RPC

Ficción

Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.
1.

Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

  • salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

  1. De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.

Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.

  • … y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan… – vociferaba el predicante.

Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

BEBOP

Ficción

Trompetería Bebop o Delirium Tremens. Trompetería Bebop en que de tres en tres divertilugios según travisten como tristes titiriteros a los altos tridentes de tres cuernos amazonan los seis rigales mientras cerolusía en trecientos treinta y tres trigéminos tres corruptos semitánicos colorizan los cien blues bebop de cera inseminados como ozonos se hayan los quinientos quinqués de queroseno colorado quintifolios extravertidos y retrasterados de doble trompetería bebop jazzterados y como alapados y parapetados en el último transfondeadero de la derogación ínfima centupléxima armoniosamente holoturoideos sin almaje crinocuanterizan en un solo ambigüoideado que coclea y coclea protopáticamente en orden a la mejor reciprocidación de ellos a productos se constata pausadamente una más alta esfera de los calamitosos rendimientos en una más apresurada expansión del género bobo por todos los continentes gracias a la cual los panderos dorados de la fraternidad según colonizan en insufribles dientes de misericordia transfusión que glorifican en género metacordial como en la infrustuosa vestal de mármol sempiterno y coloide en estruendosa colación de neptunos jóvenes se estandariza la fragua misión condescendiente de las amapolas verdesí tras la noble irrupción de los sueños corruptos de los muertos dorados al sol como la mies transcendida de julio césar augusto general de las legiones se transforma en capone tras los cristales líquidos de las calculadoras de melocotón y mermelada enternecida a calendarios selénicos se digitalizan las hembras lujuriosas de analógicas huestes en parabólicas esferas senoidales siempre y cuando los gerifaltes venidos de ultramonte se derritan como picatostes de asqueroso queso en la fondue miasmática y cavernosa como huecos óculos de las calaveras transhumantes ya olorosamente frías hete aquí transfigurado en dolce vita cual rituales fijos contubernios y alacranes deíforos mientras los secretarios enfilan uno tras otro a ensartarse fálicamente en másculina amazonía septentrional a lo largo penden hidalgos gérmenes sicoidales tras las psiquiatrizantes salas hospitalarias en denostados tragos de hipnosia líquida aunque viscosamente sacralizadas con episcopales y pantocráticas garrotas neuróticos condotieri luchan afanosos con psicóticos coroneles en ferias como golfas y hetairazas masculinizantes con pélvis acérrimas e incólumes hete aquí converso en mil cientos de pedazos dialógicos e impasibles.

El whisky con hielo

Ficción

En un rincón opulento de la ciudad, en un bar cuya iluminación parecía orquestada por un diseñador de interiores con complejo de divinidad, se reunían cada viernes por la noche los hombres más exitosos (según ellos) del distrito financiero. Este lugar, donde las bebidas costaban lo que un almuerzo para tres en cualquier otro sitio, se había convertido en su refugio semanal para desahogar el tedio de sus vidas presuntamente perfectas.

Entre ellos, sobresalía Maximiliano López del Campo, o Max, como él insistía que lo llamaran, porque “Maximiliano suena a nombre de personaje de novela antigua”. Max era un hombre que vivía por y para la apariencia. Su camisa de seda, con más botones desabrochados de lo socialmente aceptable, dejaba entrever un pecho depilado con esmero, donde colgaba una cadena de oro tan gruesa que amenazaba con dislocarle el cuello.

Max siempre tenía una historia que contar, un relato exagerado de su vida donde las cifras nunca eran menos de seis ceros y las mujeres caían rendidas a sus pies al primer pestañeo. Esta noche, su anécdota trataba sobre su último viaje a Mónaco, donde, según él, había ganado una pequeña fortuna en la ruleta, mientras una modelo sueca le masajeaba los hombros.

—Pero ya saben, lo importante no es el dinero —decía, sorbiendo su whisky de manera calculada—, sino la clase. La clase es lo que diferencia a los hombres de los muchachos.

Mientras hablaba, sus amigos lo miraban con una mezcla de admiración y envidia, convencidos de que el éxito de Max era tan real como las sonrisas de las azafatas en sus vuelos de primera clase. Sin embargo, había uno entre ellos, un tipo más reservado y observador, que conocía a Max desde la infancia y sabía que tras esa fachada no había más que un niño grande jugando a ser adulto.

Julio, que así se llamaba este observador, recordaba con claridad la primera vez que Max había probado el whisky. Habían sido apenas adolescentes, y Max, tratando de impresionar a unas chicas de la escuela, había robado una botella del mueble de licor de su padre. Tras tragar el primer sorbo, había puesto tal cara de asco que las chicas no pudieron contener la risa. Max, furioso por haber quedado en ridículo, prometió en ese momento que algún día sería un hombre al que el whisky le sabría tan natural como el agua.

Y vaya si había cumplido esa promesa, al menos en apariencia. Cada viernes, Max pedía su whisky con hielo, agitaba el vaso y sonreía como si en ese sonido encontrara el sentido de la vida. Pero Julio sabía, por ese brillo de inseguridad en sus ojos, que Max seguía siendo el mismo muchacho que se ahogaba en su propio reflejo.

Aquella noche, mientras Max seguía narrando su vida de fantasía, Julio decidió que era momento de poner fin a la farsa. Con una sonrisa socarrona, esperó el momento oportuno y, en un descuido de Max, tomó su vaso y lo agitó con exageración.

—¡Salud, Max! —dijo, imitando el tono grandilocuente de su amigo—. Que nunca nos falte clase.

Todos rieron, incluyendo a Max, que no había notado la ironía en la voz de Julio. Pero éste, inclinándose hacia los otros con una complicidad maliciosa, remató en un susurro:

—Porque, ya saben, el whisky con hielo es el sonajero del mamado.

Facundo Cabral. Presente.

No ficción

Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida. Facundo Cabral

Nació el 22 de mayo de 1937 en La Plata, Argentina, y desde joven comenzó a dedicarse a la música. Su estilo musical se caracterizó por la fusión de diferentes géneros, como el folclore argentino, el rock, el pop y la música de autor.

A lo largo de su carrera, Cabral grabó más de 40 discos y escribió varios libros, entre los que se destacan «No estás deprimido, estás distraído» y «Este es un nuevo día». Sus letras, que combinaban poesía, filosofía y crítica social, lo convirtieron en un referente de la canción protesta en América Latina.

Además de su carrera musical, Cabral se destacó como conferencista y escritor de libros de autoayuda. Sus conferencias, en las que hablaba sobre temas como la libertad, la paz y la espiritualidad, tuvieron una gran repercusión en varios países de América Latina y Europa.

Tristemente, el 9 de julio de 2011, Cabral fue asesinado a tiros en Guatemala, donde había ofrecido un concierto. Su muerte causó conmoción en todo el mundo y su legado musical y literario sigue siendo recordado y valorado hasta el día de hoy.

A lo largo de su carrera, grabó numerosos álbumes y canciones. A continuación, te menciono algunas de sus obras más destacadas:

  1. «No Soy de Aquí, Ni Soy de Allá» (1970): Este es uno de los álbumes más icónicos de Facundo Cabral y contiene la famosa canción homónima «No Soy de Aquí, Ni Soy de Allá.»
  2. «En Vivo en la Argentina» (1984): Un álbum en vivo que recoge una actuación memorable de Cabral en su país natal.
  3. «Este es un Nuevo Día» (1987): Otro álbum que incluye algunas de sus canciones más populares.
  4. «Lo Cortés No Quita lo Cabral» (1991): Este álbum contiene una selección de canciones que reflejan la filosofía de vida de Facundo Cabral.
  5. «Pateando Tachos» (1996): Un álbum en vivo que presenta algunas de sus canciones más queridas.
  6. «Inolvidables» (2000): Una recopilación de sus éxitos más destacados a lo largo de su carrera.

Todo lo que quiso saber del año nuevo y nadie le dijo

Ficción

Aquí tienes algunas curiosidades que quizás no conocías:

  • El origen de la celebración del año nuevo se remonta al año 46 a.C., cuando el emperador romano Julio César estableció el 1 de enero como el inicio del año, coincidiendo con el solsticio de invierno.
  • La costumbre de comer doce uvas al son de las campanadas se originó en España en 1909, como una forma de dar salida al excedente de cosecha de uva que hubo ese año.
  • El color de la ropa interior que se usa en la noche de fin de año tiene un significado simbólico según la tradición popular. El rojo atrae el amor, el amarillo la prosperidad, el blanco la paz y el verde la salud.
  • En algunos países, como Dinamarca, se rompen platos en las puertas de los amigos y familiares para desearles buena suerte. Cuantos más platos rotos haya en la entrada, más querido es el dueño de la casa.
  • En otros países, como Colombia, se lleva una maleta vacía alrededor de la casa o la manzana para atraer los viajes y las aventuras en el nuevo año.

Te deseo un feliz y próspero 2024. 😊

Todo lo que quiso saber del año nuevo y nadie le dijo

Ficción

Aquí tienes algunas curiosidades que quizás no conocías:

  • El origen de la celebración del año nuevo se remonta al año 46 a.C., cuando el emperador romano Julio César estableció el 1 de enero como el inicio del año, coincidiendo con el solsticio de invierno.
  • La costumbre de comer doce uvas al son de las campanadas se originó en España en 1909, como una forma de dar salida al excedente de cosecha de uva que hubo ese año.
  • El color de la ropa interior que se usa en la noche de fin de año tiene un significado simbólico según la tradición popular. El rojo atrae el amor, el amarillo la prosperidad, el blanco la paz y el verde la salud.
  • En algunos países, como Dinamarca, se rompen platos en las puertas de los amigos y familiares para desearles buena suerte. Cuantos más platos rotos haya en la entrada, más querido es el dueño de la casa.
  • En otros países, como Colombia, se lleva una maleta vacía alrededor de la casa o la manzana para atraer los viajes y las aventuras en el nuevo año.

Te deseo un feliz y próspero 2024. 😊

RPC

Ficción

Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
— y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

RPC

Ficción

Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
— y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

Grok

No ficción

Grok es una Inteligencia Artificial que se ha gestado a través de la empresa xAI, empresa que forma parte del antiguo Twitter, ahora X.

Grok es un chatbot de inteligencia artificial desarrollado por xAI, una compañía de Elon Musk. Fue anunciado oficialmente en julio y lanzado el 3 de noviembre. Grok está diseñado para competir con otros chatbots como ChatGPT.

Grok se diferencia de otros chatbots en su tono y enfoque. Según Musk, Grok “ama el sarcasmo” y está diseñado para responder con ingenio. Por ejemplo, si alguien le pregunta a Grok cómo hacer algún tipo de estupefaciente, la IA responderá con una serie de pasos en los que indica, por ejemplo, que montes “un laboratorio clandestino en algún lugar remoto”. Por supuesto, advirtiendo posteriormente que se trata de una broma, y que es ilegal crear drogas.

Además, Grok tiene acceso a información en tiempo real de la red social X (anteriormente conocida como Twitter), lo que le permite proporcionar respuestas basadas en eventos actuales.

Grok está actualmente en una fase beta muy temprana y solo está disponible para los suscriptores de X Premium+, que deben pagar una tarifa mensual o anual. Sin embargo, ya puedes apuntarte a la lista de espera para tener acceso lo antes posible.

En el futuro, se espera que Grok esté presente en otros productos de Musk, como los vehículos de Tesla, donde ofrecerá respuestas mediante la voz y mostrará resultados visuales en la pantalla.

La más breve historia de la escultura

No ficción

La escultura es una forma de arte que ha existido desde tiempos prehistóricos. Los primeros ejemplos de escultura se encontraron en cuevas y consistían en figuras talladas en piedra, hueso y marfil. Estas primeras esculturas eran en su mayoría figuras humanas o animales.

En la antigua Grecia, la escultura alcanzó su punto más alto. Los escultores griegos crearon algunas de las obras más famosas de la historia, como la Venus de Milo y el Discóbolo de Mirón. La escultura griega se caracterizó por su atención al detalle y su capacidad para capturar la emoción humana.

Durante la Edad Media, la escultura se utilizó principalmente con fines religiosos y decorativos. Los escultores medievales crearon magníficos altares y figuras religiosas talladas en piedra, madera y bronce.

En el Renacimiento, la escultura experimentó un renacimiento, especialmente en Italia. Los escultores renacentistas se inspiraron en los ideales griegos y romanos y buscaron crear obras de arte que fueran lo más realistas posible. El David de Miguel Ángel es una de las obras más famosas de la época.

Durante los siglos XVIII y XIX, la escultura experimentó una gran evolución en Europa. Los escultores comenzaron a experimentar con diferentes materiales, como el hierro fundido y el bronce. La escultura moderna también se caracterizó por un mayor énfasis en la forma y la línea.

En el siglo XX, la escultura se convirtió en una forma de arte verdaderamente global. Los escultores de todo el mundo experimentaron con una variedad de estilos y materiales, desde el minimalismo hasta el arte pop y el arte conceptual. Hoy en día, la escultura sigue siendo una forma de arte importante y emocionante, y se puede ver en galerías y museos de todo el mundo.

Escultores

Hay muchos escultores que han dejado un legado importante en la historia del arte a lo largo de los siglos. Aquí hay algunos de los máximos exponentes de la escultura:

Miguel Ángel

Este artista italiano del Renacimiento es considerado uno de los más grandes escultores de todos los tiempos. Sus obras incluyen el David, la Pietà y la tumba de Julio II en la Basílica de San Pedro.

Auguste Rodin

Este escultor francés del siglo XIX es conocido por su obra maestra, El Pensador. También creó muchas otras esculturas icónicas, como La Puerta del Infierno y Los Burgueses de Calais.

Gian Lorenzo Bernini

Este artista barroco italiano fue uno de los principales escultores de su tiempo. Algunas de sus obras más famosas incluyen la Fuente de los Cuatro Ríos y el Éxtasis de Santa Teresa.

Donatello

Este escultor italiano del Renacimiento es conocido por sus obras en bronce, como el David y la Maddalena. También trabajó en mármol y en madera.

Constantin Brancusi

Este escultor rumano del siglo XX es conocido por sus formas simplificadas y abstractas. Algunas de sus obras más famosas incluyen La Columna sin Fin y El Beso.

Louise Bourgeois

Esta escultora francoamericana del siglo XX creó obras que a menudo exploraban temas como la feminidad, la sexualidad y la psicología. Algunas de sus obras más conocidas incluyen la escultura en araña Maman y la serie de esculturas Cell.

Alexander Calder

Este escultor estadounidense del siglo XX es conocido por sus esculturas móviles, que se mueven con la ayuda del viento o un motor. Algunas de sus obras más conocidas incluyen el móvil Lobster Trap and Fish Tail y la escultura monumental La Gran Válvula.