Espada

Ficción

En el arte de las armas nadie superó al rey Arturo. Su fuego, su pasión en la guerra no dejaban lugar a dudas. Cada objeto bélico era para el rey motivo de sangre. Refulge al sol el acero del unicornio como un espejo cuando Arturo lo eleva para volver a dejarlo caer sobre dragones y enemigos y alzarlo de nuevo ya empañado del rojo humor.

El Último Relámpago del Unicornio

En la era en que el tiempo aún no era del todo tiempo y las montañas hablaban en susurros de roca, reinaba Arturo, no el de las leyendas blandas y caballerescas, sino el de carne ardiente, hierro vivo y alma como relámpago.

Nadie —ni humano, ni bestia, ni sombra— superó jamás al rey en el arte de las armas. Su pulso era un tambor de guerra, su mirada un presagio, su cuerpo entero una catedral construida para la batalla. Arturo no peleaba: danzaba con la muerte, la tomaba por la cintura y la hacía girar hasta que, mareada, tropezaba y caía rendida a sus pies.

Su arma no era una espada cualquiera. La llamaban El Unicornio, aunque jamás tuvo forma de bestia. Era una hoja forjada con meteorito y dolor, afilada por el canto de mil herreros ciegos, y templada en el llanto de un dragón moribundo. Refulgía al sol como si el mismo cielo quisiera mirarse en ella. Cuando Arturo la alzaba, el día se encogía, como si la luz misma temiera ser eclipsada por ese acero de divinidad cortante.

En las llanuras de Caldor, donde las piedras sangran y la hierba susurra nombres olvidados, Arturo se alzó una vez más. Frente a él, un ejército de dragones y traidores, escupiendo fuego y odio, con alas como velas negras al viento. El Unicornio se elevó. Un destello. Un rugido. Un corte que partió el aire en dos. Luego descendió, como un juicio inapelable, y con él la muerte cayó sobre las filas enemigas.

La hoja volvió a levantarse, ya empañada del rojo humor, goteando historias recién escritas. Arturo avanzaba como un eclipse andando. Cada tajo era una línea de un poema cruel; cada estocada, una verdad sin diplomacia.

Cuentan que en esa batalla no hubo gritos, sólo un silencio atronador, como si el mundo contuviera el aliento al ver a su rey romper el equilibrio del caos. Nadie sobrevivió. Nadie, salvo el viento, que aún hoy recorre las ruinas de Caldor murmurando con voz de acero: “Arturo fue tempestad.”

Y El Unicornio… El Unicornio duerme ahora bajo la montaña de Faldur, esperando al próximo que arda por dentro. Porque esas armas no eligen a los puros. Eligen a los que tienen llamas en lugar de sangre.

Arquitectura desnuda

No ficción

La arquitectura brutalista es un estilo arquitectónico que surgió en la década de 1950 y alcanzó su apogeo en las décadas siguientes. Se caracteriza por su apariencia sólida, austera y sin adornos, utilizando materiales como el hormigón armado y el acero expuestos de manera prominente. Aunque puede generar reacciones encontradas, el brutalismo ha dejado una huella significativa en el mundo de la arquitectura y ha sido objeto de un renovado interés en los últimos años.

El brutalismo tiene sus raíces en el movimiento modernista de la arquitectura, que buscaba una estética funcional y racionalista. Sin embargo, a diferencia de las formas elegantes y curvas del modernismo, el brutalismo se destaca por sus estructuras masivas y angulares. Los arquitectos brutalistas abrazaron la idea de la «honestidad estructural», exhibiendo los materiales tal como son, sin ocultarlos detrás de capas de revestimiento.

El uso predominante del hormigón armado es una de las características más distintivas del brutalismo. Los edificios brutalistas a menudo presentan grandes superficies de hormigón expuesto, con texturas rugosas y patrones visibles de encofrado. Esta elección de materiales refuerza la sensación de solidez y permanencia que define al estilo.

La arquitectura brutalista ha dejado una huella indeleble en el paisaje urbano de numerosas ciudades alrededor del mundo. Muchos edificios públicos, instituciones educativas y viviendas sociales adoptaron este estilo arquitectónico debido a su economía de construcción y su capacidad para albergar grandes cantidades de personas.

Sin embargo, el brutalismo también ha sido objeto de críticas. Sus estructuras masivas y austeras a menudo generan opiniones polarizadas, y muchos consideran que los edificios brutalistas son fríos, inhóspitos y poco atractivos. Además, la exposición constante al clima y la falta de mantenimiento adecuado han llevado a la deterioración de algunos ejemplos de arquitectura brutalista.

A pesar de las críticas, el brutalismo ha experimentado un resurgimiento en los últimos años. Muchos arquitectos y amantes de la arquitectura están redescubriendo y reevaluando este estilo, reconociendo su singularidad y su impacto histórico. Además, algunos edificios brutalistas han sido objeto de proyectos de renovación y adaptación, mostrando cómo estos espacios pueden ser revitalizados y adaptados a las necesidades actuales.

La arquitectura brutalista es un estilo único que ha dejado una marca duradera en el mundo de la arquitectura. Aunque puede provocar reacciones encontradas, no se puede negar su impacto visual y su capacidad para crear espacios impactantes y distintivos. A medida que se reevalúa y se revitalizan los edificios brutalistas, es importante apreciar la belleza que se encuentra en la brutalidad y reconocer la importancia de preservar este patrimonio arquitectónico para las generaciones futuras.

La arquitectura brutalista ha sido abrazada por numerosos arquitectos destacados a lo largo de los años. A continuación, mencionaré algunos de los arquitectos más representativos de este estilo y algunas de sus obras más reconocidas:

Le Corbusier:

  • Unité d’Habitation (Marsella, Francia)
  • Capilla de Notre Dame du Haut (Ronchamp, Francia)

Alison y Peter Smithson:

  • Robin Hood Gardens (Londres, Reino Unido)
  • Hunstanton School (Hunstanton, Reino Unido)

Louis Kahn:

  • Biblioteca Phillips Exeter Academy (Exeter, Estados Unidos)
  • Instituto de Arte de Yale (New Haven, Estados Unidos)

Paul Rudolph:

  • Art & Architecture Building, Universidad de Yale (New Haven, Estados Unidos)
  • Government Center (Boston, Estados Unidos)

Ernő Goldfinger:

  • Trellick Tower (Londres, Reino Unido)
  • Balfron Tower (Londres, Reino Unido)
brown concrete building under blue sky during daytime
Trellick Tower

Marcel Breuer:

  • Edificio UNESCO (París, Francia)
  • Whitney Museum of American Art (Nueva York, Estados Unidos)

Kenzo Tange:

  • Hiroshima Peace Memorial Park (Hiroshima, Japón)
  • Tokyo Metropolitan Government Building (Tokio, Japón)

Jørn Utzon:

  • Sydney Opera House (Sídney, Australia)

Estos son solo algunos ejemplos de arquitectos y sus obras en el estilo brutalista. Cada uno de ellos ha dejado un legado significativo y ha contribuido a la evolución y reconocimiento de esta corriente arquitectónica.

The Opera House Sydney Australia
Sydney Opera House

Mario en Nueva York

Ficción

En un rincón de esta vasta urbe, una urbe que ha perdido sus límites, sus rostros, sus almas, un hombre llamado Mario suspira. Las calles bulliciosas, la jungla de asfalto, las luces de neón, los rascacielos que se alzan arrogantes como montañas de acero, todo parece abrumarlo. En sus años de juventud, soñaba con la Gran Manzana, la ciudad que nunca duerme, el epicentro del mundo. Pero ahora, en su madurez, siente que esta ciudad gigante lo asfixia.

Mario se pregunta a menudo si alguna vez podrá escapar de esta maraña de sonidos y colores que nunca cesan. Cuando llegó aquí, con su maleta llena de sueños, creía que se adentraría en un mundo de oportunidades ilimitadas, de diversidad y esplendor. Pero ahora, mientras camina por las calles atestadas, solo ve rostros anónimos, cuerpos que se mueven mecánicamente de un lugar a otro, y la misma rutina de siempre.

Cuando la gente habla de Nueva York, habla de Broadway y su incansable vida nocturna, de Wall Street y sus magnates de las finanzas, de los rascacielos que tocan el cielo. Pero lo que nadie menciona es que, cuando uno vive en Nueva York, todo parece Nueva York. En cada esquina, hay una pizzería que vende la «mejor pizza del mundo», y en cada rincón, un vendedor de perritos calientes que asegura que sus salchichas son inigualables… quizás en grasa insana. Cada día, las sirenas de las patrullas y las bocinas de los taxis conforman una sinfonía cacofónica que resuena en los oídos de los neoyorquinos como la música de fondo de sus vidas.

Mario añora las calles tranquilas de su pueblo natal ahora, donde los vecinos se conocían por su nombre y se saludaban con una sonrisa en el rostro. Recuerda la paz que se encuentra en el rincón de su jardín, donde podía escuchar el canto de los pájaros y el susurro de las hojas en el viento.

Pero aquí, en esta ciudad que nunca duerme, parece que nunca podrá encontrar la paz. Mientras busca un espacio en el metro abarrotado, piensa en lo irónico que es que, ahora que no quiere vivir en Nueva York, todo parece Nueva York. La ciudad se ha convertido en su prisión, en un laberinto del que no puede escapar.

Y así, día tras día, Mario se adentra más en el corazón de la Gran Manzana, una ciudad que lo atrapó en sus fauces de acero y luces de neón, una ciudad que le hizo olvidar quién era y lo que alguna vez soñó. Ahora, solo le queda un deseo: encontrar una forma de escapar de esta jungla de asfalto y volver a encontrar la sencillez y la tranquilidad que alguna vez conoció. Pero mientras camina por las calles de Nueva York, se da cuenta de que, en esta ciudad, los sueños a menudo se convierten en ironía, y el escape se convierte en un espejismo.

¡Sabemos de qué va esto!

Ficción

Felicito la iniciativa de creación de este sitio y quiero contribuir compartiendo algunas ideas.

El fenómeno del 8 de Marzo de 2018 en España, se produce por la conjunción de la sensibilización por la desigualdad que sufrimos las mujeres en nuestra sociedad y el hartazgo que tenemos con nuestros gobernantes en los ultimos años: corrupción, impunidad y privilegios para ellos, recortes sociales continuados, rescates de Bancos, Autopistas, etc. Y empobrecimiento generalizado y pérdida de derechos de la clase trabajadora.

A nivel personal, diré que ayer viví algo desconocido para mí en todas las movilizaciones en las que he participado. Ayer hubo complicidad entre las mujeres de este pais.

Al cruzarnos en las calles, al mirarnos en las manifestaciones, al asomarnos a ventanas y balcones para apoyar con cacerolas a las que desfilaban……
Había comunicación silenciosa. Nos decíamos: ¡SABEMOS DE QUÉ VA ESTO!

UFINDER

Ficción

Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy más que arena…
me dispersas, me abandonas…
Desde la orilla recuerdo tu alta presencia, y camino perdido
entre un mar de olas incandescentes y la amargura de una tierra rota y yerma.
No me queda nada, y después como un vago recuerdo un murmullo,
un hilo rojo y extraño del pasado que me ata a todo,
esa espina que penetra en mis llagas para dejarme sin nada,
esa extraña voz olvidada que salpica el aire y que me recuerda a ti.
Solo, perdido, exangüe
me dispersas, me abandonas.
El mar, la tierra, el aire, el fuego y tú;
todo eres tú y nada.
Porque no soy nada. No somos nada. Y tú.
He sentido golpes tan fuertes con tu sola presencia
que respirar tu recuerdo me quema y me desgarra,
el roce de tu risa lejana, como alas de acero cortando y lacerando
cada partícula elemental de mi ser,
elimina luz de mi camino.
Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy nada
me dispersas por un universo vacío y olvidado.

UFINDER

Ficción

Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy más que arena…
me dispersas, me abandonas…
Desde la orilla recuerdo tu alta presencia, y camino perdido
entre un mar de olas incandescentes y la amargura de una tierra rota y yerma.
No me queda nada, y después como un vago recuerdo un murmullo,
un hilo rojo y extraño del pasado que me ata a todo,
esa espina que penetra en mis llagas para dejarme sin nada,
esa extraña voz olvidada que salpica el aire y que me recuerda a ti.
Solo, perdido, exangüe
me dispersas, me abandonas.
El mar, la tierra, el aire, el fuego y tú;
todo eres tú y nada.
Porque no soy nada. No somos nada. Y tú.
He sentido golpes tan fuertes con tu sola presencia
que respirar tu recuerdo me quema y me desgarra,
el roce de tu risa lejana, como alas de acero cortando y lacerando
cada partícula elemental de mi ser,
elimina luz de mi camino.
Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy nada
me dispersas por un universo vacío y olvidado.