THE AHASVERO SECRET WORDS

Ficción

56 A.C.

Nace -algo maldito ya- en Galilea, donde sus padres -emigrantes egipcios- le abandonan tempranamente.

56-45 A.C.

Es educado en el noble oficio de zapatero por el gremio de zapateros judíos que lo encontró abandonado.

33 D.C.

Insultó a Jesús durante la crucifixión, por lo que este lo condenó a «errar hasta su retorno».

«Un zapatero judío llamado Ashaverus tenía un pequeño comercio cerca del sitio donde pasó Jesús con la cruz a cuestas. Le negó a Jesús que descansara un momento y le golpeó con una herramienta, al tiempo que le decía: «¡Camina!». Jesús entonces le maldijo: «Yo ahora voy a descansar, pero tú vas a caminar hasta que yo vuelva». Desde entonces aquel judio comenzó a recorrer la Tierra y sus pies cansados jamás pudieron detenerse, porque las palabras de Jesús lo impulsan a caminar hasta el día del Juicio Final, en que será enviado al infierno eterno.

Dicen unos.

Un judío llamado Cortafilo era el portero de Pilatos. Durante el juicio, cuando sacaron al Mesías de la presencia del gobernador romano, Cortafilo le clavó un puñal en la espalda, gritándole «¡Camina!». Jesús le respondió: «El Hijo del hombre se va, pero tú esperarás a que Él vuelva».

Después Cortafilo se convirtió al cristianismo y fue bautizado por Ananías, recibiendo el nombre de José; pero debido a la maldición continúa su peregrinación por el mundo.

El judío errante sólo lleva cinco monedas de cobre, hay incluso quien afirma que lo ha visto en cualquier parte del mundo. Un autor de la Edad Media estableció que cada cien años el maldito sufre una terrible enfermedad de la que se recupera pues no puede morir sino hasta que regrese Jesús.

Dicen otros.

Durante muchos años, D.C.

Por ejemplo, fue visto en Hamburgo en 1547; en España en 1575; en Viena en 1599; en Lubeck en 1601 y 1603; en Praga en 1602; Baviera en 1604; en Bruselas en 1640 y 1774; en Leipzig en 1642; en Paris en 1644; en Stamford en 1658; en Astrakán en 1672; en Munich en 1721; en Altbach en 1766 y Newcastle en 1790. La última aparición mencionada parece haber sido en los Estados Unidos en el año 1868, visitando al mormón llamado O’Grady. Posiblemente, este último era un impostor que se hacía pasar por el Judío Errante.

Actualidad.

Vive castigado por su atrevimiento a errar por la tierra hasta la segunda venida de Jesús.

Gregolutorio gugolpléxico

Ficción

Grande es el número de los alquimistas que poseyeron el misterioso polvo de la proyección gugolpléxica, mas sólo uno la conserva, Ahasvero, el judío errante. De él emana la solución a todos los problemas. Consulta con el Ahasvero y verás como tus problemas desaparecen… Dime cuál es tu problema y yo te daré la solución.

Yo, Lolita Sky

Ficción

brindo por ello!
Al fin murió el Ahasvero! Después de 20 siglos arrastrando sus pies por la Tierra, he conseguido cargármelo!

Ah, perdón, déjenme que me presente, soy Lolita Sky, una de los innumerables hijos del Judío Errante, el Ahasvero, ese hombre que parecía inmortal, jajaja. Había dejado tantos bastardos! Siempre ponía los mismos nombres a sus hijos y luego los abandonaba… Ausero, Asuer, Asvero, Sverig, todos ellos hijos ilegítimos de mi jodido padre. Yo he sido la única mujer que ha dado al mundo. Y le bastó para acabar con él, jajaja.

Ahasvero

Ficción

En la actualidad ya no me llaman el judío errante. He cambiado para que nadie me reconozca. Que uno rejuvenezca no extraña a nadie en esta época de cirugía estética y remiendos. Y afortunadamente vivo en paz. Y sin embargo, no podéis ni imaginar la infinita soledad que me acompaña. Cada muerte me vuelve a vaciar…

Don Sebastián

Ficción

Scriabin, ¿Ya te dije que mientras nadie me llamaba judío errante he sido rey seis veces? Desde luego eran otros tiempos. Pero pregúntame y te contaré la historia de esas vidas que se me antojan lejanas de las preocupaciones de este tiempo sin glamour…

Modernidad

Ficción

Realmente se trata de una enfermedad no reconocida. No del cuerpo (hardware) sino del espíritu (software). Se trata de un auténtico virus del material blando de los occidentales. Se trata de su videocentrismo, algo que, como judío errante que ha visto casi todo, no contemplaba desde la Edad Media. Una especie de analfabetismo, oscurantismo, falta de racionalidad, de logos, de lenguaje, de palabra… que les impide enfrentarse a un largo texto literario sea o no de ficción. El hombre occidental necesita que le alimenten con videos, imágenes, televisión, fotos, carteles, cómics y, como no, de publicidad -esa basura mental que degrada todo lo que toca, especialmente las pizarras limpias de las mentes infantiles.