Receta de la greguería

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Para hacer una greguería lea con mirada de cartero…

Para hacer una greguería, léala con mirada de cartero. Esta era la filosofía de Don Ernesto, un escritor excéntrico que vivía en el último piso de un antiguo edificio en el corazón de la ciudad. Don Ernesto, de cabello desaliñado y anteojos gruesos, se había ganado la reputación de ser un maestro de la greguería, un género literario que él mismo había perfeccionado.

Cada mañana, antes de que el sol iluminara las estrechas calles adoquinadas, Don Ernesto se dirigía al viejo buzón de correos al final de la acera. Vestía su bata de casa, un sombrero raído y zapatillas desgastadas, dándole la apariencia de un auténtico cartero de antaño. Iba allí a recoger su correspondencia matutina, aunque en realidad, el buzón estaba vacío.

Para él, esos paseos matutinos eran cruciales. Sostenía su respiración, observando los detalles más insignificantes a su alrededor. Veía los adoquines desgastados por los años y las sombras que se alargaban mientras el día despertaba. Escuchaba el suave murmullo de los vecinos que comenzaban a despertar y el susurro del viento entre las hojas de los árboles. Sentía la vida de la ciudad palpitar a su alrededor como si fuera el latido de un corazón gigante.

De vuelta en su apartamento, Don Ernesto se sentaba frente a su vieja máquina de escribir. Los personajes y las situaciones que observaba en sus paseos se convertían en palabras en la pantalla. Escribía greguerías, frases ingeniosas que capturaban la esencia de la vida cotidiana, a menudo con un toque de humor y absurdo. Sus greguerías eran como pequeños tesoros literarios que iluminaban el mundo de quienes las leían.

La gente comenzó a escuchar sobre Don Ernesto y sus greguerías, y su apartamento se convirtió en un lugar de peregrinación para escritores y curiosos por igual. Todos querían conocer al hombre que veía el mundo a través de la mirada de un cartero y transformaba lo ordinario en algo extraordinario.

La fama de Don Ernesto creció, y su obra se publicó en libros que se vendieron en todo el país. A pesar de su modesta apariencia y su enfoque poco convencional, Don Ernesto se convirtió en un icono literario, recordándonos que la belleza se encuentra en los detalles más simples de la vida, si tan solo aprendemos a mirar con los ojos de un cartero.

El nihilista

Ficción

El nihilista no tiene ni para hilos. Así comenzaba su día, envuelto en una nebulosa de apatía y desapego hacia todo lo que le rodeaba. No había una única razón que lo llevara a esta postura nihilista; era más bien una acumulación de decepciones y desencantos a lo largo de su vida.

Su existencia carecía de un propósito definido, y cualquier atisbo de significado se le escapaba entre los dedos como el agua. Las relaciones humanas eran efímeras, el trabajo solo le proporcionaba una razón para mantenerse en movimiento, pero no le ofrecía ningún tipo de satisfacción. La religión, la moralidad, las ideologías políticas; todo parecía un juego de sombras sin sustancia.

En su pequeño apartamento, apenas amueblado y lleno de libros polvorientos, pasaba sus días reflexionando sobre el absurdo de la existencia. Cuestionaba la noción de verdad, la validez de cualquier sistema de valores, y el sentido de la moralidad en un mundo sin principios sólidos.

No se entregaba a los vicios ni a la autodestrucción; en cambio, buscaba la claridad en medio de la negación de todo lo que consideraba ilusorio. Leía filósofos existencialistas y nihilistas, tratando de encontrar respuestas o, al menos, compañía en sus pensamientos. La soledad era su única compañera constante, pero a veces se sentía liberadoramente vacío.

El nihilista no tenía aspiraciones, no deseaba acumular riquezas, ni luchaba por el reconocimiento social. Su minimalismo no era una elección estilística, sino una expresión de su falta de interés en la posesión material. El mundo a su alrededor le parecía un teatro de sombras donde todos representaban roles sin sentido.

A medida que pasaban los días, su nihilismo se profundizaba. Sus amistades se alejaban, incapaces de entender su perspectiva. A menudo se preguntaba si su enfoque de la vida era un refugio o una prisión. La gente lo tachaba de pesimista, pero para él, era simplemente un realista extremo.

El nihilista no tenía ni para hilos, ni para sueños, ni para esperanzas. En un mundo donde nada tenía significado, su existencia era una reflexión de ese vacío. Pero en medio de la apatía y la negación, encontraba una extraña comodidad. En su rechazo a comprometerse con las ilusiones y las falsas promesas de significado, hallaba una libertad única y paradójica.

Su vida podía parecer sin rumbo y sin propósito para los observadores externos, pero para el nihilista, era un viaje en busca de la verdad en un mundo de sombras. Y aunque nunca encontró respuestas definitivas, la búsqueda misma le dio un sentido, aunque fuera efímero, en un mundo que carecía de sentido aparente.

Fastissimus diebus

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En un mundo no muy lejano, la humanidad se había obsesionado con la velocidad. Todo debía ser rápido: la comida, el transporte, el trabajo, incluso las relaciones personales. La gente no tenía tiempo para nada y siempre estaba apurada.

Un día, un científico loco llamado Dr. Velocidad descubrió una fórmula que podía acelerar el tiempo en un área determinada. Decidió probarla en su laboratorio y, para su sorpresa, funcionó. Ahora podía vivir una semana entera en solo un día.

Emocionado por su descubrimiento, el Dr. Velocidad decidió compartirlo con el mundo. Organizó una conferencia de prensa y presentó su fórmula, llamada Fastissimus Diebus.

La gente estaba entusiasmada por la idea de vivir más rápido y tener más tiempo para hacer cosas. Comenzaron a usar Fastissimus Diebus en sus hogares, en sus trabajos y en sus vidas personales. Las ciudades se convirtieron en un hervidero de actividad constante y frenética. Y el mundo se acabó y este cuento también.

Las casas y las almas

Ficción

Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías.

La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto difícil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero también las hay húmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un rústico y viejo portón de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, según los días, aunque es de una apariencia mediocre. Es incómodo vivir en ella porque está casi vacía de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una pequeña parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. Únicamente la niña recorre con frecuencia los lugares más alejados e inhóspitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atraído por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galerías acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.

La segunda casa es redonda y alta, con forma de cúpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La cúpula está recubierta por una única y continua estantería de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una función concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus múltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separación entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensación de que los elementos arquitectónicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansión. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual más extraña, entran y salen continuamente. Hay gente que vive allí siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches inútiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: freír un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar música con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

Barbi y los barbitúricos

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Érase una vez en el peculiar pueblo de Risasburgo, donde la comedia fluía por las calles y la risa se colaba en cada rincón. En este pintoresco lugar, vivía una joven llamada Barbi, quien tenía la capacidad de hacer reír a cualquiera con su encanto y ocurrencias. Barbi era conocida por su brillante sentido del humor y su pasión por el teatro.

Un día, mientras paseaba por el mercado, Barbi se encontró con un enigmático vendedor llamado Dr. Risitas. Este vendedor tenía un carrito repleto de todo tipo de chucherías y artilugios divertidos. Entre las extravagantes mercancías, había una pequeña botella etiquetada como «Barbitúricos Risueños».

Intrigada por el nombre, Barbi se acercó al carrito y preguntó al vendedor: «¿Qué son estos Barbitúricos Risueños? ¿Algún tipo de píldoras mágicas para hacer reír aún más?»

El Dr. Risitas esbozó una amplia sonrisa y respondió: «Exacto, querida Barbi. Estos barbitúricos son un brebaje especial que potencia tu sentido del humor. Si tomas uno, te convertirás en la reina de la comedia y harás reír a todos a tu alrededor».

Barbi, emocionada por la idea de llevar su talento cómico al siguiente nivel, decidió probar una de las píldoras. El Dr. Risitas advirtió: «¡Solo toma una al día! Si tomas más, podrías volverte demasiado graciosa y nadie te tomará en serio».

Sin pensarlo dos veces, Barbi tomó la píldora y rápidamente sintió un cosquilleo en su interior. En cuestión de segundos, su risa se volvió incontrolable, y cada palabra que pronunciaba se convertía en un chiste instantáneo.

Emocionada con su nueva habilidad, Barbi comenzó a contar chistes en cada esquina del pueblo. Cada vez que se presentaba en el teatro local, la audiencia se reía tanto que lágrimas de alegría rodaban por sus mejillas. Incluso los gruñones del pueblo no podían evitar sonreír ante el poder humorístico de Barbi.

No obstante, un día, Barbi se olvidó de la advertencia del Dr. Risitas y tomó una segunda píldora por error. La hilaridad que siguió fue desbordante. Dondequiera que iba, la gente reía hasta quedarse sin aliento, incluso en situaciones inapropiadas.

Un día, durante una reunión importante en el Ayuntamiento, Barbi no pudo contener su risa y comenzó a hacer chistes sin parar. A pesar de la seriedad del asunto, todos los presentes no podían evitar reír. La alcaldesa, aunque se reía a carcajadas, le rogó a Barbi que se detuviera, pero ya no pudo parar y se convirtió en un político afamado por sus pinochadas. Y así seguimos, sufriendo al político mentiroso por siempre jamás. Y mientras ellos eran felices, nosotros nos quedamos con un espasmo de narices.

J. Pedrera

Ficción

Hola, me llamo Jose. Me interesan los medios digitales. ¿Quieres saber más?

Me interesan los medios digitales. Recientemente me he unido a un equipo que está trabajando en la creación de una plataforma de medios digitales (DM). Estamos trabajando en un proyecto que creará una nueva forma de crear contenidos. Vamos a utilizar los medios digitales como herramienta para conectar a las personas con su público. Vamos a utilizar los medios digitales para crear contenidos atractivos que hagan que la gente se comprometa con su público. Se trata de los llamados DM, que sustituyen a los medios informativos tradicionales. Los DM son una forma estupenda de conectar a la gente con su audiencia. Vamos a utilizar los DMs para conectar a la gente con su audiencia a través de la creación de contenidos atractivos y DMs para crear contenidos atractivos. Vamos a utilizar los mensajes de texto para conectar a la gente con su audiencia a través de la creación de contenidos atractivos. Vamos a utilizar los mensajes de texto para conectar a la gente con su público a través de la creación de contenidos atractivos. Vamos a utilizar los mensajes de texto para conectar a la gente con su público a través de la creación de contenidos atractivos. Vamos a utilizar los mensajes de texto para conectar a la gente con su público a través de la creación de contenidos atractivos. Vamos, vamos, vamos…. Uf. Me pasé. Soy fotógrafo , no se me da bien escribir.

Guía paso a paso para la publicación de un ezine

Ficción
Las revistas electrónicas son una forma estupenda de hacerte una idea de cómo te gusta escribir y publicar tus propios relatos cortos o poesías. También puedes utilizarlas como punto de partida para tu primera novela, o incluso para tu propia serie de cuentos. Cuando sepas cómo utilizarlas, podrás crear una obra mucho mejor que antes.

Introducción

‍Las revistas electrónicas son breves, sencillas y directas. También son ideales para el público que no quiere aprender necesariamente a escribir y publicar, sino que simplemente quiere hacerse una idea. Aunque los ezines pueden leerse por sí solos o como parte de un paquete de escritura, a veces pueden servir de punto de partida para crear tu propio cuento o poema, o incluso tu primera novela. A continuación, le guiaremos a través de los aspectos básicos de la creación de una revista electrónica y publicaremos la nuestra propia.

¿Qué es una revista electrónica?

Una revista electrónica es un tipo de publicación digital impresa en papel o, en algunos casos, en digital o PDF. La revista electrónica se publica en un solo número, con un proceso de impresión completo o en una versión convertida. Dependiendo de las normas y requisitos de la revista, un creador puede optar por publicar su revista electrónica como revista impresa o como digital. Algunas revistas electrónicas incluyen también una opción de suscripción, que permite a los lectores acceder a la revista cuando quieran, sin tener que pagar directamente a la revista.

Cómo hacer una revista electrónica: Guía paso a paso

  1. Desarrolle un plan de negocio. Quítese de la cabeza su idea de negocio. Tendrá que escribir un plan de negocio para su revista electrónica, en el que describa los objetivos de su empresa, cómo le gustaría ganar dinero con ella y cómo piensa materializar ese dinero. Este plan le ayudará a mantenerse centrado en sus objetivos empresariales y a evitar parecer un vendedor general que sólo se dedica a vender.
  2. Cree un anuncio inicial. Cuando tenga una visión general de lo que trata su revista electrónica y lo que los lectores pueden esperar de ella, puede comenzar el proceso de creación de su revista electrónica. Deberá incluir un primer anuncio público en la introducción de su revista electrónica, identificando el propósito de la publicación y estableciéndola como una guía práctica. Este anuncio debe incluir el nombre de su empresa, información de contacto y la dirección en la que planea publicar la revista electrónica. También tendrá que vincular su revista electrónica a sus cuentas de redes sociales, incluidas las de Facebook y LinkedIn. También puedes configurar tu revista electrónica para que publique automáticamente actualizaciones a medida que las escribes, para estar al día de lo que ocurre en el mundo y mantenerte informado de lo último en escritura creativa y edición.
  3. Añade tu primer artículo. Antes de publicar su primer artículo, querrá dejar claro a qué va dirigida su revista electrónica. Puede escribir artículos para su revista electrónica sobre cualquier tema que le apasione. Tanto si eliges escribir sobre moda o cultura o simplemente sobre tu vida, querrás incluir elementos importantes que den forma a esos temas. He aquí algunas ideas:
    1. Cultura e identidad: ¿Qué opinas de tu cultura e identidad en tu artículo? ¿Qué opinas de los malentendidos raciales y culturales? ¿Qué opina de las distintas partes de su ciudad o país?
    2. Redes sociales: Las cuentas en las redes sociales son una de las formas más sencillas de poner en marcha tu revista electrónica. Puedes configurar tu blog para que publique automáticamente las actualizaciones a medida que las escribes, y también puedes configurar un sistema de publicación automática para estar siempre al día de las últimas tendencias y noticias de las redes sociales.

Haz un Resumen

Un resumen es la introducción de nueva información de forma descriptiva o prescriptiva. Suele ser la primera sección de su revista electrónica que publica. Aquí utilizará su enfoque de lenguaje sencillo para crear una introducción básica pero detallada de su nuevo producto o servicio. Aunque no necesita ser un autor publicado para escribir un resumen, querrá estar preparado con las habilidades que necesitará para crear un escrito eficaz. He aquí algunos consejos:

  • Haz una introducción breve. No te extiendas en largas reflexiones sobre tu producto o servicio, sino sólo sobre lo que está ocurriendo en tu negocio en este momento. Esta es la esencia de las introducciones breves.
  • Pon primero la información específica de tu tema. Pon primero la definición y la introducción de tu tema. Así tendrás ventaja cuando alguien te pregunte por tu producto o servicio.
  • No omitas información importante. No necesitas saber todo lo que hay que saber sobre tu tema o producto, pero sí necesitas estar preparado con lo básico si quieres sacar el máximo partido a tu lanzamiento.
  • Pon tus palabras clave en el título. Esta es una buena forma de empezar directamente con su tema. Elige palabras clave que te ayuden a posicionarte mejor en las páginas de resultados de los motores de búsqueda.
  • No tengas miedo de usar negrita. La negrita puede ser una gran manera de hacer saber a la gente que eres un autor, así como mostrar tu estilo.

Subturismo en Suburrisi, trendy total

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Cuando un destino como Suburrisi necesita más turistas para prosperar, se abre el cielo. Esto se debe a que un día, hace muchos años, mucha gente vino a Suburrisi y se convirtió en un lugar ideal para visitar. El lugar, ahora deshabitado, representa un reto para los turistas que quieren visitarlo, porque es difícil encontrar un lugar donde alojarse y a menudo es difícil encontrar trabajo. Ahora, debido al problema que se produce cuando un destino necesita más turistas, urge encontrar una nueva solución. La respuesta: Suburrisi. Porque, si no fuera por el problema de las habitaciones de hotel llenas, muchas personas nunca habrían encontrado un lugar al que llamar hogar, y la economía se habría resentido.

Cuando una empresa experimenta un problema con el número de turistas necesario para sostener su éxito, puede ser útil considerar si el destino está libre de problemas o es problemático. Si está pensando en viajar a un destino concreto, puede resultarle útil saber qué hace que no tenga problemas. Algunas cosas que pueden hacer que el destino no tenga problemas pueden ser: la falta de infraestructura turística, la falta de negocios orientados al turismo o la falta de negocios orientados al turismo en la comunidad local. Si está pensando en viajar a un destino, puede resultarle útil saber qué hace que no tenga problemas. Aprendamos de Suburrisi! El subturismo es trendy!

Nextdone. El renacer del héroe caído

Ficción

PANEL 1:
[Escena: Un callejón oscuro y sucio. Se ve a un hombre sin hogar, desaliñado y desesperado, llamado John Smith, sentado en el suelo con la cabeza entre las manos.]

John Smith (pensando): No puedo creer lo bajo que he caído. Solía ser un superhéroe, protector de la ciudad. Pero ahora… soy solo un vagabundo olvidado.

PANEL 2:
[Un rayo de luz ilumina el callejón mientras un extraño objeto cae del cielo y aterriza frente a John.]

John Smith (sorprendido): ¿Qué es esto?

PANEL 3:
[John recoge el objeto y se da cuenta de que es un antiguo amuleto brillante.]

John Smith: Tal vez esta es mi oportunidad de redimirme. Si puedo usar este amuleto para recuperar mis poderes…

PANEL 4:
[John se coloca el amuleto alrededor del cuello y siente una oleada de energía recorriendo su cuerpo.]

John Smith (gritando): ¡Soy Nextdone! ¡El héroe caído renace!

PANEL 5:
[Nextdone sale del callejón y se encuentra con un grupo de matones aterrorizando a un anciano.]

Matón 1: ¿Quién eres tú, vagabundo? ¡Lárgate antes de que te hagamos daño!

PANEL 6:
[Nextdone se enfrenta a los matones y utiliza sus poderes recién recuperados para derrotarlos fácilmente.]

Nextdone: Soy Nextdone, el protector de esta ciudad. No permitiré que lastimen a los inocentes.

PANEL 7:
[La gente comienza a reunirse y a aplaudir a Nextdone por su valentía.]

Persona en la multitud: ¡Es Nextdone! ¡Nuestro héroe ha regresado!

PANEL 8:
[Nextdone ayuda al anciano a levantarse y le ofrece su apoyo.]

Nextdone: Estás a salvo ahora. Mi misión es proteger a los vulnerables y traer justicia a esta ciudad.

Anciano: Gracias, Nextdone. Pensé que estaba perdido.

PANEL 9:
[Nextdone se eleva en el aire, mirando hacia la ciudad con determinación.]

Nextdone: Mi tiempo como vagabundo ha terminado. Ahora, lucharé por el bien y devolveré la esperanza a esta ciudad.

FIN

Descanso en Ginebra

Ficción

INT. HOSPITAL – DÍA

JULIO (60 años, caballero elegante y de aspecto distinguido) y LUCÍA (55 años, una mujer con una mirada cálida y serena) se encuentran sentados junto a la cama de un hospital. Julio está débil y frágil, pero su expresión refleja determinación.

JULIO
(sonriendo débilmente)
Lucía, mi amor, sé que el tiempo se acaba para mí. He tomado una decisión final y quiero compartirla contigo.

LUCÍA
(con preocupación)
¿De qué estás hablando, Julio?

JULIO
(respirando hondo)
Siempre hemos soñado con viajar juntos, descubrir lugares nuevos y disfrutar de la belleza del mundo. Aunque no podamos hacerlo en vida, quiero que me lleves a Ginebra, la ciudad que siempre ha sido nuestra favorita.

LUCÍA
(conmovida)
Julio, no puedo creer que estés diciendo esto.

JULIO
(sosteniendo su mano con ternura)
Quiero ser enterrado allí, en Ginebra, de la buena. Quiero que mis últimos momentos estén rodeados de la grandeza de esa ciudad y que, de alguna manera, cumplamos nuestro sueño juntos.

LUCÍA lucha por contener las lágrimas, pero su determinación se fortalece.

LUCÍA
(mirando fijamente a Julio)
Lo haremos, cariño. Haré todos los arreglos necesarios para cumplir tu deseo. Te lo prometo.

EXT. AVIÓN – DÍA

Julio, acompañado de Lucía y rodeado de sus seres queridos, es llevado en un avión privado rumbo a Ginebra. Su rostro muestra serenidad y una mezcla de tristeza y felicidad.

INT. CEMENTERIO EN GINEBRA – DÍA

Julio yace en su ataúd, rodeado de hermosos arreglos florales y la majestuosidad de los Alpes de fondo. Lucía, vestida de negro, está de pie junto a su tumba. La emoción y el amor se entrelazan en su mirada mientras habla en voz baja.

LUCÍA
(despidiéndose)
Gracias por haber sido mi compañero de vida, Julio. Estarás siempre en mi corazón. Descansa en paz, mi amor.

Los rayos del sol se filtran a través de las nubes, iluminando suavemente la escena.

FADE OUT.


INT. BAR – NOCHE

Un bar animado con música y gente riendo. JAVIER (40 años, un hombre con buen sentido del humor) se sienta en la barra, mientras el BARTENDER (un personaje simpático) se acerca para tomar su pedido.

BARTENDER
(sonriendo)
¿Qué te pongo, amigo?

JAVIER
(con picardía)
Quisiera una ginebra, pero de la buena, ¡eh!

El Bartender se muestra intrigado y juega con la situación.

BARTENDER
(mirando alrededor, como si fuera un secreto)
De la buena, ¿eh? Déjame buscarla.

El Bartender va hacia un estante lleno de botellas de ginebra y comienza a buscar meticulosamente, fingiendo que encuentra y descarta una botella tras otra.

BARTENDER
(mirando a Javier con una sonrisa)
Hmm, esta no, esta tampoco… Ah, aquí está, la auténtica Ginebra de la Buena.

El Bartender sostiene una botella con una etiqueta que dice «Ginebra de la Buena» y la muestra a Javier, quien estalla en risas.

JAVIER
(riendo)
¡Eso es lo que estaba buscando! ¡La ginebra de la buena!

BARTENDER
(sirviendo una copa de ginebra)
Aquí tienes, amigo. ¡A disfrutar de la auténtica ginebra de la buena!

Javier levanta su copa, brinda con el Bartender y se mezcla con el ambiente festivo del bar, disfrutando de su divertida elección de bebida.

FIN DE LA ESCENA.


INT. FUNERARIA – DÍA

Un ambiente tranquilo y solemne. FELIPE (70 años, un hombre con un gran sentido del humor) se encuentra sentado en una silla frente a un EMPLEADO DE LA FUNERARIA (serio y formal). Ambos tienen una conversación peculiar.

EMPLEADO DE LA FUNERARIA
(con seriedad)
Señor Felipe, estamos aquí para discutir los arreglos funerarios. ¿Tiene alguna preferencia especial?

FELIPE
(con una sonrisa traviesa)
Sí, tengo una petición bastante inusual. Me gustaría ser enterrado en Ginebra, ¡de la buena!

El Empleado de la Funeraria frunce el ceño, evidentemente confundido.

EMPLEADO DE LA FUNERARIA
(incrédulo)
¿Señor, está seguro de lo que está pidiendo? Generalmente, las personas eligen un lugar cercano o significativo para su descanso final.

FELIPE
(con entusiasmo)
¡Oh, sí! Ginebra, la ciudad del buen gusto y la elegancia. No hay lugar en el mundo donde preferiría pasar la eternidad.

El Empleado de la Funeraria intenta ocultar una sonrisa mientras toma notas.

EMPLEADO DE LA FUNERARIA
(buscando una solución)
Bien, señor Felipe. Lo revisaré con nuestros superiores y veremos qué se puede hacer. ¿Algún otro detalle que deba tener en cuenta?

FELIPE
(pensativo)
Ah, sí. Asegúrese de que haya un pequeño bar junto a mi tumba. No puedo perderme las reuniones nocturnas en Ginebra, incluso después de muerto.

El Empleado de la Funeraria asiente, intentando mantener la compostura.

EMPLEADO DE LA FUNERARIA
(anotando)
Un bar junto a la tumba, lo tendremos en cuenta.

FELIPE
(feliz)
Perfecto. Ahora puedo descansar en paz sabiendo que Ginebra me espera, ¡y con un buen trago!

Ambos hombres se levantan de la silla y se estrechan las manos con una sonrisa.

EMPLEADO DE LA FUNERARIA
(con humor)
Señor Felipe, estoy seguro de que su solicitud será inolvidable.

FELIPE
(riendo)
Eso espero. No hay nada como tener un funeral que sepa cómo tomar la vida con una buena dosis de humor.

Los dos se despiden, dejando al Empleado de la Funeraria tratando de entender cómo cumplir la peculiar petición de Felipe.

FIN DE LA ESCENA.


INT. LABORATORIO – DÍA

Un laboratorio extraño con científicos excéntricos y equipos inusuales. JUAN (50 años, un hombre con un gran sentido del humor) se encuentra frente a un CIENTÍFICO LOCO (desaliñado y entusiasta). Ambos tienen una conversación peculiar.

CIENTÍFICO LOCO
(con entusiasmo)
¡Juan, tengo una idea revolucionaria para tu deseo final!

JUAN
(intrigado)
Dime, ¿qué has ideado esta vez?

CIENTÍFICO LOCO
(con una sonrisa traviesa)
Imagina esto: ser conservado en ginebra. ¡Literalmente!

Juan se sorprende y luego estalla en risas.

JUAN
(riendo)
¡Eso sí sería un final inolvidable!

CIENTÍFICO LOCO
(con emoción)
¡Exactamente! Te convertiré en el primer hombre conservado en ginebra de la historia.

Juan se acerca al Científico Loco, con una mirada cómplice.

JUAN
(con picardía)
Pero, ¿cómo aseguramos que sea de la buena?

El Científico Loco le da una palmada en el hombro y saca una botella de ginebra de una repisa cercana.

CIENTÍFICO LOCO
(sonriendo)
¡No te preocupes! He creado mi propia mezcla especial, «Ginebra de la Buena Conservada».

Ambos estallan en risas, levantan sus copas y brindan por la idea descabellada.

JUAN
(levantando su copa)
¡Por una eternidad en ginebra de la buena!

CIENTÍFICO LOCO
(levantando su copa)
¡Salud y eternidad, mi amigo!

Ambos toman un sorbo de sus copas, mientras el Científico Loco continúa explicando su extraño proceso científico.

FIN DE LA ESCENA.

Me gustaría ser enterrado en Ginebra, de la buena.

Alta política

Ficción

Recuerdo vívidamente el día en que mi amigo Pedro y yo, entre risas y bromas, pronunciamos una frase que nos hizo estallar de la risa: «Entre yo tonto y tu sorda deberíamos fundar un partido político». Aquel comentario absurdo y jocoso se convirtió en nuestro lema personal, pero nunca nos imaginamos las extrañas vueltas que tomaría nuestra historia a partir de ese momento.

Movidos por la curiosidad y el espíritu aventurero, decidimos darle vida a nuestra ocurrencia y fundar nuestro propio partido político. Nos pareció una idea descabellada y, al mismo tiempo, emocionante. Nos autodenominamos el Partido de la Incongruencia y, sin ninguna pretensión seria, comenzamos a elaborar nuestro «manifiesto político».

Aunque la mayoría de nuestras propuestas eran absurdas y completamente inaplicables, nos divertíamos enormemente imaginando el impacto que podríamos tener en la sociedad. Prometimos construir un puente de galletas, convertir los semáforos en luces de discoteca y establecer un día nacional dedicado a comer helado sin culpa. Sin duda, nuestras ideas eran más propias de una comedia que de un programa político real.

Sin embargo, para nuestra sorpresa, nuestras payasadas empezaron a ganar popularidad entre los jóvenes y aquellos cansados de la política convencional. Nuestra falta de seriedad y la frescura de nuestras propuestas conectaron con un sector de la población que buscaba una alternativa a los discursos políticos tradicionales.

Pronto, nos vimos envueltos en una campaña electoral que nunca imaginamos. Las calles se llenaban de carteles coloridos con nuestras caras y nuestras promesas descabelladas. Nos convertimos en el centro de atención de los medios de comunicación, quienes, entre risas y escepticismo, seguían de cerca nuestros movimientos.

A medida que el día de las elecciones se acercaba, nos dimos cuenta de que, de alguna manera, nuestra broma se había vuelto realidad. La gente nos miraba con curiosidad y algunos incluso creían en nuestras propuestas imposibles. Nos enfrentamos a una disyuntiva: seguir adelante con esta farsa o retirarnos y admitir que habíamos ido demasiado lejos.

Finalmente, decidimos mantenernos fieles a nuestra esencia y afrontar las elecciones con humor y humildad. Sabíamos que nuestras posibilidades reales de ganar eran nulas, pero eso no nos importaba. Lo más importante para nosotros era transmitir un mensaje de alegría y despreocupación en un entorno político tan tenso y desesperanzador.

El día de las elecciones, recibimos una cantidad considerable de votos, lo cual fue una sorpresa para todos. Aunque no logramos un escaño en el parlamento, la experiencia nos enseñó que el humor y la honestidad pueden tener un impacto significativo en la vida de las personas.

Nuestra nefanda historia de «Entre yo tonto y tu sorda deberíamos fundar un partido político» nos llevó a lugares inimaginables. Aunque nuestro partido político fue efímero, dejó una huella en nuestras vidas y en aquellos que nos siguieron en esta aventura. Aprendimos que a veces, en medio de la ridiculez, se encuentra una chispa de esperanza y la capacidad de hacer reír a otros en el camino.

En un rincón olvidado de la historia

Ficción

En un rincón olvidado de la historia, en una época en la que las fronteras del mundo aún estaban por descubrirse por completo, existía un hombre llamado Sccieto Borgia. Sccieto era un erudito aventurero que siempre buscaba nuevas experiencias y conocimientos para ampliar su comprensión del mundo.

Un día, mientras se encontraba en la bulliciosa ciudad de RPC (Región de Puntos Cárdenos), Sccieto presenció tumultos y disturbios que sacudían las calles. La gente se agolpaba, protestando por sus derechos y demandando un cambio en el sistema político. Intrigado y emocionado por lo que veía, Sccieto decidió que debía sumergirse en ese caos y explorar la situación por sí mismo.

Sin perder tiempo, Sccieto se apresuró a buscar una solución para llegar rápidamente al aeropuerto y unirse a los acontecimientos en desarrollo. En su búsqueda, encontró un objeto peculiar llamado «aleatorium», un dispositivo que, según decía, podía guiarlo a través de las incertidumbres de la vida. Sccieto no lo dudó y cogió el aleatorium, esperando que lo llevara al aeropuerto y afrontar las consecuencias que le esperaban.

El aleatorium hizo su magia y transportó a Sccieto al aeropuerto de la ciudad. Mientras esperaba su vuelo, decidió explorar la terminal y se topó con un libro titulado «Nueva Geografía Elemental en 27 lecciones». El libro contenía información detallada sobre lugares exóticos como Sajalín, Sikok, Kiu-Siu y otros veinticuatro más. Sccieto se sumergió en sus páginas y soñó con aventuras futuras mientras esperaba su vuelo.

De repente, un extraño personaje se le acercó y le susurró al oído: «Nec valet dicere, quod…» («No puedes decir lo que…»). Sin entender completamente el significado de esas palabras enigmáticas, el hombre le entregó a Sccieto varias monedas de oro y le dijo: «Toma estas monedas y déjate conducir adonde yo te lleve. Haz lo que yo te diga».

Intrigado y cautivado por la misteriosa oferta, Sccieto decidió seguir al extraño hombre y embarcarse en una aventura sin precedentes. Pronto descubrió que el hombre era un miembro de un grupo clandestino llamado «Los Darwinistas de la Convención», quienes creían en la supervivencia de los nombres y las ideas más aptas en la selva de la sociedad. Sccieto se encontraba en una encrucijada, debía elegir entre seguir sus propios ideales o sumergirse en un mundo donde las convenciones sociales eran la norma.

En medio de esta tensión, Sccieto se encontró con un manifiesto que promovía la política de la República basada en la construcción de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre todos los ciudadanos. Cualquier intento de subversión o vandalismo de estos valores sería castigado con el destierro, decidido mediante votación popular.

Estas palabras resonaron en la mente de Sccieto mientras seguía al extraño personaje hacia una reunión secreta de los Darwinistas de la Convención. Al llegar al lugar, se encontró con una multitud diversa de individuos que buscaban una sociedad basada en la anarquía y la libertad individual.

«¡Le jour de gloire est arrivé!» exclamó alguien en la reunión. La sala se llenó de emociones y discusiones animadas. Sccieto se vio inmerso en un debate sobre la naturaleza de la política y el poder. Al final, decidió abrazar la libertad, la igualdad y la fraternidad como sus guías personales y políticas.

Sccieto se dio cuenta de que el mundo era incompleto, imperfecto, inacabado, inquieto y aleatorio. En lugar de sufrir bajo las directrices de los políticos y líderes, decidió abrazar la alegre anarquía en todos los aspectos de la vida. En despachos, catedrales, palacios y torres del poder, Sccieto se convirtió en un defensor de la disolución del poder concentrado y abogó por la distribución equitativa del mismo.

Con el paso del tiempo, Sccieto Borgia se convirtió en un símbolo de resistencia y cambio, luchando contra las estructuras políticas y sociales opresivas. Su historia se transmitió de generación en generación, y su legado dejó una huella duradera en la historia de la humanidad.

Y así, en ese extraño capítulo de la historia, Sccieto Borgia demostró que la verdadera libertad y el cambio se encuentran cuando uno se atreve a desafiar las convenciones y abrazar la alegre anarquía que reina en todas las manos…