SOMEWHERE

Ficción

Desde aquel once de septiembre, Manuel –en que salimos espitados desde las torres gemelas a este cielo, mientras nos concedían la hipoteca– han pasado ya cinco años. Cinco largos años que damos vueltas en el aire intentando que nos dejen entrar en algún paraíso celeste. En los paraísos de Alá no nos dejan por occidentales y en los cielos cristianos por falta de pago. Estamos condenados a vagar por este cielo abismal que nos hemos fabricado nosotros. Pero ¿por qué no podríamos nosotros? ¿Por qué? ¡También nosotros somos pájaros de cuidado!

«Somewhere over the rainbow

skies are blue

bluebirds fly

Why, oh, why can’t I?»

AHASVERO

Ficción

Para colmo de mis desdichas, una vez en la habitación, Dánae no siempre se mostraba tan solícita como mi imaginación y mis deseos lo pergeñaban. Un día, cuando acababa de caer el sol, escalé la alta torre que me separaba de las placenteras victorias del amor, no sin hartos peligros. Con su amplio vestido de vuelo, ella estaba afortunadamente allí, y su corsé o justillo -como entonces le llamaban- elevaba sus erguidos, indomables y danaides senos. Mi inocente corazón trepidaba ansioso por acariciarlos cuando irrumpió la Damgalnunna en su ya, por fin, mancillada habitación para hacer su aún inmaculada cama. Imaginaos entonces mi azaroso rubor y patetismo tratando de ocultar lo que es más evidente que el sol de mediodía.

¿Existe el infinito?

Ficción

Un tipo hizo un viaje en el tiempo y, cuando volvió a su máquina del tiempo, descubrió que el universo no era infinito. Descubrió que el mundo entero sólo tenía unos pocos miles de años.

Por la mañana, me levanto para empezar el día con una sonrisa en la cara y mi misión a la vista. Llevo más de dos años trabajando en este proyecto y nunca lo he cuidado lo suficiente. Tengo que empezar a ponerle más empeño y ahí es donde entra en juego mi humor.

Una joven pareja estaba de luna de miel y lo único que encontraron fueron hoteles de cinco estrellas y un tiempo perfecto. Se sorprendieron al descubrir que el universo no era tan perfecto como pensaban. Al cabo de una hora de viaje se dieron cuenta de que el tiempo había cambiado. El sol brillaba más y el cielo estaba lleno de estrellas. Estaban muy contentos de descubrir que el universo no era tan perfecto como pensaban.

Por la tarde, me tomo un descanso para comer y luego empiezo mi jornada de trabajo escribiendo mi artículo y leyendo mi revista. Mi artículo trata de cómo el infinito es la persona más grande, poderosa e inolvidable de todos los tiempos. Estoy seguro de que todo el mundo ha oído hablar de él o ella, pero lo que tal vez no sepan es que el infinito no es muy conocido.

Un día, un hombre muy mayor les dijo a todos que sólo eran producto de su tiempo. Ya ni siquiera vivían y todavía hablaban de la época en que vivían. La gente se escandalizó y tomó su jactancia como una señal de que estaba muy atrasado en la vida. Pocos años después, el anciano falleció. Todos estuvieron de acuerdo en que tenía razón cuando dijo que el universo no era infinito. Nadie llegó nunca allí.

Por la noche, cierro mi revista y ya estoy listo para empezar el día. He terminado mi jornada de trabajo y estoy listo para irme a casa. Pero, antes de irme, tengo que visitar una cosa más. Voy a hacerme una foto y colgarla en mi página web para que todos me recuerden. Sigo siendo la misma persona que siempre he sido y sigo siendo la misma persona que siempre seré. Sigo en el proceso de convertirme en infinito.

El concepto del infinito es una noción abstracta que ha sido objeto de debate y reflexión filosófica y matemática durante siglos. Existen diferentes formas de entender y abordar el infinito, y las respuestas pueden variar dependiendo del contexto en el que se utilice.

En matemáticas, el infinito es una noción importante y se utiliza en diferentes ramas de esta disciplina, como el cálculo y la teoría de conjuntos. En la teoría de conjuntos, por ejemplo, se distingue entre diferentes tipos de infinito, como el infinito contable (representado por la cardinalidad del conjunto de los números naturales) y el infinito no contable (representado por la cardinalidad del conjunto de los números reales).

En cuanto a la existencia del infinito en la realidad física, es un tema más complejo. Algunas teorías físicas, como la relatividad general, permiten la existencia de ciertos tipos de infinito, como los agujeros negros o los universos infinitos en teorías cosmológicas. Sin embargo, la naturaleza misma del infinito en el contexto físico sigue siendo objeto de investigación y debate.


Canción para acunar el infinito

Bajo el cielo estrellado,
sueños despiertan.
Flores bailan al ritmo del viento que besa.
Susurros del río,
eterno canto de la tierra.
Melodía divina que al alma atraviesa.

Despierta la aurora,
pintando el horizonte.
Destellos dorados iluminan el monte.
Suspiros de amor en cada susurro.
Versos que se entrelazan,
un universo seguro.

En el vasto océano,
olas de espuma y sal.
Gaviotas vuelan libres,
sin rumbo final.
Palabras en el aire,
un eco sin cesar.
El poema infinito que no deja de vibrar.

En cada pétalo de rosa,
un verso escondido.
En cada estrella fugaz,
un deseo compartido.
Las palabras danzan,
en armonía se funden.
Un collage de versos eternos,
siempre seducen.

Los campos verdes se abrazan con el cielo azul.
Las nubes se funden,
creando un lienzo dual.
Poesía infinita en la naturaleza encontrada.
Un mosaico de versos que nunca tiene parada.

Así, versos se entrelazan,
creando un sinfín.
Cada combinación,
una nueva melodía en el jardín.
La belleza de la poesía,
un regalo sin medida.
Donde los versos infinitos
despiertan nuestra vida.

En lo más profundo de mi ser,
encuentro mi voz.
Un torrente de sentimientos que me envuelve sin razón.
En cada verso escrito,
mi historia se revela,
un relato eterno,
la esencia me desvela.

En mis anhelos más íntimos,
poesía se despierta.
En cada latido del corazón,
el eco de mi alma se inserta.
Palabras que brotan de mi ser,
sinceras y puras,
un espejo de mi ser,
reflejando mis aventuras.

En cada lágrima derramada,
un verso nace.
En cada sonrisa compartida,
mi alma renace.
En la soledad,
encuentro compañía en la tinta.
Un diálogo conmigo mismo,
un oasis que me alienta.

En mis anhelos y sueños,
los versos me susurran.
Expreso mis miedos,
mis pasiones, mi locura.
La poesía me abraza,
me envuelve en su abrazo.
Escribo mi historia,
el legado que no se deshace en un lazo.

En cada estrofa encuentro libertad y expresión.
Un refugio en las palabras,
donde hallar comprensión.
La poesía me guía,
me muestra el camino a seguir.
Descubro en mis versos quién soy,
sin miedo a caer.

En mi poesía,
mi voz se expande sin límites.
Es un viaje interior que me despoja de prejuicios y resquemores.
Mis versos son la llave que abre mi corazón,
una ventana al mundo donde encuentro mi canción.

Así, en cada verso personal me encuentro,
desnudo mi ser,
libre de ataduras,
sin enfrentar tormento.
La poesía me transforma,
me eleva a lo infinito.
Y en mis versos,
encuentro la verdad,
mi refugio bendito.

En el lienzo celeste,
mi ser se despliega,
un cometa fugaz,
un susurro que no se niega.
Mis versos brotan como llamas incandescentes,
danzando en el viento,
vibrantes y ardientes.

Soy el rocío en la aurora,
el néctar de las flores,
una brisa susurrante que acaricia tus amores.
Mis palabras,
colibríes vibrantes que en el aire,
despliegan sus plumas en un vuelo incesante.

Soy el torrente salvaje,
el río que se desborda,
mis versos,
cascadas que rompen las rocas sordas.
Soy el rayo que ilumina la noche más oscura,
un estallido de luz,
una epifanía que perdura.

Mis versos,
mariposas de colores en el jardín,
delicadas y audaces,
libres de todo confín.
Soy el vendaval que agita campos dorados,
mis palabras,
remolinos en un baile enamorado.

En la sinfonía del océano,
soy la ola indomable,
una fuerza imparable,
un rugir inquebrantable.
Mis versos,
corales que emergen en su esplendor,
llenando el horizonte de vida y de fervor.

Soy el amanecer dorado,
el abrazo del sol,
mis versos,
pinceladas que pintan de arrebol.
Soy el viento que susurra secretos al oído,
mis palabras,
susurros que acarician el sentido.

En el lienzo de mis versos,
mi alma se despliega,
un universo vibrante,
una melodía que no se niega.
Mis palabras,
llamas que encienden los corazones,
una danza eterna,
una cascada de emociones.

En la noche estrellada,
al infinito voy a cantar,
una canción suave que acuna al universo sin cesar.
Notas de ternura se elevan en el viento,
envolviendo al infinito en un abrazo tierno.

Duerme, infinito,
en las notas de esta canción,
donde los sueños se entrelazan con la emoción.
Las estrellas se convierten en coros celestiales,
meciendo al infinito entre sus voces astrales.

En cada verso susurrado,
una estrella se enciende,
guiando al infinito en su camino eterno y ascendente.
La melodía fluye como ríos de luz brillante,
llenando el infinito de paz reconfortante.

Duerme, infinito,
en esta nana celestial,
donde las palabras se entrelazan en un canto maternal.
Los astros bailan al compás de la melodía,
acunando al infinito en una sinfonía.

Las notas se elevan,
creando un puente dorado,
donde el tiempo se desvanece y el espacio es abrazado.
En el arrullo de la canción,
el infinito encuentra paz,
una melodía eterna que no se desvanecerá jamás.

Duerme, infinito,
en esta canción sin final,
donde el amor y la esperanza se entrelazan en un ritual.
Las estrellas velan tus sueños con su brillo radiante,
acunando al infinito en su abrazo constante.

Mientras el universo gira en su danza infinita,
seguiré cantando esta canción para acunar al infinito.
Que encuentre en las notas el descanso y la armonía,
mientras sueña en los confines esta sinfonía.

Trabajo sexual. Teoría política y problemas contemporáneos

No ficción

Aproximación desde diferentes corrientes de la teoría política

¿Qué priorizar? Los fines y los medios (Ecologismo)

El Ecologismo como teoría política encuentra entre una de sus dudas centrales la cuestión de cuáles son los medios legítimos para alcanzar el fin deseado. Más concretamente, esta duda sobre la estrategia política a seguir, se materializa en el dilema de hasta qué punto se pueden recortar derechos y libertades del presente en pos de un horizonte futuro ecológico. El sujeto político es temporal, enfrenta a los sujetos del presente con los del futuro en una batalla en la que se requiere que uno pierda una parte para poder garantizársela al otro.

Salvando las distancias del problema, el mismo dilema aparece cuando hablamos de prostitución y trabajo sexual. Desde el feminismo, se plantean dos fines diferentes y mutuamente enfrentados; la abolición del trabajo sexual o la regulación de éste. Considero que, a pesar de la discrepancia e incompatibilidad entre estas dos posiciones, los medios a seguir pueden y deben compartirse. Se quiera o no que una mujer pueda ejercer de prostituta, el punto de partida nunca puede ser negar la existencia de prostitutas en el presente y negar que estén trabajando, aunque su trabajo nos resulte moralmente incorrecto. De nuevo se plantea la pregunta de hasta qué punto se pueden negar derechos en el presente en pos de un horizonte político. Hasta qué punto la estrategia abolicionista irrumpe con derechos y libertades, niega realidades, voces e identidades por el carácter inmoral e intolerable que percibe en ellas y la pretensión de que desaparezcan.
El concepto de “Fanatismo” de Richard Hare se aplica bastante bien a lo que considero que es el desacierto de la estrategia abolicionista “El fanatismo es la afirmación de los propios principios morales dejando que estos prevalezcan sobre los intereses reales de las personas de carne y hueso, indiferentes al daño que sus creencias morales ocasionan” (Hare, 1965).

Conceptos de Libertad en torno al Trabajo Sexual (Republicanismo)

Garantizar derechos básicos a las prostitutas es libertad positiva. Las prostitutas no amparadas por el Estado y negadas de su condición de trabajadoras viven bajo la constante inseguridad de que sus vidas se vean afectadas por las actuaciones arbitrarias de terceros. ¿Qué es lo verdaderamente duro del trabajo de prostituta? Acostarte con hombres a cambio de dinero, o el estigma y el rechazo social, la exclusión de los derechos laborales, el miedo constante del que Pettit hablaba cuando exponía el concepto de libertad como no-dominación “El agravio que tengo en mente es el de tener que vivir a merced de otros, el de tener que vivir de manera tal, que nos volvamos vulnerables a algún mal que otro esté en posición de infligirnos arbitrariamente” (Pettit, 1997), de la incertidumbre de poder ser en cualquier momento agredida, robada, secuestrada, violada, o asesinada, al margen de que luego esto ocurra o no, estar excluida del acceso a derechos básicos como la vivienda, lo que ocurre con los contratos de alquiler, a los que las prostitutas sólo pueden acceder acreditando tener un contrato laboral, y la única vía para vivir en un piso es que lo contrate otra persona que puede hacerlo por ellas siendo esto penalizado legalmente como proxenetismo, aún tratándose de un favor de una amiga.

La regulación de la prostitución tiende a asociarse en el imaginario colectivo al modelo liberal de libertad negativa, en el que se prioriza la libertad de elección de la mujer. Es fácil ver que el planteamiento tiene doble cara si se tiene en cuenta que hay un reparto desigual de oportunidades en la sociedad, concluyendo que no es una decisión libre sino mediada por las condiciones materiales y la situación de necesidad. La regulación por la que abogo en este ensayo no es una regulación que relegue el funcionamiento del trabajo sexual en manos del libre mercado, sino una regulación en favor de los derechos laborales y civiles de las prostitutas, como sujetos políticos con agencia. No se trata de que cada cual actúe según su mera voluntad, se trata de una cuestión colectiva, de garantizar derechos básicos. Precisamente, uno de los reclamos de las prostitutas españolas en contexto de pandemia ha sido poder recibir ellas también el Ingreso Mínimo Vital.

El falso reconocimiento de la puta: la mujer “prostituida” y el significante “puta” como constructor de identidad (Multiculturalismo)

Siguiendo la explicación de Charles Taylor según la cual el conocimiento y las identidades se construyen dialógicamente, es decir en diálogo con el otro, es interesante estudiar como la construcción de la identidad de la mujer es indesligable, además de la construcción de la masculinidad, también de la identidad de puta. La puta establece los límites entre lo funcional y lo desviado de la mujer. Lo que tiene cabida en una buena mujer y lo que transgrede y debe ser penalizado. La puta tiene potencia prescriptiva, porque prescribe las normas del comportamiento femenino. El feminismo ha tenido una larga trayectoria en la deconstrucción de los roles e identidades, así como en la liberación sexual de la mujer y la despenalización de estas actitudes sexuales que en el hombre se construyen inversamente, siendo premiadas. Así como la liberación sexual ha sido central, más lo ha sido la tarea de poner fin a la hipersexualización del cuerpo de la mujer.
El movimiento entra en contradicciones cuando se trata de afirmar o negar la sexualización de la mujer. Más adelante analizaré como se construye la sexualidad femenina y como el feminismo no escapa del propio paradigma patriarcal procurando la negación o el fin de este trato diferenciado. Así como las implicaciones que tiene esto sobre la forma de concebir el trabajo sexual y la prostituta. ¿Una mujer se puede adueñar de su propia sexualización o siempre es víctima del sistema patriarcal y capitalista?
Quiero hacer hincapié en el trato imparcial que los medios hacen de la prostitución, y las implicaciones que tienen sobre el imaginario colectivo y el daño colateral que esto ejerce sobre las trabajadoras sexuales. El feminismo ha permitido que veamos que en muchos ámbitos de la vida la mujer se construye siempre con respecto a otro. Es, en tanto que es vista, deseada, pensada por el otro. Es el objeto que existe en tanto que hay un sujeto (en este caso el hombre) que la percibe. Esta pasividad inherente en la construcción de la feminidad no termina de escapar del imaginario feminista, cuando la mujer siempre es contemplada con potencialidad de víctima, víctima del hombre, víctima de los mecanismos capitalistas y patriarcales. Quiero demostrar cómo la victimización de la puta contribuye con la estigmatización, criminalización y negación de sus voces. La prostituta siempre es víctima, y nunca termina de divorciarse de la trata de blancas, difuminando la línea del consentimiento y la voluntad, por lo que no hay cabida ni voz para las mujeres que han entrado a la prostitución sin la coacción de un tercero. Aún no siendo esta última la causa de su victimización, esta se va a conseguir justificar a través del argumento material, que contempla a la puta como la mujer que se ve obligada por su situación de vulnerabilidad a vender su cuerpo, denigrándose a sí misma y haciendo cosas que en condiciones normales no estará dispuesta a hacer. La mujer no es prostituta, es prostituida, o está en situación de prostitución, de la que debe ser salvada puesto que ella no tiene capacidad propia ni conciencia de ello, víctima del sistema, alienada. Su consentimiento se ha desvanecido desde que sirve al deseo del hombre. El discurso feminista en su curso hacia la abolición no puede deslegitimar la autoridad y la voz de las propias protagonistas del relato, porque cae en su propia trampa, en el paradigma patriarcal que asigna a la mujer pasividad, ser a través del otro, ser objeto de el sujeto, que ejerce (ya sea el mal o el bien). Hablar de mujeres “en situación de” o “prostituidas” equivale a negar la voz de éstas desde el propio feminismo. De la misma manera que no reconocer los derechos de las putas en pro de un horizonte sin prostitución es tan absurdo como no reconocer derechos a los trabajadores en el caso de que se pretendiese, como fin de la lucha anticapitalista, abolir el trabajo. Desde tanto el multiculturalismo, las políticas de la diferencia y el reconocimiento, y el debate de reconocimiento y redistribución, son fundamentales preguntas cómo ¿Desde dónde se habla de prostitución? ¿Qué voces están siendo escuchadas y cuáles negadas? ¿Atraviesan los mismos ejes de opresión a la prostituta que a la mujer que debate y regula la prostitución? ¿Cuáles son los diferentes perfiles de prostitutas? ¿El concepto de mujer creado por el feminismo hegemónico acoge a todas las mujeres?

El contenido moral del “Trabajo – Sexual”

Cuando se habla de prostitución o de trabajo sexual, se hace de éste un asunto concreto, que conforma un ámbito reducido de la realidad, separable del resto de la vida. Como ya he desarrollado antes, la construcción de la puta no es una construcción aislada, sino que forma parte de todo un universo simbólico sin el cual no se entiende la identidad femenina. Y no sólo es inseparable de los imaginarios de género, sino que también atraviesa las lógicas y moralidades del trabajo.
Pretendo seguir la línea de pensamiento de Alasdair Maclntyre, para demostrar que el trabajo sexual está dentro de todos, se presenta ante nosotros como una realidad parcelada, como “el tema de la prostitución”, sin embargo, es precisamente su carácter polémico el que revela que es un objeto indesligable de la moral colectiva, así como de nuestra concepción de lo que es el trabajo y de lo que es el sexo.

“La modernidad fragmenta cada vida humana en multiplicidad de segmentos, cada uno de ellos sometido a sus propias normas y modos de conducta. Así, el trabajo se separa del ocio, la vida privada de la pública, lo corporativo de lo personal. Así, la infancia y la ancianidad han sido separadas del resto de la vida humana y convertidas en dominios distintos. Y con todas esas separaciones se ha conseguido que lo distintivo de cada una, y no la unidad de la vida del individuo que por ellas pasa, sea lo que se nos ha enseñado a pensar y sentir” (MacIntyre, 2007)

Maclntyre hace una crítica al conocimiento parcelado, a la pretensión imposible de pasar por neutral y objetivo aquello que esconde una idea de la vida buena, puesto que toda acción o pensamiento tiene un carácter situado. Es el “yo soy yo y mi circunstancia” de Ortega. Partiendo de esto, pretendo hacer un humilde análisis global del trabajo y del sexo tal y cómo lo concebimos, pues no sólo se trata de prostitución, sino de las lógicas compartidas que lo atraviesan.

La moral del trabajo

El trabajo dignifica, no sólo eso, sino que en un contexto neoliberal tu lugar dentro de la lógica del trabajo mide lo que vales. ¿Cuál es esta la lógica del trabajo? Un orden jerárquico que otorga más o menos valor a cada tipo de trabajo: mientras que el trabajo intelectual se vincula a lo profundo, a lo bueno, a lo altivo y digno, el trabajo manual o el trabajo a través del propio cuerpo representa lo superficial, esclavo, lo menos deseable, y menos digno. Por lo tanto, la actividad que desempeñamos no sólo es lo que nos permite subsistir, sino que es un medio de reparto de posiciones, de estatus, de ordenación en una escala jerárquica de posiciones, es un asignador de identidad y de valía individual, y sigue un esquema concreto que no es neutral ni universal, sino contingente, fruto de luchas históricas y transformaciones materiales. El éxito y el valor de una persona se mide a través de sus conquistas en la acumulación de capitales. Bourdieu habla de los 4 capitales, el económico o material, el social, el cultural y el simbólico, al que Catherine Hakim (2011) añade un quinto, el capital erótico, que desarrollaré más adelante. El trabajo pertenece a la esfera pública, se entiende en una relación recíproca entre el individuo y la comunidad, de manera que aquellos trabajos que se considera que no aportan a la colectividad son menos legítimos o peor valorados.

La moral del sexo

En la teoría el sexo siempre ha pertenecido a la esfera privada, (digo en la teoría para explicitar el absurdo de esta afirmación, pues el sexo de la vida privada es sexo en tanto que la vida pública le da forma y nombre) lo que ya de primeras conduce a la incompatibilidad de su relación con el trabajo, que claramente pertenece a la esfera pública (lo que da lugar también a la invisibilización del trabajo que se ejerce en la esfera privada, como el trabajo doméstico). A pesar del creciente proceso histórico de secularización y ampliación de la libertad sexual, que está resultando en un proceso de desvinculación de lo amoroso, lo afectivo, lo íntimo y personal de lo sexual, pervive en las conciencias un límite que no se termina de querer cruzar. El debate acerca de si el deseo y la voluntad son separables es una discusión histórica que está presente incluso en el pensamiento filosófico de San Agustín de Hipona; ¿Todo acto sexual carente de deseo es una violación? ¿Se puede moldear el deseo a nuestra merced? Es decir, ¿Puedo decidir sobre lo que deseo? ¿Se puede consentir sin desear? La nueva Ley de Libertad Sexual de Irene Montero también ha dado lugar a debate en virtud de estas mismas preguntas. La difuminación de la línea entre el deseo y el consentimiento que se está dando desde sectores del propio discurso feminista, según el cual, un acto sexual sin deseo sexual equivale a una violación es la que resulta en fuertes daños colaterales sobre la imagen devaluada de las prostitutas, en el estigma y la deslegitimación de sus voces y la desaparición de su consentimiento.
El trabajo sexual cuenta con un doble estigma porque en él se entrecruzan dos anomalías de las normas morales: el rol sexual invertido de la mujer, o la mujer haciendo uso de su capital erótico, y la mercantilización de un ámbito de la vida que aparentemente pertenece a la esfera privada.

¿Afirmación o Negación? (Feminismo)

La cuestión de si la pornografía, la prostitución o cualquier otra forma de trabajo sexual sigue los esquemas patriarcales ya no es un tema a debate en el feminismo. Lo que divide es el qué hacer con ello, y se encuentran dos posiciones enfrentadas dentro del feminismo: la que asume que es inherentemente patriarcal, y por ello debe desaparecer, y la que lo contempla como un espacio más que conquistar desde el feminismo, porque a pesar de su constitución desigual, nunca va a dejar de formar parte de la realidad social. Esto nos remite a una duda central de cualquier lucha social: ¿Qué hacer con las identidades ya construidas?; ¿Cómo lidiar con lo ya construido patriarcalmente? Si la razón de ser de toda lucha social, sea de carácter material o simbólico, es acabar con la desigualad, es decir, con aquello que nos hace diferentes, afirmar las identidades ya construidas se presenta como un obstáculo o un entorpecimiento para que éstas desaparezcan. Desde el planteamiento de Nancy Fraser pretendo extraer la estrategia política más efectiva para que las diferencias culturales puedan convivir con la igualdad social. Me parecería un error que la lucha feminista abandonase o marginase la realidad sexual en el trabajo por ser capitalista y patriarcal, no sólo por las consecuencias que tendría sobre compañeras de la lucha feminista al dejarlas excluidas, sino también por ser un ámbito de la vida que también nos pertenece y del que debemos esforzarnos por reapropiar. Una propuesta que considero “transformadora” en los términos de Fraser sería desligar los medios de subsistencia del trabajo, a través de una renta básica universal. Este cambio en las reglas del juego, permite también un cambio en los actores que forman parte de él, el trabajo sexual dejaría de ser una actividad mayoritariamente marginal, y dejaría de estar protagonizado por las personas más atravesadas por los ejes de opresión; mujeres pobres, negras, migrantes y transexuales, al quedar aseguradas unas garantías mínimas de vida, no hay cabida al abuso de poder, la explotación y la precariedad laboral en los trabajos. Esto permitiría moldear y ampliar las formas existentes de trabajo sexual, transformándolas en más justas y feministas.
Pero mientras tanto, garanticemos los derechos básicos de las trabajadoras sexuales, descriminalicemos su ocupación, incluyámoslas en la lucha contra el capitalismo y el patriarcado para poder aumentar sus voces y no contribuyamos a un discurso que en vez de empoderarlas, las contempla únicamente cómo víctimas y anula su voluntad, su consentimiento y sus demandas.

Estrategia populista: hacia la construcción de un nuevo discurso.
Revertir los significados, redefinir el problema y reenfocar al enemigo.

En este apartado pretendo utilizar la teoría de la Hegemonía de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe para tratar de articular un nuevo discurso, incompatible con el hegemónico, o en términos de Laclau, antagonista, en base a una serie de demandas sociales latentes en el presente, que considero revelan contradicciones del propio discurso que pretendo identificar y desarticular. Para ello, parto del análisis previo acerca de la moralidad y las lógicas que subyacen al sexo y al trabajo, así como a la medición del valor de las personas en su conquista de los diferentes capitales o esferas de la vida. El trabajo sexual no es más que uno de los eslabones de la cadena de equivalencias, sin embargo, creo que su carácter transversal en la moralidad colectiva es clave para tirar de un hilo que permita deshacer todo el tejido de significados, poniendo en evidencia las incoherencias del sentido sedimentado.

La idea del trabajo como fuente de dignidad personal cada vez está más en tela de juicio en las nuevas generaciones, cuando la presencia de la precariedad y la explotación laboral son centrales en los modelos de trabajo moderno y la idea de la meritocracia se comienza a desmentir y a verse la enorme carga de responsabilidad, preocupación y decepción individual que genera. Recientemente, y me atrevo a decir también en virtud de esta precariedad, el trabajo sexual ha sido motivo de fuerte confrontación en el feminismo, se habla del auge del Onlyfans durante el confinamiento, los “Sugardaddys”, sumisos financieros y todo tipo de aberraciones a ojos del feminismo hegemónico, al mismo tiempo que lleva ocurriendo desde hace años algo muy interesante en la cultura popular, que no tiene poco que ver con esto. Recuerdo cuando el rechazo hacia el reggaetón era la señal de identidad de ser feminista, por ser un género musical sexista y degradante, y cómo con el paso de los años el feminismo acogió y convirtió en tendencia bailar reggaetón, esto pasó a ser lo verdaderamente transgresor. Las mismas feministas que pegan un grito al cielo con el auge del trabajo sexual, consumen una cultura popular plagada de imágenes de mujeres semidesnudas y empoderadas, reivindicando ser putas, zorras y todo apelativo descalificativo de la mujer con una sexualidad exacerbada, fuera de la normativa, que empieza a asumir connotaciones positivas. Creo que estos hechos y contradicciones sociales tienen mucha potencia articulatoria, y, salvando las distancias de lo que es ocio, con peso simbólico, de lo que es trabajo, que tiene implicaciones materiales, creo que hay una posibilidad de canalizar estas demandas sociales, en una única, evitando que el conflicto se quede entre los y las que compartimos opresiones y enemigo. Catherine Hakim explica en El Capital Erótico (2011) que hay un déficit sexual masculino por el cual hay más demanda sexual por parte de los hombres que por parte de las mujeres, lo que convierte la sexualidad femenina en un bien con valor añadido, más preciado en el mercado. Al margen de que comparta o no la visión de Hakim, es cierto que el auge de Onlyfans se puede explicar además de por la precarización y el desempleo, por el hecho de que subir un par de fotos a la plataforma puede proporcionar muchos más ingresos que currar 12 horas seguidas en un McDonalds.

En base a todo lo desarrollado, mi propuesta consiste en articular lo siguiente: esta nueva tendencia del trabajo sexual nace de la precariedad laboral, la desesperación de los jóvenes con el futuro, el derrumbamiento de las promesas meritocráticas y el “currar para vivir y vivir para currar”, por lo que propongo:

En primer lugar, que el punto de mira no se ponga sobre las mujeres que cogen las taras del sistema y las usan a su favor sino sobre el problema del trabajo.

En segundo lugar, utilizar el impulso del éxito de la cultura popular que ensalza el cuerpo y la sexualidad femenina para anexionar al feminismo en la idea de que el mundo sexual no tiene por qué ser inherentemente patriarcal, no abandonemos esa conquista, porque va en nuestra contra.

Y por último, la necesidad de separar el trabajo de los medios de subsistencia y del valor de la vida. Identificar el enemigo común que es el trabajo asalariado precario, (como único medio de autorrealización personal, como esclavitud para subsistir y como modelo de diferenciación y asignación de identidad, valía y estatus) no el uso que se hace de él para vivir.

Bibliografía

  • Bourdieu, P. (2002). The Forms of Capital. En N. W. Biggart (Ed.), Readings in Economic Sociology (1.a ed., pp. 280-291). Wiley. https://doi.org/10.1002/9780470755679.ch15
  • Fraser, N. (s. f.). Redistribución y reconocimiento: Hacia una visión integrada de justicia del género.
  • Gómez Villar, A. (2021). Ernesto Laclau y Chantal Mouffe: Populismo y hegemonía (Primera edición). Gedisa Editorial.
  • Hare, R. M. (1965). Freedom and Reason. OUP Oxford. https://books.google.es/books?id=5tTbDYcA-4IC
  • MacIntyre, A. C. (2007). After virtue: A study in moral theory (3rd ed). University of Notre Dame Press.
  • Multiculturalism: Examining the politics of recognition. (1994). Princeton, N.J. : Princeton University Press. http://archive.org/details/multiculturalism0000unse_y5x3
  • Pettit, P. (1997). Republicanism: A theory of freedom and government. Clarendon Press ; Oxford University Press.
  • Taylor, C. (1994). The politics of recognition. En A. Gutmann (Ed.), Multiculturalism: Examining the politics of recognition (pp. 25–73). Princeton University Press.
  • Hakim, C. (2011). Honey money: The power of erotic capital. Allen Lane.

Las más altas torres

Ficción

Las más altas torres,
los cuatro jinetes,
las trompetas del juicio final,
todos cayeron
ante las límpidas tinieblas,
ante el más inocente e intocable
de todos los silencios.


Tower. It was not easy to scale that tower, inclined, like in the Tarot. Its North side, the apparently most expeditious one, was populated with slippery humid moss and liquens. It had by custom to make me accompany by Gérard de Nerval, whose inestimable aid in the previous tasks of scaling to the love ones never I settled completely. That atanor was not easy to still attack nor with the most militant and provoking advice of Friedrich Nietzsche. Damn it is, whenever I think about my then loved Dánae comes to my mind that Tower from Babel and the immaculate Virgin Maria who inhabited it. I there underneath, as a Toro of Crete and that tower resisting to my attack…

Cipreses

Ficción

Altas chimeneas de la fábrica de cadáveres.

En el jardín del tiempo, el reloj se detiene, mientras las nubes son barcos en el cielo que navegan. Los árboles son torres que tocan el cielo, como catedrales de la naturaleza que rezan.

Los cipreses son altas chimeneas de la fábrica de la muerte, sus ramas son brazos que lloran por los que se fueron. El viento susurra un requiem por los ausentes, y el silencio es una tumba que guarda los recuerdos.

Las flores son colores que pintan el paisaje, como un lienzo donde el amor se dibuja. Las mariposas son notas que cantan en el aire, y el sol es un faro que alumbra la vida.

En este jardín del tiempo, la belleza y la muerte se abrazan, como dos amantes que se buscan tras la noche. Y yo soy un poeta que escribe en la oscuridad, intentando encontrar un sentido.

Las nubes

Ficción

LAS NUBES son cisnes, cisnes blancos, grises o negros,
sobre el lago azul y sereno del cielo.
El sol es su jinete, y de las nubes, sube y baja
con la montura celeste en que cabalga
el monte o las montañas.
Las nubes del monte lloran el mar sobre nosotros
y nos devuelven, puras, las lágrimas lloradas
por todos los vivientes.
Mientras el frío viento las va esquilando,
se precipitan como minúsculas banderas blancas de nieve:
las banderas de paz de los abismos de la noche.
La nube, aquella larga nube de plata,
dorada también por el crepúsculo,
es enhebrada por la torre para coser
los abismos del cielo de la noche.
La torre enhebra nubes, jugando entre campanas,
esos camellos verdinegros que por la aguja
pasan, juegan, tañen, cantan, bailan… a las almas.
En esas nubes grises, blancas y negras
naufragan las palabras y sus almas.

No son ya nubes de agua o nieve,
son nubes de palabras y de almas,
que reman, como un Caronte de arriba,
con el remo de la torre, y que pasan, pasan, pasan
-pasa otra nube-
un rebaño de nubes, de palabras y de almas.

En un rincón olvidado de la historia

Ficción

En un rincón olvidado de la historia, en una época en la que las fronteras del mundo aún estaban por descubrirse por completo, existía un hombre llamado Sccieto Borgia. Sccieto era un erudito aventurero que siempre buscaba nuevas experiencias y conocimientos para ampliar su comprensión del mundo.

Un día, mientras se encontraba en la bulliciosa ciudad de RPC (Región de Puntos Cárdenos), Sccieto presenció tumultos y disturbios que sacudían las calles. La gente se agolpaba, protestando por sus derechos y demandando un cambio en el sistema político. Intrigado y emocionado por lo que veía, Sccieto decidió que debía sumergirse en ese caos y explorar la situación por sí mismo.

Sin perder tiempo, Sccieto se apresuró a buscar una solución para llegar rápidamente al aeropuerto y unirse a los acontecimientos en desarrollo. En su búsqueda, encontró un objeto peculiar llamado «aleatorium», un dispositivo que, según decía, podía guiarlo a través de las incertidumbres de la vida. Sccieto no lo dudó y cogió el aleatorium, esperando que lo llevara al aeropuerto y afrontar las consecuencias que le esperaban.

El aleatorium hizo su magia y transportó a Sccieto al aeropuerto de la ciudad. Mientras esperaba su vuelo, decidió explorar la terminal y se topó con un libro titulado «Nueva Geografía Elemental en 27 lecciones». El libro contenía información detallada sobre lugares exóticos como Sajalín, Sikok, Kiu-Siu y otros veinticuatro más. Sccieto se sumergió en sus páginas y soñó con aventuras futuras mientras esperaba su vuelo.

De repente, un extraño personaje se le acercó y le susurró al oído: «Nec valet dicere, quod…» («No puedes decir lo que…»). Sin entender completamente el significado de esas palabras enigmáticas, el hombre le entregó a Sccieto varias monedas de oro y le dijo: «Toma estas monedas y déjate conducir adonde yo te lleve. Haz lo que yo te diga».

Intrigado y cautivado por la misteriosa oferta, Sccieto decidió seguir al extraño hombre y embarcarse en una aventura sin precedentes. Pronto descubrió que el hombre era un miembro de un grupo clandestino llamado «Los Darwinistas de la Convención», quienes creían en la supervivencia de los nombres y las ideas más aptas en la selva de la sociedad. Sccieto se encontraba en una encrucijada, debía elegir entre seguir sus propios ideales o sumergirse en un mundo donde las convenciones sociales eran la norma.

En medio de esta tensión, Sccieto se encontró con un manifiesto que promovía la política de la República basada en la construcción de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre todos los ciudadanos. Cualquier intento de subversión o vandalismo de estos valores sería castigado con el destierro, decidido mediante votación popular.

Estas palabras resonaron en la mente de Sccieto mientras seguía al extraño personaje hacia una reunión secreta de los Darwinistas de la Convención. Al llegar al lugar, se encontró con una multitud diversa de individuos que buscaban una sociedad basada en la anarquía y la libertad individual.

«¡Le jour de gloire est arrivé!» exclamó alguien en la reunión. La sala se llenó de emociones y discusiones animadas. Sccieto se vio inmerso en un debate sobre la naturaleza de la política y el poder. Al final, decidió abrazar la libertad, la igualdad y la fraternidad como sus guías personales y políticas.

Sccieto se dio cuenta de que el mundo era incompleto, imperfecto, inacabado, inquieto y aleatorio. En lugar de sufrir bajo las directrices de los políticos y líderes, decidió abrazar la alegre anarquía en todos los aspectos de la vida. En despachos, catedrales, palacios y torres del poder, Sccieto se convirtió en un defensor de la disolución del poder concentrado y abogó por la distribución equitativa del mismo.

Con el paso del tiempo, Sccieto Borgia se convirtió en un símbolo de resistencia y cambio, luchando contra las estructuras políticas y sociales opresivas. Su historia se transmitió de generación en generación, y su legado dejó una huella duradera en la historia de la humanidad.

Y así, en ese extraño capítulo de la historia, Sccieto Borgia demostró que la verdadera libertad y el cambio se encuentran cuando uno se atreve a desafiar las convenciones y abrazar la alegre anarquía que reina en todas las manos…