Sans adieu

Ficción

 

Sí. Me gusta morderle el cuello como una rata que ha decidido olvidar su condición de sombra. También, dicho en voz baja y sin necesidad de paréntesis, en la entrepierna. Siempre ha sido un juego extraño entre nosotros, un contrato tácito donde la piel es territorio y la respiración, frontera. En el interior del coche, la luz del amanecer entra temblando por el parabrisas como si dudara de su propio derecho a existir.

Cierra la guantera, le digo, porque la tapa vibra con cada bache del camino y me pone nervioso. Ella obedece despacio, como si cada gesto cargara un significado oculto. Es una moraleja tu mirada, contesta sin mirarme. Su voz se derrama por la cabina, espesa y dulzona, incapaz de decidir si es burla, advertencia o simple ruido.

Son veinte pavos, digo al fin, intentando volver al terreno firme de lo concreto. Nunca funciona. Ella toma los billetes y los esparce en el aire con un gesto teatral, casi solemne, como un árbol que acepta que el otoño es un destino y no una estación. Los papeles caen sobre nosotros con suavidad, rozando mejillas y muslos, dejando un perfume a tinta y abandono.

Gracias, digo, bonita demostración de poder. La frase flota entre ambos, cargada de un sarcasmo que ninguno quiere reconocer abiertamente. Luego todo ocurre rápido, casi con la limpieza de un acto mecánico: la culata del arma baja en un arco preciso, chocando contra su cabeza con un sonido hueco, casi elegante. Durante un segundo su cuerpo parece querer responder, pero la conciencia se desploma antes de encontrar palabras.

¿Puedo fumar?, pregunto al vacío. Esta vez no recibo ni un murmullo, ni una frase enigmática, ni una de esas respuestas suyas que siempre parecían sacadas de un libro leído demasiado joven. Solo el susurro del viento entrando por la ventana entreabierta.

Oh mundo, pienso mientras enciendo el cigarrillo. Qué precio tiene la cultura, y qué barato lo que se paga por la carne. La primera bocanada me lleva de vuelta a la infancia, a los patios donde se jugaba a morir y resucitar sin comprender del todo que un día el juego sería la vida real. Recuerdo un polvo apresurado entre los senos de una vecina mayor, un memento mori improvisado que no supe interpretar, y la risa ligera de una mosca posándose en mi cuello sudado como si quisiera bautizarme.

Regreso al presente con el cigarrillo consumiéndose entre mis dedos. Muevo el cuerpo inerte hasta apoyarlo sobre la vaca del coche, como quien coloca una prenda demasiado usada en un perchero destinado al olvido. El motor aún tiembla, expectante. Con una calma que no entiendo, ni intento entender, pongo marcha atrás, coloco el vehículo mirando hacia el barranco y dejo que el peso de la gravedad haga lo que siempre ha querido hacer conmigo.

El coche se precipita con un grito metálico que no pertenece a ningún idioma. Lo observo perderse entre las rocas, una caja de secretos que por fin encuentra silencio.

Adieu, sans adieu. El eco se lo lleva todo, incluso la posibilidad del arrepentimiento.

La tierra, el cielo, la historia y yo nos quedamos quietos mientras el vehículo desaparece entre pliegues irreales.

Y por un instante, muy breve, juro que la escucho reír.

El Bosco /2

Ficción

INSPECTOR (OFF)

Lo encontré en las afueras del pueblo, en la vieja fábrica de catequesis que todos decían abandonada. Había rastros de arrastre en la hierba húmeda. Y, en las paredes, pintados con hollín y sangre, aparecían símbolos que no reconocí… hasta que los comparé con los grabados del Infierno de El Bosco.

No eran simples garabatos. Eran fragmentos exactos: el hombre-árbol del Jardín de las Delicias, los rostros deformes del infierno musical, las aves con coronas que devoraban cuerpos humanos. Todo estaba allí, como si alguien hubiera arrancado esas criaturas del lienzo y las hubiera colocado en las paredes.

Avancé con la linterna temblando. Y entonces lo vi.

TESTIGO (OFF)

Estoy colgado. Atado con sogas que huelen a humedad. No sé si estoy despierto o soñando. Frente a mí hay tres paneles de madera, como los de un tríptico. Bosco los está pintando, pero no con pinceles. Con sangre. Con pedazos de cosas que no quiero reconocer.

Es el último paso —me dice, con voz suave, casi cariñosa—. Tú eres el centro del panel. Sin ti, no hay cuadro.

En el panel izquierdo ha pintado un paraíso corrupto, lleno de hombres desnudos con rostros de animales. Me recuerda a las visiones que describía Dante al entrar en los círculos del Infierno, pero aquí no hay jerarquía, no hay castigo… solo una fiesta enferma.

En el derecho, un infierno mecánico, con máquinas de tortura hechas de huesos y relojes sin manecillas. Me hace pensar en las visiones de Milton, pero más caóticas, como si la caída no tuviera fin.

Y en el panel central… estoy yo. Bosco me está pintando a mí. Pero no es mi cuerpo lo que aparece, sino mi rostro deshecho, mi carne convertida en polvo verde. Y detrás de mí, ella, la mujer de sombras, me sostiene como si fuera un niño.

Quiero gritar. No puedo. Mi voz está atrapada.

BOSCO (OFF)

Todo está dispuesto.

El tríptico debe ser viviente, no solo pintado. Por eso el testigo está suspendido en el centro, justo delante de su propio retrato. Pronto será él mismo y su reflejo, como en las visiones de El Bosco, donde las criaturas se devoran y se duplican en un eterno regreso.

En el ala izquierda, he colocado a las ranas que croan dentro de relojes rotos. En el ala derecha, el arpa hecha de tendones sigue sonando con cada gota de sangre que cae. Y en el centro, cuando su respiración se detenga, abriré su pecho. Dejaré al descubierto su corazón como si fuera una esfera de cristal, y entonces ella entrará.

Ya la siento cerca. Su nimbo se dibuja en las paredes.

INSPECTOR (OFF)

Entré en la nave principal de la fábrica. Mi linterna iluminó algo que nunca debería haber existido.

Era… un altar, pero no como los de las iglesias. Era un altar de carne y madera, cubierto de restos de cuadros, de páginas arrancadas de libros antiguos. Vi citas de La Divina Comedia, escritas en sangre:

Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis.

Y junto a ellas, fragmentos de El Paraíso Perdido:

Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.

En el centro estaba él. El testigo. Vivo. Atado. Y detrás… un hombre con un rostro tranquilo, casi amable. Bosco.

—Sabía que vendría —me dijo sin mirarme—. Usted también forma parte del cuadro.

Vi los paneles. Vi el infierno que estaba creando. Y por un segundo, creí entenderlo. Creí ver algo detrás de todo eso, algo más grande que nosotros.

Y entonces la vi a ella. La mujer de sombras.

Estaba de pie, justo detrás de Bosco. Me miraba. Sonreía.

TESTIGO (OFF)

La oigo. Está aquí. Ella ha llegado.

Bosco me toca la frente. Y cuando lo hace, todo cambia. Ya no hay paredes. No hay fábrica. Solo un espacio infinito, lleno de figuras flotantes, mitad humanas, mitad bestias, como en los cuadros de El Bosco. Y en el centro, ella, inmensa, hecha de polvo y verde.

Me dice, sin hablar:

—Mira lo que siempre estuvo oculto.

Y entonces lo entiendo todo.

No hay escape.

BOSCO (OFF)

El inspector ya ha visto su rostro. Ahora también está marcado. Pronto lo oirá en sueños. Pronto sabrá que no soy yo quien elige. Ella elige.

El tríptico está completo. Pero no es el final. Es solo la primera tabla de una obra mayor.

Pronto habrá más.

Gotas de lluvia.

Ficción

En el antiguo reloj hacia un rato que habían sonado las cinco. En la casa sonaba el silencio del domingo. Fuera el viento movía lentamente las hojas del olivo. Las ramas de los árboles desnudos permanecían impasibles. Las gotas del agua de la lluvia, caida poco antes, brillaban en la hierba reflejando los rayos del tímido y acuoso sol de la tarde, pugnando en ocasiones con los nimbos y cirros que cubrían trechos del azul celeste. Todo llamaba a la tranquilidad y el sosiego. El libro clamaba, con celos, para recibir sus caricias y ofrecer su envolvente historia. La música colaboraba para ofrecer un ambiente acogedor, intensamente relajado y profundamente propenso para hacer una inmersión disfrutando de la lectura. La escritura podía esperar un poco más, ya estaba acostumbrada a ello.

Junio

Ficción

Oh luna silente que los árboles aman y eres sobre el llano dulzura de la sombra o niebla y resonancia en el alma dormida del paisaje.
Todas la rosas de la pálida luna caían, fantasmales, por la ventana abierta de tu cuerpo desnudo.
Estábamos juntos. Después lo he olvidado. (Walt Whitman)
Hazme, divino amor, la lluvia dorada de tus versos.
Limpios son los abismos de la ausencia. Como besos sin aire que no dejan huella. Como miradas que ni rastro dejan. Como la pena.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
A los pies que idolatro desplegada, Mano al fin de madurez inesperada, Otro rebelde henchido de mirada Repicará la carne desgarrada.
Como estrellas fugaces, todos los sueños se rompen. Fin?
Quiero aprender tu piel como mapa de un tesoro imposible, escondido en la isla de los sueños, en la playa arenosa de tus días, en tu mar.
El polvo sometido iza sus llamas, conteniendo de luz sólo las formas. Las fúlgidas espinas de mis lágrimas tristes sonríen a tus ojos.
Cerebro hueco: vergel de perversiones debajo del sombrero.
Acaríciame como la suave y fresca sombra de junio.
El amor eterno es inconcluso.

¿Comeremos insectos? La proteína sostenible

No ficción

La proteína sostenible se refiere a las proteínas que se producen de manera sostenible, es decir, que se cultivan o producen en condiciones ambientalmente sostenibles y socialmente responsables. A menudo se asocia con alternativas a la carne convencional, como la proteína de plantas, la proteína de insectos y la proteína de cultivo celular.

Ventajas de la proteína sostenible:

  • Reducción de la huella de carbono: la producción de proteína sostenible a menudo genera menos emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la producción convencional de carne.
  • Ahorro de recursos naturales: la producción de proteína sostenible utiliza menos recursos naturales, como agua y tierra, en comparación con la producción de carne convencional.
  • Reducción del impacto ambiental: la producción de proteína sostenible a menudo genera menos contaminación del agua y del aire en comparación con la producción convencional de carne.
  • Alternativa saludable: algunas formas de proteína sostenible, como la proteína de plantas, son más saludables que la carne convencional, ya que tienen menos grasas saturadas y más fibra.

Inconvenientes de la proteína sostenible:

  • Costo: la producción de proteína sostenible todavía puede ser más costosa que la producción convencional de carne, lo que puede limitar su disponibilidad y accesibilidad.
  • Sabor y textura: algunos consumidores pueden encontrar que la proteína sostenible no tiene el mismo sabor o textura que la carne convencional, lo que puede limitar su aceptación.
  • Conocimiento limitado: la proteína sostenible es un concepto relativamente nuevo y todavía hay limitaciones en el conocimiento y la comprensión de las diferentes alternativas disponibles y sus beneficios o limitaciones.

Hay varios tipos de alimentos que se pueden producir de manera sostenible, algunos ejemplos incluyen:

  1. Proteína vegetal: la proteína vegetal se produce a partir de fuentes vegetales como la soja, el guisante, la lenteja, la quinoa, entre otros. Estas fuentes de proteína vegetal se pueden utilizar para hacer productos como hamburguesas, salchichas, leche, queso y yogur.
  2. Proteína de insectos: la proteína de insectos se produce a partir de insectos comestibles, como grillos, saltamontes y gusanos de la harina. Estos insectos se pueden utilizar para hacer productos como barras de proteína, snacks y productos alimenticios para mascotas.
  3. Proteína de cultivo celular: la proteína de cultivo celular se produce a partir de células de animales que se cultivan en un laboratorio. Estas células se pueden utilizar para hacer productos como hamburguesas, carne picada y otros productos cárnicos.
  4. Frutas y verduras orgánicas: las frutas y verduras orgánicas se cultivan sin el uso de pesticidas y otros productos químicos sintéticos. Estos productos se pueden utilizar para hacer una variedad de alimentos, desde ensaladas hasta salsas y conservas.
  5. Productos lácteos alternativos: los productos lácteos alternativos se producen a partir de fuentes no lácteas como la soja, el arroz, la avena, la almendra y el coco. Estos productos se pueden utilizar para hacer leche, queso, yogur y otros productos lácteos.

Estos son solo algunos ejemplos de los tipos de alimentos que se pueden producir de manera sostenible. La producción de alimentos sostenibles también puede incluir prácticas agrícolas sostenibles, como la agricultura regenerativa y la agroforestería.

La agroforestería es una práctica agrícola sostenible que combina la producción de árboles, arbustos y cultivos en un mismo sistema de producción. Se trata de una práctica que busca integrar el cultivo de árboles y arbustos en las actividades agrícolas para mejorar la producción, proteger el medio ambiente y proporcionar beneficios sociales y económicos a las comunidades locales.

En la agroforestería, los árboles y arbustos se cultivan junto con cultivos alimentarios, animales de pastoreo u otros sistemas de producción. Los árboles y arbustos pueden proporcionar sombra y protección contra el viento, lo que puede mejorar las condiciones de crecimiento de los cultivos. Además, pueden ayudar a mantener la fertilidad del suelo, reducir la erosión del suelo y proporcionar alimentos y forraje para los animales.

La agroforestería también puede proporcionar beneficios ambientales, como la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático, ya que los árboles y arbustos pueden actuar como sumideros de carbono y mejorar la calidad del suelo.

En resumen, la agroforestería es una práctica agrícola sostenible que integra los árboles y arbustos en los sistemas de producción agrícola para mejorar la productividad y proteger el medio ambiente, y proporcionar beneficios sociales y económicos a las comunidades locales.

La producción de proteína sostenible es un tema que está ganando cada vez más atención en la industria alimentaria, y hay algunos datos disponibles sobre este tema:

  • Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción de proteína sostenible puede ser una forma efectiva de reducir los impactos ambientales de la producción de proteína animal convencional, como la emisión de gases de efecto invernadero, la contaminación del agua y la pérdida de biodiversidad.
  • Un estudio publicado en la revista Science en 2018 encontró que la producción de proteína a partir de insectos, como los grillos, podría ser una forma más sostenible y eficiente de producir proteína que la producción convencional de proteína animal.
  • Según un informe de la empresa de investigación de mercado MarketsandMarkets, se espera que el mercado de proteína sostenible crezca a una tasa compuesta anual del 9,5% entre 2020 y 2025, impulsado por la creciente demanda de alternativas de proteína más sostenibles y saludables.
  • Un estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology en 2020 encontró que la producción de proteína a partir de microalgas podría ser una forma más sostenible de producir proteína que la producción convencional de proteína animal, ya que la producción de microalgas requiere menos tierra y agua y produce menos emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Según un informe de la empresa de investigación de mercado Future Market Insights, se espera que el mercado de proteína a base de plantas crezca a una tasa compuesta anual del 8,4% entre 2020 y 2030, impulsado por la creciente demanda de alternativas de proteína más sostenibles y saludables.

Estos son solo algunos ejemplos de los datos disponibles sobre la producción de proteína sostenible. En general, la evidencia sugiere que la producción de proteína sostenible puede ser una forma efectiva de reducir los impactos ambientales de la producción de proteína animal convencional y satisfacer la creciente demanda de alternativas de proteína más sostenibles y saludables.

Igualmente, hay varios estudios y datos disponibles sobre la agroforestería y sus beneficios. Algunos de los datos más relevantes incluyen:

  • Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agroforestería puede aumentar la productividad de los cultivos hasta en un 40%.
  • Un estudio publicado en la revista Nature en 2018 encontró que la agroforestería puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20-40%, en comparación con los sistemas de monocultivo.
  • Según la FAO, la agroforestería puede mejorar la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas agrícolas, lo que puede ayudar a proteger la diversidad biológica y los servicios ecosistémicos.
  • Un estudio publicado en la revista PLOS ONE en 2016 encontró que la agroforestería puede mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida de las comunidades rurales.
  • Según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la agroforestería puede proporcionar beneficios económicos, como la diversificación de ingresos y la reducción de los costos de producción.

En general, la evidencia sugiere que la agroforestería puede ser una práctica agrícola sostenible y efectiva para mejorar la productividad agrícola, proteger el medio ambiente y proporcionar beneficios sociales y económicos a las comunidades locales.

Aliento del olvido

Poesía

Aquí,
donde muere la memoria,
donde se disuelve el tacto,
como sal en la noche marina,
quiero estarme.

Donde no ardan ya las cartas,
ni los ojos tengan
el peso cruel del «fuiste».

Un lugar sin pronombres,
sin relojes que digan
cuánto dolió tu nombre.

Donde la memoria se descalce,
y camine sin rostro por la niebla,
como un dios hastiado de sí mismo.

Ahí,
donde el silencio no pregunta,
donde el deseo duerme sin forma,
me habitaré sin nombre.

Y si alguna vez vuelves,
como vuelven los insectos a la luz
que los mata,
no llames.

Mi sombra no estará para abrirte.

Lejos,
donde el eco no vuelve,
ni el nombre,
ni el perfume roto en la almohada.

Allí quiero disolverme,
en ese rincón sin pasado,
donde el deseo no muerde,
donde los ojos no ven,
ni recuerdan.

Quiero la paz
de lo que no ha sido,
no es, no será,
la caricia de un aire sin historia,
la huida sin forma,
el país sin pronombres.

No me des más memoria,
ni tu voz de sal que aún sangra.

Déjame caer,
como una hoja sin árbol,
como un dios sin creyentes,
en la tersura intacta
de lo jamás amado.

Porque sólo allí,
donde el olvido es raíz enésima
y ni sombra vacía,
mi aliento dejará de doler.