Aquí tienes algunas curiosidades que quizás no conocías:
El origen de la celebración del año nuevo se remonta al año 46 a.C., cuando el emperador romano Julio César estableció el 1 de enero como el inicio del año, coincidiendo con el solsticio de invierno.
La costumbre de comer doce uvas al son de las campanadas se originó en España en 1909, como una forma de dar salida al excedente de cosecha de uva que hubo ese año.
El color de la ropa interior que se usa en la noche de fin de año tiene un significado simbólico según la tradición popular. El rojo atrae el amor, el amarillo la prosperidad, el blanco la paz y el verde la salud.
En algunos países, como Dinamarca, se rompen platos en las puertas de los amigos y familiares para desearles buena suerte. Cuantos más platos rotos haya en la entrada, más querido es el dueño de la casa.
En otros países, como Colombia, se lleva una maleta vacía alrededor de la casa o la manzana para atraer los viajes y las aventuras en el nuevo año.
Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.
Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.
Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.
Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.
En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.
Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.
—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.
Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.
—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.
Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
— y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.
Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.
Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.
Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.
Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.
En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.
Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.
—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.
Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.
—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963. Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.
Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista. — y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.
Grok es una Inteligencia Artificial que se ha gestado a través de la empresa xAI, empresa que forma parte del antiguo Twitter, ahora X.
Grok es un chatbot de inteligencia artificial desarrollado por xAI, una compañía de Elon Musk. Fue anunciado oficialmente en julio y lanzado el 3 de noviembre. Grok está diseñado para competir con otros chatbots como ChatGPT.
Grok se diferencia de otros chatbots en su tono y enfoque. Según Musk, Grok “ama el sarcasmo” y está diseñado para responder con ingenio. Por ejemplo, si alguien le pregunta a Grok cómo hacer algún tipo de estupefaciente, la IA responderá con una serie de pasos en los que indica, por ejemplo, que montes “un laboratorio clandestino en algún lugar remoto”. Por supuesto, advirtiendo posteriormente que se trata de una broma, y que es ilegal crear drogas.
Además, Grok tiene acceso a información en tiempo real de la red social X (anteriormente conocida como Twitter), lo que le permite proporcionar respuestas basadas en eventos actuales.
Grok está actualmente en una fase beta muy temprana y solo está disponible para los suscriptores de X Premium+, que deben pagar una tarifa mensual o anual. Sin embargo, ya puedes apuntarte a la lista de espera para tener acceso lo antes posible.
En el futuro, se espera que Grok esté presente en otros productos de Musk, como los vehículos de Tesla, donde ofrecerá respuestas mediante la voz y mostrará resultados visuales en la pantalla.
La escultura es una forma de arte que ha existido desde tiempos prehistóricos. Los primeros ejemplos de escultura se encontraron en cuevas y consistían en figuras talladas en piedra, hueso y marfil. Estas primeras esculturas eran en su mayoría figuras humanas o animales.
En la antigua Grecia, la escultura alcanzó su punto más alto. Los escultores griegos crearon algunas de las obras más famosas de la historia, como la Venus de Milo y el Discóbolo de Mirón. La escultura griega se caracterizó por su atención al detalle y su capacidad para capturar la emoción humana.
Durante la Edad Media, la escultura se utilizó principalmente con fines religiosos y decorativos. Los escultores medievales crearon magníficos altares y figuras religiosas talladas en piedra, madera y bronce.
En el Renacimiento, la escultura experimentó un renacimiento, especialmente en Italia. Los escultores renacentistas se inspiraron en los ideales griegos y romanos y buscaron crear obras de arte que fueran lo más realistas posible. El David de Miguel Ángel es una de las obras más famosas de la época.
Durante los siglos XVIII y XIX, la escultura experimentó una gran evolución en Europa. Los escultores comenzaron a experimentar con diferentes materiales, como el hierro fundido y el bronce. La escultura moderna también se caracterizó por un mayor énfasis en la forma y la línea.
En el siglo XX, la escultura se convirtió en una forma de arte verdaderamente global. Los escultores de todo el mundo experimentaron con una variedad de estilos y materiales, desde el minimalismo hasta el arte pop y el arte conceptual. Hoy en día, la escultura sigue siendo una forma de arte importante y emocionante, y se puede ver en galerías y museos de todo el mundo.
Escultores
Hay muchos escultores que han dejado un legado importante en la historia del arte a lo largo de los siglos. Aquí hay algunos de los máximos exponentes de la escultura:
Miguel Ángel
Este artista italiano del Renacimiento es considerado uno de los más grandes escultores de todos los tiempos. Sus obras incluyen el David, la Pietà y la tumba de Julio II en la Basílica de San Pedro.
Auguste Rodin
Este escultor francés del siglo XIX es conocido por su obra maestra, El Pensador. También creó muchas otras esculturas icónicas, como La Puerta del Infierno y Los Burgueses de Calais.
Gian Lorenzo Bernini
Este artista barroco italiano fue uno de los principales escultores de su tiempo. Algunas de sus obras más famosas incluyen la Fuente de los Cuatro Ríos y el Éxtasis de Santa Teresa.
Donatello
Este escultor italiano del Renacimiento es conocido por sus obras en bronce, como el David y la Maddalena. También trabajó en mármol y en madera.
Constantin Brancusi
Este escultor rumano del siglo XX es conocido por sus formas simplificadas y abstractas. Algunas de sus obras más famosas incluyen La Columna sin Fin y El Beso.
Louise Bourgeois
Esta escultora francoamericana del siglo XX creó obras que a menudo exploraban temas como la feminidad, la sexualidad y la psicología. Algunas de sus obras más conocidas incluyen la escultura en araña Maman y la serie de esculturas Cell.
Alexander Calder
Este escultor estadounidense del siglo XX es conocido por sus esculturas móviles, que se mueven con la ayuda del viento o un motor. Algunas de sus obras más conocidas incluyen el móvil Lobster Trap and Fish Tail y la escultura monumental La Gran Válvula.
Son una forma literaria única y fascinante que se originó en España a principios del siglo XX. La palabra «greguería» proviene del español «gregario», que significa «plebeyo» o «persona común». En esencia, una greguería es una frase ingeniosa y a menudo surrealista que combina dos ideas no relacionadas de manera inteligente e inesperada. Son como poemas en miniatura o aforismos que juegan con el lenguaje y la perspectiva. El inventor de las greguerías fue el escritor español Ramón Gómez de la Serna, quien escribió miles de ellas a lo largo de su carrera. Hoy en día, las greguerías siguen siendo populares en España y América Latina, e incluso han inspirado a escritores de otros idiomas a crear sus propias versiones. Si te gustan los juegos de palabras, el humor o simplemente la escritura creativa, vale la pena descubrir las greguerías.
¿Qué son las greguerías?
Las greguerías son una forma literaria que consiste en una frase ingeniosa y sorprendente que combina dos ideas aparentemente no relacionadas de manera ingeniosa. A menudo se les compara con los aforismos o los haikus, pero tienen un estilo y una estructura únicos. El objetivo de una greguería es sorprender al lector con una idea ingeniosa que, aunque aparentemente extraña, tiene un cierto sentido de verdad.
Historia de las greguerías
Las greguerías fueron inventadas por el escritor español Ramón Gómez de la Serna en la década de 1910. Gómez de la Serna escribió miles de greguerías a lo largo de su carrera, y su obra fue muy influyente en la literatura española de la época. Además de ser un escritor prolífico, Gómez de la Serna también era conocido por ser un personaje excéntrico y extravagante. Fue un gran defensor del arte moderno y una figura clave en la vanguardia literaria y artística de España en la primera mitad del siglo XX.
Escritores famosos de greguerías
Además de Ramón Gómez de la Serna, muchos otros escritores españoles y latinoamericanos han experimentado con las greguerías a lo largo del tiempo. Entre ellos se encuentran Miguel Mihura, Enrique Jardiel Poncela, y Julio Cortázar, entre otros. También ha habido escritores de otros idiomas que han sido influenciados por las greguerías, como el escritor francés Raymond Queneau, quien creó una forma literaria similar llamada «centón».
Características de las greguerías
Las greguerías tienen algunas características distintivas que las hacen diferentes de otras formas literarias. Por ejemplo, a menudo son breves y concisas, pero también pueden ser muy poéticas. También se caracterizan por su ingenio y su capacidad para combinar dos ideas de manera sorprendente. Las greguerías también pueden ser surrealistas o absurdas, pero siempre tienen un cierto sentido de verdad o realidad.
Ejemplos de greguerías
Aquí hay algunos ejemplos de greguerías para que puedas ver cómo funcionan en la práctica:
«El reloj es un cangrejo que camina hacia la muerte»
«El pelo es la antena que recibe las ondas de la belleza»
«La luna es una uña rota en el dedo del cielo»
Cómo escribir tus propias greguerías
Escribir greguerías puede ser un ejercicio divertido y desafiante para cualquier persona interesada en la escritura creativa. Para escribir una buena greguería, debes combinar dos ideas aparentemente no relacionadas de manera ingeniosa y sorprendente. También es importante tener en cuenta que las greguerías deben ser breves y concisas, pero también poéticas. Aquí hay algunos consejos para escribir tus propias greguerías:
Piensa en dos ideas que no tengan relación aparente entre sí.
Juega con el lenguaje y busca conexiones ingeniosas entre las dos ideas.
Trata de encontrar un sentido de verdad o realidad en la frase resultante.
Asegúrate de que la greguería sea breve y concisa, pero también poética.
Beneficios de leer y escribir greguerías
Leer y escribir greguerías puede tener varios beneficios creativos y cognitivos. Por un lado, las greguerías pueden ayudarte a desarrollar tu creatividad y habilidades literarias. También pueden ser una forma divertida de jugar con el lenguaje y explorar nuevas formas de expresión. Además, las greguerías pueden ayudarte a desarrollar tu capacidad para encontrar conexiones entre ideas aparentemente no relacionadas, lo que puede ser útil en muchos aspectos de la vida.
Greguerías versus otras formas de poesía
Si bien las greguerías se comparan a menudo con los aforismos o los haikus, tienen algunas diferencias importantes. Por ejemplo, las greguerías tienden a ser más surrealistas y absurdas que los aforismos, pero también tienen un cierto sentido de verdad o realidad. También son más breves y concisas que los haikus, pero a menudo más poéticas. En general, las greguerías son una forma literaria única y fascinante que vale la pena explorar por sí misma.
Recursos para aprender más sobre las greguerías
Si estás interesado en aprender más sobre las greguerías, hay muchos recursos disponibles en línea y en la biblioteca. Algunos libros que puedes consultar son «Greguerías» de Ramón Gómez de la Serna, «Greguerías selectas» de Miguel Mihura, y «Greguerías ilustradas» de Ricardo Gómez. También hay muchos sitios web y blogs dedicados a las greguerías, donde puedes encontrar ejemplos, consejos y recursos adicionales.
Ejemplos
Las greguerías onduladas son como olas poéticas que se deslizan por la playa de la imaginación
El tiempo es un acordeón cósmico que estira y encoge la melodía de nuestras vidas.
Los sueños son mariposas que revolotean en el jardín de la mente y se posan delicadamente en nuestras pestañas.
Las palabras son hilos invisibles que tejen las telarañas de la comunicación, atrapando pensamientos en su danza etérea.
Los pensamientos fluyen como ríos en constante movimiento, erosionando las piedras de la ignorancia a su paso.
El corazón es un reloj de arena que derrama sus emociones con cada latido, dejando un rastro de memorias en la arena del tiempo.
Las miradas son rayos de sol que iluminan el paisaje de las almas, creando sombras y reflejos en cada interacción.
El silencio es una paleta de colores que pinta paisajes emocionales, donde los tonos suaves revelan secretos profundos.
Los suspiros son cometas en el cielo del alma, despegando con anhelos y aterrizando con susurros de nostalgia.
Las nubes son esculturas de algodón que el viento esculpe en un lienzo azul, narrando historias efímeras.
El mar es un espejo gigante que refleja el cielo, uniendo dos infinitudes en un abrazo eterno.
Los recuerdos son burbujas de jabón que flotan en el aire del pasado, frágiles y hermosas en su efímera existencia.
Las estrellas son luciérnagas cósmicas que titilan en la bóveda nocturna, guiándonos con su luz intermitente.
El amor es un laberinto de emociones enredadas, donde cada esquina esconde una sorpresa, y cada camino lleva a nuevas experiencias.
En las greguerías onduladas, la imaginación y la creatividad fluyen como olas que acarician la playa de las palabras, creando imágenes inusuales y bellos destellos poéticos. ¡Surfea en este mar de ideas y déjate llevar por su magia!
La luna es la uña plateada de una gigante celestial que rasca el cielo nocturno
La luna es el farol del universo, guiando a los viajeros perdidos en la inmensidad del cosmos.
La luna es la perla solitaria que adorna el collar negro del cielo estrellado.
La luna es el espejo de los sueños, reflejando nuestras esperanzas y anhelos en su superficie brillante.
La luna es la lágrima de una diosa enamorada que llora su amor por el sol ausente.
La luna es una cuchara de plata que remueve la sopa de las mareas en el océano de la noche.
La luna es el faro de los amantes, iluminando su camino en la oscuridad romántica.
La luna es un reloj de arena cósmico, midiendo el tiempo de los sueños mientras dormimos.
La luna es una sonrisa tímida que se asoma entre las nubes, regalándonos su resplandor nocturno.
La luna es un ojo curioso que observa desde lo alto los secretos de la Tierra.
La luna es el espejo mágico de los cuentos de hadas, reflejando mundos misteriosos y fantásticos.
La luna es un lienzo en blanco donde los poetas pintan versos con la tinta de la inspiración.
La luna es una mariposa nocturna que despliega sus alas luminosas en el firmamento estrellado.
En las greguerías sobre la luna, la poesía y la fantasía se entrelazan para capturar la belleza y el misterio de nuestro brillante satélite. Sus formas cambiantes y su presencia en el cielo nocturno inspiran imágenes sorprendentes y evocadoras que despiertan la imaginación.
Las ondas de radio son susurros del espacio que viajan en la velocidad del pensamiento
Las ondas de radio son como mensajes en una botella cósmica, lanzados al vasto océano del universo.
Las ondas de radio son bailarinas invisibles que atraviesan el éter con elegancia y gracia.
Las ondas de radio son puentes de comunicación que unen mundos distantes en un abrazo electromagnético.
Las ondas de radio son las melodías del universo, transmitiendo sus notas ocultas entre el ruido cósmico.
Las ondas de radio son como los ecos del tiempo, llevando consigo la historia de civilizaciones pasadas y presentes.
Las ondas de radio son pintores que crean paisajes sonoros en el lienzo del espacio.
Las ondas de radio son mensajeros cósmicos que llevan noticias desde las estrellas más lejanas.
Las ondas de radio son las cartas de amor del cosmos, escritas con luz invisible para todos aquellos que las sintonizan.
Las ondas de radio son como las corrientes del océano cósmico, conectando galaxias y sistemas solares en una danza cósmica.
Las ondas de radio son antenas invisibles que capturan los secretos del universo y los traducen en conocimiento humano.
Las ondas de radio son como huellas dactilares del espacio, dejando marcas únicas que nos permiten rastrear los rumbos del tiempo.
Las ondas de radio son destellos de luz en el éter oscuro, guiando nuestras exploraciones más allá de las fronteras terrestres.
Las greguerías sobre las ondas de radio capturan la esencia misteriosa y fascinante de estas formas de energía que nos permiten conectarnos con el universo y explorar sus secretos más profundos. Desde su papel en la comunicación hasta su uso en la astronomía y la exploración espacial, las ondas de radio nos invitan a reflexionar sobre nuestro lugar en el vasto cosmos.
Las greguerías son una forma literaria única y fascinante que combina ingeniosamente dos ideas aparentemente no relacionadas. Aunque se originaron en España a principios del siglo XX, las greguerías siguen siendo populares en todo el mundo y han inspirado a muchos escritores de otros idiomas. Si te interesa la escritura creativa o simplemente quieres explorar nuevas formas de expresión, las greguerías son una forma divertida y desafiante de hacerlo.
JULIO (60 años, caballero elegante y de aspecto distinguido) y LUCÍA (55 años, una mujer con una mirada cálida y serena) se encuentran sentados junto a la cama de un hospital. Julio está débil y frágil, pero su expresión refleja determinación.
JULIO (sonriendo débilmente) Lucía, mi amor, sé que el tiempo se acaba para mí. He tomado una decisión final y quiero compartirla contigo.
JULIO (respirando hondo) Siempre hemos soñado con viajar juntos, descubrir lugares nuevos y disfrutar de la belleza del mundo. Aunque no podamos hacerlo en vida, quiero que me lleves a Ginebra, la ciudad que siempre ha sido nuestra favorita.
LUCÍA (conmovida) Julio, no puedo creer que estés diciendo esto.
JULIO (sosteniendo su mano con ternura) Quiero ser enterrado allí, en Ginebra, de la buena. Quiero que mis últimos momentos estén rodeados de la grandeza de esa ciudad y que, de alguna manera, cumplamos nuestro sueño juntos.
LUCÍA lucha por contener las lágrimas, pero su determinación se fortalece.
LUCÍA (mirando fijamente a Julio) Lo haremos, cariño. Haré todos los arreglos necesarios para cumplir tu deseo. Te lo prometo.
EXT. AVIÓN – DÍA
Julio, acompañado de Lucía y rodeado de sus seres queridos, es llevado en un avión privado rumbo a Ginebra. Su rostro muestra serenidad y una mezcla de tristeza y felicidad.
INT. CEMENTERIO EN GINEBRA – DÍA
Julio yace en su ataúd, rodeado de hermosos arreglos florales y la majestuosidad de los Alpes de fondo. Lucía, vestida de negro, está de pie junto a su tumba. La emoción y el amor se entrelazan en su mirada mientras habla en voz baja.
LUCÍA (despidiéndose) Gracias por haber sido mi compañero de vida, Julio. Estarás siempre en mi corazón. Descansa en paz, mi amor.
Los rayos del sol se filtran a través de las nubes, iluminando suavemente la escena.
FADE OUT.
INT. BAR – NOCHE
Un bar animado con música y gente riendo. JAVIER (40 años, un hombre con buen sentido del humor) se sienta en la barra, mientras el BARTENDER (un personaje simpático) se acerca para tomar su pedido.
BARTENDER (sonriendo) ¿Qué te pongo, amigo?
JAVIER (con picardía) Quisiera una ginebra, pero de la buena, ¡eh!
El Bartender se muestra intrigado y juega con la situación.
BARTENDER (mirando alrededor, como si fuera un secreto) De la buena, ¿eh? Déjame buscarla.
El Bartender va hacia un estante lleno de botellas de ginebra y comienza a buscar meticulosamente, fingiendo que encuentra y descarta una botella tras otra.
BARTENDER (mirando a Javier con una sonrisa) Hmm, esta no, esta tampoco… Ah, aquí está, la auténtica Ginebra de la Buena.
El Bartender sostiene una botella con una etiqueta que dice «Ginebra de la Buena» y la muestra a Javier, quien estalla en risas.
JAVIER (riendo) ¡Eso es lo que estaba buscando! ¡La ginebra de la buena!
BARTENDER (sirviendo una copa de ginebra) Aquí tienes, amigo. ¡A disfrutar de la auténtica ginebra de la buena!
Javier levanta su copa, brinda con el Bartender y se mezcla con el ambiente festivo del bar, disfrutando de su divertida elección de bebida.
FIN DE LA ESCENA.
INT. FUNERARIA – DÍA
Un ambiente tranquilo y solemne. FELIPE (70 años, un hombre con un gran sentido del humor) se encuentra sentado en una silla frente a un EMPLEADO DE LA FUNERARIA (serio y formal). Ambos tienen una conversación peculiar.
EMPLEADO DE LA FUNERARIA (con seriedad) Señor Felipe, estamos aquí para discutir los arreglos funerarios. ¿Tiene alguna preferencia especial?
FELIPE (con una sonrisa traviesa) Sí, tengo una petición bastante inusual. Me gustaría ser enterrado en Ginebra, ¡de la buena!
El Empleado de la Funeraria frunce el ceño, evidentemente confundido.
EMPLEADO DE LA FUNERARIA (incrédulo) ¿Señor, está seguro de lo que está pidiendo? Generalmente, las personas eligen un lugar cercano o significativo para su descanso final.
FELIPE (con entusiasmo) ¡Oh, sí! Ginebra, la ciudad del buen gusto y la elegancia. No hay lugar en el mundo donde preferiría pasar la eternidad.
El Empleado de la Funeraria intenta ocultar una sonrisa mientras toma notas.
EMPLEADO DE LA FUNERARIA (buscando una solución) Bien, señor Felipe. Lo revisaré con nuestros superiores y veremos qué se puede hacer. ¿Algún otro detalle que deba tener en cuenta?
FELIPE (pensativo) Ah, sí. Asegúrese de que haya un pequeño bar junto a mi tumba. No puedo perderme las reuniones nocturnas en Ginebra, incluso después de muerto.
El Empleado de la Funeraria asiente, intentando mantener la compostura.
EMPLEADO DE LA FUNERARIA (anotando) Un bar junto a la tumba, lo tendremos en cuenta.
FELIPE (feliz) Perfecto. Ahora puedo descansar en paz sabiendo que Ginebra me espera, ¡y con un buen trago!
Ambos hombres se levantan de la silla y se estrechan las manos con una sonrisa.
EMPLEADO DE LA FUNERARIA (con humor) Señor Felipe, estoy seguro de que su solicitud será inolvidable.
FELIPE (riendo) Eso espero. No hay nada como tener un funeral que sepa cómo tomar la vida con una buena dosis de humor.
Los dos se despiden, dejando al Empleado de la Funeraria tratando de entender cómo cumplir la peculiar petición de Felipe.
FIN DE LA ESCENA.
INT. LABORATORIO – DÍA
Un laboratorio extraño con científicos excéntricos y equipos inusuales. JUAN (50 años, un hombre con un gran sentido del humor) se encuentra frente a un CIENTÍFICO LOCO (desaliñado y entusiasta). Ambos tienen una conversación peculiar.
CIENTÍFICO LOCO (con entusiasmo) ¡Juan, tengo una idea revolucionaria para tu deseo final!
JUAN (intrigado) Dime, ¿qué has ideado esta vez?
CIENTÍFICO LOCO (con una sonrisa traviesa) Imagina esto: ser conservado en ginebra. ¡Literalmente!
Juan se sorprende y luego estalla en risas.
JUAN (riendo) ¡Eso sí sería un final inolvidable!
CIENTÍFICO LOCO (con emoción) ¡Exactamente! Te convertiré en el primer hombre conservado en ginebra de la historia.
Juan se acerca al Científico Loco, con una mirada cómplice.
JUAN (con picardía) Pero, ¿cómo aseguramos que sea de la buena?
El Científico Loco le da una palmada en el hombro y saca una botella de ginebra de una repisa cercana.
CIENTÍFICO LOCO (sonriendo) ¡No te preocupes! He creado mi propia mezcla especial, «Ginebra de la Buena Conservada».
Ambos estallan en risas, levantan sus copas y brindan por la idea descabellada.
JUAN (levantando su copa) ¡Por una eternidad en ginebra de la buena!
CIENTÍFICO LOCO (levantando su copa) ¡Salud y eternidad, mi amigo!
Ambos toman un sorbo de sus copas, mientras el Científico Loco continúa explicando su extraño proceso científico.
FIN DE LA ESCENA.
Me gustaría ser enterrado en Ginebra, de la buena.
Voy llenando mi vida de páginas de espuma abatidas por el acantilado de los sueños y ahora son arena de la playa del amor hasta el final. Los seres se dividen en racionales e irracionales… Los amantes nunca están entre los primeros. a las orillas de tus labios por el Sahara azul de la sustancia Me levanta tu voz en la penumbra, me eleva tu aliento en las tinieblas; con la tímida luz, me transporta al azul tu cálida mirada. No son los amores que ganas, son los amores que pierdes los que se recuerdan siempre. Sin desmayos, erguidos, redondos, duros, tersos, temblaron los montones de nieve de mis pechos. Soy el cardo olvidado en la cuneta del destino vestido de amapola ajada que yo misma rasgué. Soy la tristeza vestida de mujer. Y aún creo en el amor. Cada vez que imagino la belleza el mundo se vuelve feo. Cada vez que pienso en ti, te alejas más y más. Tu deseo es el tatuaje de mi piel. Le dije que iba a besarle; bajó, excitado, los ojos y me ofreció sus mejillas, como quien mira un diamante. Bañarse en el mar y toda mi vida parece tenerte navegado.
Oigo música para llamar al silencio;
esta noche lo invoca el canto de los grillos
que se ocultan detrás del escombro del parque.
Que se hospedan aquí pese al brutal rugido
de la ciudad que sin razón amamos
y que ya es imbatible en su fracaso.
Julio exhala su ardor rojo y noctívago
y es como si en su combustión anunciase
que hemos de estar para algo más en esta vida.
Para algo más que una ilusión invicta
entre el arbusto cuajado de espliego y la palabra.
Para no siempre ceder ante las cosas del mundo
que a menudo significa renunciar a ser libres.
¿Cómo entender si no el prodigio del martín pescador,
del águila o la libélula sobrevolando el pantano?
¿Cómo explicar el milagro de la música
prendido en los zapatos de baile de un mendigo?
Esa misma música me dice:
Oscura incertidumbre que resuelta
por la noche nos acosas
sin dejar rastro en el tiempo.
No es posible buscar desde el abismo.
Una pletórica indulgencia encuentro a cambio,
densa y estéril como frutos de arizónica
que liban las polillas embaucadas por su olor.
-un olor que se masca como goma arábiga-
Ni el disco solar ni la noche me alumbran,
ni me habla tu voz por ningún recodo
pero tampoco, has de saber,
se ensombrece la hora del relevo.
Debe estar conectado para enviar un comentario.