Las telecomunicaciones internacionales tienen los nervios de acero, lo soportan todo, incluso lo insoportable.
Acero
Hiere palabra hasta que seas acero clavado en…
FicciónHiere, palabra,
hasta que seas acero clavado
en los ídolos muertos
y arado sembrándote en estiércol.
Ciudad
FicciónEl embotellamiento es un estreñimiento de acero.
Hay quien vive el presente y quien vive…
FicciónHay quien vive el presente
y quien vive la eternidad
soñando con el sur,
rindiéndose al acero,
cada momento
en suave colina,
en el estercolero,
eyaculando letras
de azul cobalto.
Hay quien vive el presente y quien vive…
FicciónHay quien vive el presente
y quien vive la eternidad
soñando con el sur,
rindiéndose al acero,
cada momento
en suave colina,
en el estercolero,
eyaculando letras
de azul cobalto.
RECAUDADOR
FicciónHe topado contra el acero de los poderosos batiéndome en duelo, he comprobado que su técnica es superior, guardé mi vida ensayando lo suficiente para una nueva lid.
UFINDER
FicciónSólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy más que arena…
me dispersas, me abandonas…
Desde la orilla recuerdo tu alta presencia, y camino perdido
entre un mar de olas incandescentes y la amargura de una tierra rota y yerma.
No me queda nada, y después como un vago recuerdo un murmullo,
un hilo rojo y extraño del pasado que me ata a todo,
esa espina que penetra en mis llagas para dejarme sin nada,
esa extraña voz olvidada que salpica el aire y que me recuerda a ti.
Solo, perdido, exangüe
me dispersas, me abandonas.
El mar, la tierra, el aire, el fuego y tú;
todo eres tú y nada.
Porque no soy nada. No somos nada. Y tú.
He sentido golpes tan fuertes con tu sola presencia
que respirar tu recuerdo me quema y me desgarra,
el roce de tu risa lejana, como alas de acero cortando y lacerando
cada partícula elemental de mi ser,
elimina luz de mi camino.
Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy nada
me dispersas por un universo vacío y olvidado.
UFINDER
FicciónSólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy más que arena…
me dispersas, me abandonas…
Desde la orilla recuerdo tu alta presencia, y camino perdido
entre un mar de olas incandescentes y la amargura de una tierra rota y yerma.
No me queda nada, y después como un vago recuerdo un murmullo,
un hilo rojo y extraño del pasado que me ata a todo,
esa espina que penetra en mis llagas para dejarme sin nada,
esa extraña voz olvidada que salpica el aire y que me recuerda a ti.
Solo, perdido, exangüe
me dispersas, me abandonas.
El mar, la tierra, el aire, el fuego y tú;
todo eres tú y nada.
Porque no soy nada. No somos nada. Y tú.
He sentido golpes tan fuertes con tu sola presencia
que respirar tu recuerdo me quema y me desgarra,
el roce de tu risa lejana, como alas de acero cortando y lacerando
cada partícula elemental de mi ser,
elimina luz de mi camino.
Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy nada
me dispersas por un universo vacío y olvidado.
Tristes paños de colores jirones ensuciando la mañana…
FicciónTristes paños de colores,
jirones ensuciando la mañana,
brisa y rocío,
acero, plomo y sangre rancia.
Tristes paños de colores jirones ensuciando la mañana…
FicciónTristes paños de colores,
jirones ensuciando la mañana,
brisa y rocío,
acero, plomo y sangre rancia.
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