La fuerza del Tarot reside no tanto en su capacidad de explicar y predecir, cuanto en su capacidad para crear combinaciones de historias y universos. En ese sentido es más parecido a un complejo mecano infantil, un juguete para construir mundos, objetos e interpretaciones que un sistema de explicación universal -como muchos de sus estudiosos han pretendido. Que, a veces, la realidad se parezca al Tarot no es una refutación de lo dicho sino, muy al contrario, la confirmación de que la realidad también es una combinación aleatoria de elementos como lo es el propio Tarot. Personalmente prefiero, al igual que Italo Calvino, utilizarlo como juego para la creación literaria que como instrumento profético o interpretativo. Véase, como ejemplo de su potencia creativa, su mapa de conceptos, que permitió a Temístocles de Alejandría llenar cientos de papiros enrollados, por desgracia hoy perdidos, y que yo, el judío errante, leí con avidez de adolescente mientras permanecí como discípulo suyo.
Imagen del mundo
Tarot
Ficción
Como era de temer la psicosis colectiva ha cundido entre la población, no sólo el pánico. El Serpiente, como ahora le llaman los medios de comunicación, ha inoculado su virus destructivo a todos los asesinos de la ciudad. Los asesinatos se suceden en masa y, aunque se ha descartado la autoría de Serpiente en muchos casos, incluso los ajustes de cuentas se firman con símbolos utilizados por el supuesto masacrador.
Septenario
Ficcióntetramorfos
FicciónSi el final es el principio, la solución es el enigma, pero lo que tiene verdadera importancia es el proceso, hay que recorrerlo para llegar.
yoruba
FicciónLos Odu son un sistema binario cuya base está constituida por los dos símbolos I y O, que dan lugar a los elementos IO, OI, II, y OO, fundamento de la escritura sagrada, y símbolos que se pueden expresar a través de la ecuación: 2 (n) = total. Constituyen los Oju Odú meyis, cuya combinación da lugar a los 256 Omo Odú o Amûlú Odú del Yoruba.
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