AHASVERO

Ficción

Flotaré, nadaré, me enterraré en tu cuerpo,
Navegando en las cálidas olas de tu vientre,
Entre las erizadas islas de tus pechos,
Tras el naufragio en tu voraginal ombligo,
Entrando en la lúbrica cueva de tu boca,
Cayendo en el abismo marino de tu lengua,
Perdido en la nacarada espuma de tus dientes,
He arribado a las violetas rocas de tus labios.

Escuché los cuentos de dragones
que tu ombligo me contaba,
abrazado a las olas azules de tus brazos.
Me dijiste, ¿relajado, corazón?
pues flotemos…
Hagamos un PERIPLO ERÓTICO POR TU CUERPO…

CONDENADO DOS

Ficción

He enterrado su cuerpo como un animal podrido, hundiéndolo en la tierra húmeda. Su carne es semilla de gusanos y la he regado con mi propio escupitajo. Hay que tener esos detalles. Hoy celebro lo único que merece celebrarse: el enemigo bajo tierra. Levanto el sombrero. Lo dejé en calzoncillos, desnudo de dignidad, pienso con una sonrisa torcida. Nadie lo encontrará en este laberinto.

—Qué muerte tan poética —murmura Mira.
—Poética no, brutal —corrijo.
—El cascabel de la muerte vuelve a enredarse en nuestra familia. Otro cuerpo, otra peste.

El cementerio huele a orín y a hierro oxidado, como una herida abierta. Ese símbolo maldito se repite en todas partes, ardiendo en las paredes. Saco un pañuelo, me cubro la nariz, aunque el hedor ya se me ha metido en la sangre.

—La literatura, niña —le digo con voz seca—, es el barco donde este viejo se aferra a tu carne como a un madero en mitad del naufragio.

Ella sonríe, y su sonrisa tiene algo de fosa recién abierta.

Inventario

Ficción

Hagamos inventario de los días en que tras los cristales recalamos, después de mil periplos:…

…Hubo también naufragios e islas solitarias en nortes desolados y finitos.

Hubo también metáforas prestadas e incendios imparables.

Hubo también, y siempre habrá, helénicos triunfos y abandonos cautivos.

CAPITÁN

Ficción

Hagamos inventario de los días
en que tras los cristales recalamos,
después de mil periplos:

…

…

Hubo también naufragios e islas solitarias
en nortes desolados y finitos.

Hubo también metáforas prestadas
e incendios imparables

Hubo también, y siempre habrá,
helénicos triunfos y abandonos cautivos.

DIEZ BILLONES DE CUENTOS (gugolcuento)

Ficción

He rescatado de la Biblioteca de Babel un famosísimo cuento que su autor perdió en un naufragio. El problema es que sus frases están arbitrariamente ordenadas de forma alfabética. Las combinaciones, variaciones o permutaciones* de las frases de este cuento dan lugar a la inimaginable cifra del título de este post (creo, pues las matemáticas no son mi fuerte). He puesto a mi ordenador a trabajar para ir combinando estas frases hasta dar con el original, pero según mis cálculos habré muerto cuando acabe. Estoy desesperado. No puedo abordar tal tarea yo solo. Abatido por esa desalentadora perspectiva, únicamente se me ocurre acudir a vosotros para que me ayudéis en esta ingente tarea. Estas son las frases:

A la madrastra no le gustaban los niños
Aquel día tuvo un sueño revelador
Aquello le recordó el brillo de las estrellas
Después de adentrarse profundamente
Dibujando en la pared con maestría
El ruido de furias gobernantas
El viento soplaba sobre el lago
Estaba manchado de sangre
Estaban como locos
–Este amuleto es perfecto–exclamó sonriente.
La Iglesia de Cristo
Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí
Las frutas maduras cayeron al suelo
Le dio una palmada y despertó sobresaltado.
Le explicó lo que estaba pasando
Lo llevó al pozo para lavarlo
–Lo sentimos, pero hay que obedecer– decía.
Mientras ellas permanecían paralizadas,
No hay abrazo más fatal que el de la tierra
No le cabe la polla entre sus dientes de conejo
Nos quedaremos sordos
Pensó: «Aquí se puede descansar».
Pero ellos continuaban sin parar
Se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa
Si todas las hormigas se ponen a cantar
Subió al bote y remó durante horas
Un día, el más largo del verano,
Un miasmático señor
–Ya se han marchado–dijo.

Por favor, ayudad a esta alma en pena a encontrar el cuento original -o al menos alguno que pueda pasar por tal- antes de mi muerte!
PODÉIS PASARLO COMO MEME, A VER SI ALGUIEN ENCUENTRA EL ORIGINAL Y ME LO ENVÍA. ¡OS DOY CIEN TRILLONES DE GRACIAS DE ANTEMANO!

* Nota añadida el 7.12.06:
Un amigo, al que llaman El diablo de los números y cuyo nombre real es Hans Magnus Enzensberger, me ha dicho que el cálculo correcto es hallar el factorial de veintinueve, 29! (él lo llama ¡veintinueve pum!) y según mi calculadora el resultado es 8.8e+30, es decir casi un 9 seguido de 30 ceros.

ALMA EN PENA

Ficción

He rescatado de la Biblioteca de Babel un famosísimo cuento que su autor perdió en un naufragio. El problema es que sus frases están arbitrariamente ordenadas de forma alfabética. Las combinaciones, variaciones o permutaciones* de las frases de este cuento dan lugar a la inimaginable cifra del título de este post (creo, pues las matemáticas no son mi fuerte). He puesto a mi ordenador a trabajar para ir combinando estas frases hasta dar con el original, pero según mis cálculos habré muerto cuando acabe. Estoy desesperado. No puedo abordar tal tarea yo solo. Abatido por esa desalentadora perspectiva, únicamente se me ocurre acudir a vosotros para que me ayudéis en esta ingente tarea. Estas son las frases, DIEZ BILLONES DE CUENTOS (gugolcuento):

A la madrastra no le gustaban los niños
Aquel día tuvo un sueño revelador
Aquello le recordó el brillo de las estrellas
Después de adentrarse profundamente
Dibujando en la pared con maestría
El ruido de furias gobernantas
El viento soplaba sobre el lago
Estaba manchado de sangre
Estaban como locos
–Este amuleto es perfecto–exclamó sonriente.
La Iglesia de Cristo
Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí
Las frutas maduras cayeron al suelo
Le dio una palmada y despertó sobresaltado.
Le explicó lo que estaba pasando
Lo llevó al pozo para lavarlo
–Lo sentimos, pero hay que obedecer– decía.
Mientras ellas permanecían paralizadas,
No hay abrazo más fatal que el de la tierra
No le cabe la polla entre sus dientes de conejo
Nos quedaremos sordos
Pensó: «Aquí se puede descansar».
Pero ellos continuaban sin parar
Se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa
Si todas las hormigas se ponen a cantar
Subió al bote y remó durante horas
Un día, el más largo del verano,
Un miasmático señor
–Ya se han marchado–dijo.

Por favor, ayudad a esta alma en pena a encontrar el cuento original -o al menos alguno que pueda pasar por tal- antes de mi muerte!
PODÉIS PASARLO COMO MEME, A VER SI ALGUIEN ENCUENTRA EL ORIGINAL Y ME LO ENVÍA. ¡OS DOY CIEN TRILLONES DE GRACIAS DE ANTEMANO!

* Nota añadida el 7.12.06:
Un amigo, al que llaman El diablo de los números y cuyo nombre real es Hans Magnus Enzensberger, me ha dicho que el cálculo correcto es hallar el factorial de veintinueve, 29! (él lo llama ¡veintinueve pum!) y según mi calculadora el resultado es 8.8e+30, es decir casi un 9 seguido de 30 ceros.

EL PIRATA VIEJO

Ficción

Por fin llegamos a las islas bienaventuradas. Deseosos de bajar, abandonamos las tareas marineras antes de tiempo. Al desembarcar un pájaro nos auguró la incertidumbre del paisaje, sin embargo corrimos hacia los ansiados antros de la lujuria.

Ahora que no viene el sueño y, mientras fumo el último habano, recuerdo aquella noche en el cabaret, entre el humo y el sabor a carmín, el rancio olor de la madera y el pegajoso calor del Sur. Ahora, mientras atizo los carbones, aún oigo la música. Estabas allí. El vestido negro escotado y tu coquetería de gallina. Yo era como un adorno, quizás tu perrito de compañía. Enseguida te olvidabas de mí. Te miraba a través del cristal del vaso que yo vaciaba trago a trago. Era mi canina actividad, entre el tráfago de sonrisas, gestos inútiles y mutuas complacencias con patas de la hipócrita vida social. Y luego el olvido, el sueño, la resaca. Ahora ejercito esa misma canina actividad sin ver más que fantasmas ahogados tras el cristal del vaso. Bebo el penúltimo trago y de nuevo me asalta una inquietante palpitación. Miro de reojo a mi alrededor a la vez que me apuro con un sorbo más largo y más rápido.

De nuevo la niebla ensombrece la luz de la luna. El viento en cambio se ha calmado. Ya no traquetean las ventanas con ese horrísono palpitar de ogro palmípedo. El fuego crepita aún más vivamente que antes. Acerco el butacón a la chimenea. Me acurruco en él poniendo una manta sobre mis piernas. Quizás se acerque el sueño. Un trago más… El último. Intento dejarme hipnotizar por las llamas y llegar al último recuerdo.

Era sin duda la incertidumbre del paisaje de aquellas islas la que nos hacia zozobrar todas las noches en tu cama. Ahora lo comprendo, después de tantos años y de tantos naufragios amorosos.