de las ansiedades de su eterna juventud.
Las nubes son perpetuas acuarelas que van dibujando constantemente la visión de nuestras conciencias.
La naturaleza siente celos de la mujer porque Dios le dio en sus pechos la razón de la existencia.
La nieve es un baño de crema en el postre del universo.
El viento es libre porque no tiene puertas.
El viento cruza la calle como un ser desesperado.
El rayo nos anuncia que alguien en el cielo puso los dedos en el tomacorriente.
Las olas son los vendedores del mar que llevan sus productos al mostrador de la playa.
La Palmera es una africana de pelo verde.
El césped es la barba de la tierra.
En las copas de los árboles brinda la naturaleza.
El sauce es un alma en pena.
El viento en contra te obliga a caminar despacio para que disfrutes la vida.
El atardecer llega con el corazón entristecido, porque sabe en su interior que se le viene la noche.
Las esquinas te preanuncian que se te acaba la calle.
La calle es la mediasuela de la calzada.
Presionar el timbre demasiado tiempo, es como meterle con rabia el dedo en el ojo a la dueña de casa.
Las avenidas son más anchas porque se inflan con aire.
Nudistas:
Cuando un nudista quiere sorprender a su mujer, se pone el traje en la cama.
No hay nada más ridículo que dos nudistas tratándose de usted.
De una nudista a otra: ¿Viste el pito que pasó? ¡Debe ser nuevo en el barrio!
Una nudista española se presenta y dice: ¡Yo soy Conchita! Y uno de los presentes se sorprende y exclama: ¡debe ser ventrílocuo!
Cuando un padre se convierte en nudista deja de disfrutar a sus hijos. Ya que no los puede sentar en la falda.
Los nudistas no se casan por la iglesia.
Un empleado nudista se presentó vestido en el trabajo y lo echaron porque era una empresa seria.
En una playa nudista: la mujer le dice al marido ¿por qué no mirás?
Pájaros y otras yerbas:
El cardenal es un sacerdote que vive a la altura de sus hábitos.
El canario es amarillo porque su canto da envidia.
El gorrión es un canario de barrio.
La paloma es el cartero de las aves del cielo.
Una golondrina no hace verano pero te anuncia la primavera.
Las abejas son como las suegras, si te acercas te atacan, pero producen en su vientre la dulce acaricia que le dará sabor a tu vida.
El halcón es un avión de combate de la aeronáutica de las aves.
Cuando una paloma te caga no es casualidad, es diarrea.
Dios les quitó el habla a las especies, para enseñarle al hombre como se hace para no mentir.
Un pájaro enjaulado es un ave presa por un delito que cometimos nosotros.
El pájaro se diferencia del hombre porque tiene vuelo propio.
Signos del Zodíaco:
Tauro: Es el típico signo de los maridos engañados.
Géminis: Bajo su régimen nacen solo mellizos-
Cáncer: Un signo que nos da pena.
Leo: Signo que interpreta a los lectores.
Libra: Signo de medida inglesa.
Virgo: Signo mentiroso que te muestra que no debes creer en el horóscopo.
Escorpio: Los nativos d eeste signo tienen que tomar la vida con pinzas.
Sagitario: Parece un hombre pero es un caballo.
Capricornio: Tiene ascendente en tauro (ver tauro).
Acuario: Para los amantes de la natación.
Piscis: Da toda la sensación que es un signo de agua.
Temas sexuales:
El ano es el caño de escape del auto humano.
La pelvis de la mujer está rodeada de cabellos de ángeles que resguardan la pureza de la vida.
El coito fue lo que dio inicio a las compañías petroleras.
Los senos son dos globos a medio inflar.
Cuando hacemos el amor da toda la sensación de que estamos moliendo sal gruesa en un mortero de carne.
Vejez:
Un viejo es un joven con todos los años a cuestas.
El abuelo es una pasa de uva de la viña de la vida.
Para recibirse de libro hay que llegar a viejo.
Una mujer arrugada es como un libro mojado.
Varios:
Nadie tiene la vida asegurada. Es por eso que una amante es una reserva por si se pierde la esposa.
La cárcel es el retiro espiritual de los delincuentes.
La policía está para amparar a los reos de la avaricia de los inocentes.
Por lo general los políticos no tienen parientes carnales.
El papel mueve al mundo ¿o qué sería sin dinero ni papel higiénico?
La ruta es el cordón umbilical más largo del mundo.
Si no fuera por el papel higuiénico, con las ramas nos romperíamos el c….
Los gallegos son los únicos en el mundo que usan la oreja de cartuchera. Porque ahí ponen el lápiz.
La discriminación es una mentira, fue el negro que se tiñó para diferenciarse del blanco.
El viudo llegó a viudo por contraer enlace con la desgracia.
El pirata es un jugador de truco que tiene alquilado el ancho de bastos.
Condonar una deuda es tomar por forro al acreedor.
El chupete es un pezón que se despegó de la teta.
El invierno es el freezer de la vida.
Los indios adoraban al sol porque no lo tenían cerca.
Es cierto que los últimos serán los primeros, por algo los rostros más célebres están en los billetes de menor valor.
Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.
En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.


Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.
Lo que más me jode de los JASP, los WASP, los Yuppis… es que tienen mucha razón… especialmente en la billetera
¿Qué fue de los billetes de 500?
¿Dónde fueron a parar?
¿De qué color son
ahora?
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