Donato

Ficción

Todas las noches a las tres, cuando cerraban el BAR KISS, Donato cogía su bandolera y su silbato, el que le regaló un poli de la comisaría de municipales, y se marchaba a su casa. Cuando pasaba por la esquina de la comisaría le silbaba al de la puerta, como si tuviera que recordarle que seguía conservando el silbato, o simplemente por que le hacía gracia “tocarle el pito a la policia” – decía jocosamente a su amigo “El chino”. Al Chino le hizo tanta gracia la primera vez que se lo contó que tuvo que ir a mearse en la obra.

Cuando llegó a casa su mujer ya dormía. “Gracias a dios – pensó – con lo insoportable que es esa vaca del asfalto”.

Tenía que trabajar hasta las cuatro de la madrugada en el coño de Madrid y encima tener que soportar a esa mala bestia. Como de costumbre se hizo una paja en el baño y se fue a acostar al salón para no despabilar a su mujer.

A las cinco y media se despertó sobresaltado. Estaba sudando. Soñaba. Deliraba. Augusto disecaba a su mujer y luego la policía venía a detenerlo a él y se lo llevaban a la cárcel y en la cárcel le clavaban plumas de loro hasta que le reventaban las tripas y Augusto sonreía con cara de estúpido. ¡Menudo pájaro, menudo pájaro! – gritaba “El Loro”- y en ese momento despertó.

RPC

Ficción

Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
— y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

RPC

Ficción

Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
— y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

Chao

Ficción

Como las greguerías nacen y se hacen solas, adios, voy a comprobar si es verdad que dependen de las fases lunares y la temperatura ambiente. Hoy hay 40 grados en Madrid. Me voy a la Luna de Valencia. Si observas que siguen saliendo entradas, avísame. Si no salen solas, puedes leer en el lateral la selección de textos en nuestra gramola blogosférica… se renueva a diario e incluso más. Si por el contrario te gusta el ejercicio intelectual y los pasatiempos puedes ir contestando a las preguntas de esta encuesta.

Chao

Ficción

Como las greguerías nacen y se hacen solas, adios, voy a comprobar si es verdad que dependen de las fases lunares y la temperatura ambiente. Hoy hay 40 grados en Madrid. Me voy a la Luna de Valencia. Si observas que siguen saliendo entradas, avísame. Si no salen solas, puedes leer en el lateral la selección de textos en nuestra gramola blogosférica… se renueva a diario e incluso más. Si por el contrario te gusta el ejercicio intelectual y los pasatiempos puedes ir contestando a las preguntas de esta encuesta.

Cuatro ciudades cero carbono. ¿Está Madrid entre ellas?

No ficción

Una ciudad cero carbono es una ciudad que produce cero emisiones de carbono o que utiliza solamente fuentes de energía renovable. Esto se logra a través de la implementación de tecnologías y prácticas sostenibles y la reducción del uso de energía fósil, como el petróleo y el gas. Algunas de las medidas que pueden tomarse para alcanzar este objetivo incluyen la utilización de paneles solares y otras fuentes de energía renovable para generar electricidad, la promoción del transporte público y el uso de vehículos eléctricos, y la construcción de edificios energéticamente eficientes. La creación de ciudades cero carbono es importante porque la emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, es una de las principales causas del cambio climático.

Existen muchas medidas que pueden tomarse para reducir las emisiones de carbono en las ciudades y llegar a ser cero carbono. Algunas de las más eficientes incluyen:

Utilizar fuentes de energía renovable: Una de las formas más efectivas de reducir las emisiones de carbono es utilizar fuentes de energía que no emiten gases de efecto invernadero, como la energía solar, eólica o geotérmica.

Promover el transporte sostenible: El transporte es una de las principales fuentes de emisiones de carbono en las ciudades. Promover el uso del transporte público, los vehículos eléctricos y las bicicletas puede ayudar a reducir estas emisiones.

Mejorar la eficiencia energética: Los edificios son otra gran fuente de emisiones de carbono. Mejorar la eficiencia energética de los edificios, utilizando aislamiento y tecnologías de eficiencia energética, puede ayudar a reducir el consumo de energía y las emisiones de carbono.

Fomentar el uso de energía verde: La promoción del uso de fuentes de energía verde, como la biomasa y los biocombustibles, puede contribuir a reducir las emisiones de carbono.

Implementar prácticas de conservación y reducción de energía: Fomentar prácticas de conservación de energía, como apagar las luces y los dispositivos electrónicos cuando no se están utilizando, también puede ayudar a reducir el consumo de energía y las emisiones de carbono.

Hay muchas ciudades en todo el mundo que están trabajando para reducir sus emisiones de carbono y convertirse en cero carbono. Algunos ejemplos de ciudades que tienen este objetivo incluyen:

Copenhague, Dinamarca: Esta ciudad tiene como objetivo convertirse en cero carbono para el año 2025 y ha implementado medidas como la promoción del transporte público y el uso de vehículos eléctricos y la construcción de edificios energéticamente eficientes para alcanzar este objetivo.

Portland, Oregon: Esta ciudad tiene como objetivo convertirse en cero carbono para el año 2050 y ha implementado medidas como la promoción del transporte público y el uso de vehículos eléctricos, la mejora de la eficiencia energética de los edificios y la utilización de fuentes de energía renovable para alcanzar este objetivo.

Viena, Austria: Esta ciudad tiene como objetivo convertirse en cero carbono para el año 2040 y ha implementado medidas como la promoción del transporte público y el uso de vehículos eléctricos, la mejora de la eficiencia energética de los edificios y la utilización de fuentes de energía renovable para alcanzar este objetivo.

Malmö, Suecia: Esta ciudad tiene como objetivo convertirse en cero carbono para el año 2030 y ha implementado medidas como la promoción del transporte público y el uso de vehículos eléctricos, la mejora de la eficiencia energética de los edificios y la utilización de fuentes de energía renovable para alcanzar este objetivo.

Estas son solo algunas de las ciudades que tienen como objetivo convertirse en cero carbono. Hay muchas otras ciudades en todo el mundo que están trabajando para reducir sus emisiones de carbono y contribuir a la lucha contra el cambio climático. Pero no encontrarás a Madrid entre ellas, que ha sido multada recientemente por la UE por los altos índices de contaminación.

Unos cuantos consejos para el alcalde.

La plantación de espacios verdes y la eliminación del asfalto pueden contribuir a la creación de ciudades cero carbono de varias maneras:

  1. Absorción de carbono: Los árboles y otras plantas son capaces de absorber el dióxido de carbono del aire a través de la fotosíntesis. Al plantar más árboles y otras plantas en las ciudades, se puede ayudar a reducir las emisiones de carbono.
  2. Reducción de la necesidad de energía: Los edificios y el asfalto a menudo requieren más energía para mantenerse frescos en verano y calientes en invierno. Al reemplazar el asfalto y los edificios con espacios verdes, se puede reducir la necesidad de energía para enfriar y calentar estos espacios.
  3. Reducción de la contaminación del aire: Los árboles y otras plantas son capaces de filtrar el aire y reducir la contaminación. Al plantar más árboles y otras plantas en las ciudades, se puede mejorar la calidad del aire y reducir la cantidad de contaminantes en el aire.
  4. Mejora del medio ambiente y la salud: Los espacios verdes pueden proporcionar un lugar agradable para caminar, jugar y disfrutar del aire fresco. Esto puede mejorar la salud física y mental de las personas que viven en las ciudades y también puede ayudar a conservar la biodiversidad y a proteger la salud de los ecosistemas.

En resumen, la plantación de espacios verdes y la eliminación del asfalto pueden contribuir a la creación de ciudades cero carbono al reducir las emisiones de carbono, la necesidad de energía y la contaminación del aire y a mejorar el medio ambiente y la salud de las personas que viven en las ciudades.

También hay muchas medidas que se pueden tomar en los edificios para contribuir a la creación de ciudades cero carbono:

  1. Utilizar materiales de construcción sostenibles: Al utilizar materiales de construcción sostenibles, como madera certificada o ladrillos de arcilla, se pueden reducir las emisiones de carbono durante el proceso de construcción y a lo largo de la vida útil del edificio.
  2. Mejorar la eficiencia energética: Los edificios pueden ser diseñados para ser más eficientes energéticamente, utilizando aislamiento adecuado, ventanas de doble acristalamiento y otros elementos que ayuden a reducir el consumo de energía.
  3. Utilizar energía renovable: Los edificios también pueden utilizar energía renovable, como la energía solar, para su funcionamiento. Esto puede ayudar a reducir las emisiones de carbono y a hacer que el edificio sea más sostenible.
  4. Promover prácticas de conservación y reducción de energía: Fomentar prácticas de conservación de energía, como apagar las luces, bajar la calefacción o el aire acondicionado y los dispositivos electrónicos cuando no se están utilizando, también puede ayudar a reducir el consumo de energía y las emisiones de carbono.

Hay muchas medidas que se pueden tomar en los edificios para contribuir a la creación de ciudades cero carbono, como utilizar materiales de construcción sostenibles, mejorar la eficiencia energética, utilizar energía renovable y promover prácticas de conservación y reducción del consumo energético.

¡Ale, qué hay tarea, señor alcalde! No se haga de rogar. Sus votantes también se lo agradecerán, no sólo los progres. Aunque quizás, usted está más por obedecer al IBEX que a sus propios votantes, lo cual no dice nada bueno, no de usted -que ya sabemos que está bien pagado-, sino de sus votantes.

La tertulia de la tila (abierta ya)

Ficción

Para los que estáis en Madrid, una propuesta nada innovadora pero poco frecuentada. En estos tiempos postpandémicos, extremosos tiempos -ay pardiez- y en que parece que hemos olvidado las esencias y, cómo no, las buenas costumbres y las charlas relajadas con los amigos, se hace sentir cada vez más la necesidad de una tertulia como el Demonio manda. No de esas de tertulianos pagados y cagados, esbirros de sus dueños, de sus almas vendidas, de sus voces chillonas y sus mal fachados argumentarios.

Estamos preparando una tertulia artístico-literaria que esperamos pronto dar a luz, gracias a vuestra difusión y apoyo, donde los amigos podrán decir paridas, sin límites de humor, sin corrección política, sin argumentarios, sin emolumentos, pero eso sí, con el antiguo sabor del pensamiento amigo, considerado como un plato que ha de apreciarse, saborearse y degustarse con calma. Si alguien sabe de un café, en el centro de Madrid, que esté dispuesto a ofrecerse, que nos haga llegar su propuesta y desde este humilde altar lo anunciaremos a la exigua pero selecta parroquia de estos lares.

La tertulia de la tila (abierta ya)

Ficción

Para los que estáis en Madrid, una propuesta nada innovadora pero poco frecuentada. En estos tiempos postpandémicos, extremosos tiempos -ay pardiez- y en que parece que hemos olvidado las esencias y, cómo no, las buenas costumbres y las charlas relajadas con los amigos, se hace sentir cada vez más la necesidad de una tertulia como el Demonio manda. No de esas de tertulianos pagados y cagados, esbirros de sus dueños, de sus almas vendidas, de sus voces chillonas y sus mal fachados argumentarios.

Estamos preparando una tertulia artístico-literaria que esperamos pronto dar a luz, gracias a vuestra difusión y apoyo, donde los amigos podrán decir paridas, sin límites de humor, sin corrección política, sin argumentarios, sin emolumentos, pero eso sí, con el antiguo sabor del pensamiento amigo, considerado como un plato que ha de apreciarse, saborearse y degustarse con calma. Si alguien sabe de un café, en el centro de Madrid, que esté dispuesto a ofrecerse, que nos haga llegar su propuesta y desde este humilde altar lo anunciaremos a la exigua pero selecta parroquia de estos lares.