En la piel del relato

No ficción

Hoy el sol no ha bastado para calmar al mundo. Las noticias de hoy llegan como fragmentos de un mosaico quebrado, donde cada grieta sangra resignación, esperanza y urgencia. Trato de recomponerlo en una crónica —no exacta— con algo del eco en que el corresponsal no solo relate hechos, sino una piel que observa, siente y se resiste.


España se detiene —y camina— en la protesta

España se levanta esta mañana con una huelga general convocada por múltiples sindicatos y organizaciones estudiantiles en solidaridad con el pueblo palestino, y como rechazo a la persistencia del conflicto pese al armisticio inicial.

La movilización no es sólo contra bombas: es contra el silencio, la omisión, la complicidad que sienten los convocantes detrás de las mesas diplomáticas. Las interrupciones serán parciales a lo largo del día —turnos de dos horas para trabajadores— junto con paros estudiantiles de 24 horas. 
En Madrid, las marchas saldrán desde Atocha hacia Sol, a mediodía y también a las 7 de la tarde. 
No será un paro vacío: los sectores mínimos (salud, servicios de emergencia) garantizarán atención, pero la ciudad respirará la tensión de quienes actúan.

Este día de huelga habla también de un país fracturado: la voz que protesta contra una guerra lejana es la misma que cuestiona sus silencios internos.


Washington contra Madrid: amenazas en nombre de la Alianza

Donald Trump no baja el tono. Esta madrugada volvió a aludir a la posibilidad de imponer aranceles a España como castigo por no cumplir con la meta del 5 % del PIB en gasto militar para la OTAN. 
No es sólo una amenaza comercial: es un recordatorio de dependencia política e imposición. “Puede que haya que castigarlos”, dijo —palabras que quemarán los papeles diplomáticos y harán latir la soberanía como herida. 
La explicación oficial de Madrid —que cumple sus “capacidades operativas” aunque no alcance ese porcentaje rígido— suena esta vez como escudo frente al vendaval.

Este cruce recuerda que las alianzas no son fraternidades: son equilibrios que aceptan puños discretos sin encubrimiento.


En Gaza: armisticio que no calma los fantasmas

El cese del fuego firmado hace días se tambalea entre acusaciones mutuas. Hamas acusa a Israel de violar los términos y anuncia que no tolerará más transgresiones de control interno, enfrentándose a los llamados “colaboradores” y saqueadores. 
Desde Israel, informan de ataques sobre quienes cruzan líneas del acuerdo, justificando que no respondieron a llamadas de advertencia. 
El pacto, gestado en Sharm el-Sheikh bajo auspicios diplomáticos, fue un paso tácito hacia la paz —pero esa paz vive de promesas no cumplidas. 
La tregua no ha sido mansa: el polvo aún se posa sobre cadáveres que esperan ser evacuados, y las ciudades en ruinas callan historias que no caben en informes oficiales.


Mercados, crudo y tibios augurios

El precio del petróleo baja hoy bajo nubes de excedente y tensiones comerciales renovadas entre EE.UU. y China. 
Brent retrocedió 0,21 USD hasta 62,18 USD por barril; el West Texas Intermediate cayó 0,16 USD hasta 58,54 USD. 
Se anticipa un eventual exceso de producción de 4 millones de barriles diarios para 2026, según informes de la Agencia Internacional de la Energía. 
Los mercados globales reaccionan: las señales de posibles recortes de tasas en EE.UU. reavivan el optimismo limitado, mientras la guerra comercial reduce apetito por riesgos. 
El dólar sufre: la expectativa de recortes pesa más que la ausencia de datos oficiales por el cierre parcial del gobierno estadounidense.

Un mundo que se mide en precios y anticipos, donde el mañana ya tiene valor especulativo.


Asia llama la atención: sanciones cruzadas

China impuso sanciones contra filiales estadounidenses del gigante naval surcoreano Hanwha, como advertencia política más que como golpe inmediato. 
Las medidas llegan en medio del pulso comercial global: tasas portuarias nuevas, controles estratégicos, amenazas de ruptura.
Mientras, Corea del Sur enviará altos funcionarios a EE.UU. para negociar tarifas y buscar alivios diplomáticos. 
Estas maniobras no son vestigios locales: son piezas de un tablero donde cada sanción lanza ondas hacia otros territorios.


Ecos alemanes: mirar al Sur

Desde Berlín emerge un enfoque estratégico: redefinir la política hacia África. Una iniciativa empresarial reclama que la relación no sea solo extractiva, sino asociativa, con acuerdos vinculantes sobre materias primas. Umm…
La urgencia no es moral, sino económica: Alemania, dependiente de minerales tecnológicos, ve en el Sur una palanca para diversificar. El proyecto sugiere que quien domina el comercio del mañana ordenará también los pactos del presente.


En la piel del relato

Hoy redacto esto sabiendo que el corresponsal caminante no informa desde un pedestal: pisa charcos, esquiva vidrios, recoge cenizas. Cada noticia es un fragmento de una geografía que sangra: una huelga que exige presencia, un país bajo presión externa, una guerra que no se apaga con firmas, mercados que temblorosos calculan futuro, sanciones lejanas pero con reflejo en nuestras vidas.

No basta decir lo que sucede: hay que sentir cómo los bordes del mundo tiemblan al contacto de las noticias. Tal vez mañana muchas de estas líneas sean criticadas, descartadas u olvidadas. Pero algo del pulso quedará: que un día como hoy alguien intentó urdir con palabras el tejido herido de nuestro tiempo.

Cárcel de Nubes

Ficción

Los sueños, al caer la noche,
se meten en jaulas con barrotes de sábana.
Se encierran los sueños vestidos de blanco,
como novias que se arrepintieron en el altar del subconsciente.

La almohada es un archivo secreto de ideas sin censura.
Los pijamas son disfraces de astronautas para viajar sin moverse.
El edredón susurra teorías cuánticas con voz de nana.
Las sábanas tienen memoria de elefante: recuerdan tus fantasmas.

Se encierran los sueños con bata de hospital,
porque a veces duelen más que una enfermedad incurable.
La luna es la linterna del celador que vigila los delirios.
Los ronquidos son protestas sindicales del cuerpo que quiere huelga.

Hay sueños que chillan en clave morse desde el insomnio.
Hay otros que se escapan por el ojo de la cerradura y van a bailar al tejado.
Pero los más blancos, los que llevan tul y promesas,
se dejan encerrar sin resistencia,
porque saben que el despertar es un motín que siempre fracasa.

Este año, la carta a los Reyes Magos puedes enviarla a la Rey Juan Carlos

Ficción

Ante la demanda de títulos a título lucrativo, la Universidad Rey Juan Carlos ha abierto un buzón en el que todos los españoles podrán escribir esta navidad su carta a la Rey Juan Carlos.

La universidad sostiene que tiene títulos para todos y que ningún español tiene que desconfiar porque los reyes no son los padres, es la Rey Juan Carlos.

La contrapartida es que los renos de Papá Noel se han puesto en huelga. Ante esta competencia es imposible, han declarado.

El triunfo de los mediocres

Ficción

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es de todo punto necesario, hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros. 

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.  
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. 
 Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros. 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. 

  • Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.
  • Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. 
  • Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
  • Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo seis veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. 
  • Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
  • Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. 
  • Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. 
  • Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida. 
  • Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. 
  • Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad. 
  • Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo. 

  
ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)