El Gusano de seda y la Araña

Ficción

Trabajando un Gusano su capullo,
La Araña, que tejía a toda prisa,
De esta suerte le habló con falsa risa,
Muy propia de su orgullo:
«¿Qué dice de mi tela el seor gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
Y ya estará acabada a mediodía.
Mire qué sutil es, mire qué bella…»
El Gusano con sorna respondía:
«Usted tiene razón: ¡así sale ella!»

El Gusano de seda y la Araña

Ficción

Trabajando un Gusano su capullo,
La Araña, que tejía a toda prisa,
De esta suerte le habló con falsa risa,
Muy propia de su orgullo:
«¿Qué dice de mi tela el seor gusano?
Esta mañana la empecé temprano,
Y ya estará acabada a mediodía.
Mire qué sutil es, mire qué bella…»
El Gusano con sorna respondía:
«Usted tiene razón: ¡así sale ella!»

salvaje

Ficción

En la techumbre de la terraza, junto a los cadáveres de mosquitos atrapados por la telaraña, se ha posado una mariposa monarca. Ella también parece muerta, y quizás lo esté. Aunque lo más probable, dada la altura del verano a la que estamos, es que haya encontrado por fin el sitio donde poner sus huevos, al abrigo de la intemperie del otoño y cerca del almacén de cadáveres de mosquitos que la voraz araña se ha preparado para el invierno. Tentada estoy de frustrar los planes de ambas, dado mi natural instinto asesino. Pero recapacito, yo aguardaré, como la araña, a devorar los frescos y jugosos huevos depositados en su abdomen, mientras froto mi élitros con fruicción de mantis que acaba de darse como festín a su amante.

(A Odradek)

Schneider, Marius

Poesía

Relampaguea en Bangkok. La furia del cielo se abate sobre los rascacielos con eléctricos nervios y mientras espero en la calma de la oscuridad.

Hoy vuelve Marius. Sabremos al fin su teoría.