BARRENDERO

Ficción

Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

—¡Maldito mierda!

Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

BARRENDERO

Ficción

Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

—¡Maldito mierda!

Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

Estas son mis recompensas en el aguardiente y…

Ficción

Estas son mis recompensas… en el aguardiente y la absenta mueren las penas, mi hada verde. Ya sólo deseo que mi pintura no pruebe esa neblina nunca más. No somos los únicos, yo y mis penas… Aquellas entibiadas que tocan los tambores con sudorífico gesto también perecen en alcohol. Si continúan en algún lugar vigentes esas leyes secas, nada espléndidas y arregladas, que al campesino asustan -y a mi me fastidian-, pagaría en especie mi tortura sobre el espectro de mi pluma para volver a ahogarlas en mi hada verde. Dibujaría de nuevo aquellas mujeres salidas de mi alucinación indómita. No vamos, no… por un camino deleitable, ni somos ya los huéspedes de lujosos alojamientos para almas modernas y bien cubiertas de esmeraldas. Los silencios han vuelto, como Noé tras el diluvio. Y cuesta amar, ya no hay amores en el varadero celestial, tan sólo esos gusanos que impiden el olvido de la deidad perdida. ¿Es que ninguno tiene ya esta nefasta necesidad?

Visité anecdotario.

Estas son mis recompensas en el aguardiente y…

Ficción

Estas son mis recompensas… en el aguardiente y la absenta mueren las penas, mi hada verde. Ya sólo deseo que mi pintura no pruebe esa neblina nunca más. No somos los únicos, yo y mis penas… Aquellas entibiadas que tocan los tambores con sudorífico gesto también perecen en alcohol. Si continúan en algún lugar vigentes esas leyes secas, nada espléndidas y arregladas, que al campesino asustan -y a mi me fastidian-, pagaría en especie mi tortura sobre el espectro de mi pluma para volver a ahogarlas en mi hada verde. Dibujaría de nuevo aquellas mujeres salidas de mi alucinación indómita. No vamos, no… por un camino deleitable, ni somos ya los huéspedes de lujosos alojamientos para almas modernas y bien cubiertas de esmeraldas. Los silencios han vuelto, como Noé tras el diluvio. Y cuesta amar, ya no hay amores en el varadero celestial, tan sólo esos gusanos que impiden el olvido de la deidad perdida. ¿Es que ninguno tiene ya esta nefasta necesidad?

Visité anecdotario.

La clave para tener una vida larga y feliz

Ficción

Hay varios factores que pueden contribuir a tener una vida larga y feliz, aquí te presento algunos:

  1. Mantener una buena salud física: esto incluye llevar una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y evitar hábitos poco saludables como fumar o beber en exceso.
  2. Cultivar relaciones significativas: las relaciones con amigos, familiares y seres queridos pueden ser una fuente importante de apoyo emocional y pueden mejorar tu calidad de vida.
  3. Encontrar un propósito en la vida: tener metas y objetivos claros puede darte un sentido de dirección y satisfacción en la vida.
  4. Desarrollar una mentalidad positiva: tratar de mantener una perspectiva positiva y agradecida puede mejorar tu bienestar emocional y físico.
  5. Practicar la resiliencia: aprender a enfrentar los desafíos de la vida con resiliencia y determinación puede ayudarte a superar los momentos difíciles y a seguir adelante.

No existe una única fórmula mágica para la felicidad y la longevidad. Cada persona es única y puede encontrar su propia combinación de factores que contribuyen a una vida satisfactoria.

Hay muchos estudios en diferentes campos de la ciencia que respaldan la importancia de cada uno de los puntos que mencioné anteriormente. Aquí te presento algunos ejemplos:

Mantener una buena salud física

  • Estudios han demostrado que una dieta saludable y la actividad física regular pueden prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Circulation encontró que las personas que seguían una dieta saludable y hacían ejercicio regularmente tenían un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.
  • Un estudio de la Universidad de California encontró que la falta de sueño crónica está relacionada con una serie de problemas de salud, incluyendo enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad.
  • Los efectos perjudiciales del tabaco y el alcohol en la salud están ampliamente documentados. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista The Lancet encontró que el tabaco es la principal causa evitable de muerte en todo el mundo.

Cultivar relaciones significativas

  • Un estudio publicado en la revista PLoS Medicine encontró que las personas que tienen relaciones sociales fuertes tienen un menor riesgo de morir prematuramente.
  • La investigación también ha demostrado que las relaciones sociales pueden mejorar la salud mental. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista American Journal of Epidemiology encontró que las personas que tienen más amigos tienen menos probabilidades de desarrollar depresión.

Encontrar un propósito en la vida

  • Un estudio publicado en la revista Applied Psychology: Health and Well-being encontró que tener un propósito en la vida está relacionado con una mejor salud mental y física.
  • Otro estudio publicado en la revista Psychosomatic Medicine encontró que tener un sentido de propósito en la vida puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.

Desarrollar una mentalidad positiva

  • La investigación ha demostrado que el optimismo está relacionado con una mejor salud mental y física. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Health Psychology encontró que las personas optimistas tienen una mayor capacidad para recuperarse de situaciones estresantes.
  • La gratitud también se ha relacionado con una mejor salud mental y física. Un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences encontró que la gratitud se asoció con un mayor bienestar emocional.

Practicar la resiliencia

  • La investigación ha demostrado que la resiliencia está relacionada con una mejor salud mental y física. Un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology encontró que las personas que son más resistentes al estrés tienen menos probabilidades de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión.
  • La resiliencia también puede ayudar a las personas a recuperarse de eventos traumáticos. Un estudio publicado en la revista Psychiatry Research encontró que la resiliencia puede predecir el bienestar psicológico en personas que han experimentado traumas.

Es importante tener en cuenta que la investigación en estos campos es compleja y en constante evolución. Los estudios que mencioné son solo algunos ejemplos de la amplia base de investigación que respalda la importancia de estos factores en una vida larga y feliz.

La clave para tener una vida larga y feliz

No ficción

Hay varios factores que pueden contribuir a tener una vida larga y feliz, aquí te presento algunos:

  1. Mantener una buena salud física: esto incluye llevar una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y evitar hábitos poco saludables como fumar o beber en exceso.
  2. Cultivar relaciones significativas: las relaciones con amigos, familiares y seres queridos pueden ser una fuente importante de apoyo emocional y pueden mejorar tu calidad de vida.
  3. Encontrar un propósito en la vida: tener metas y objetivos claros puede darte un sentido de dirección y satisfacción en la vida.
  4. Desarrollar una mentalidad positiva: tratar de mantener una perspectiva positiva y agradecida puede mejorar tu bienestar emocional y físico.
  5. Practicar la resiliencia: aprender a enfrentar los desafíos de la vida con resiliencia y determinación puede ayudarte a superar los momentos difíciles y a seguir adelante.

No existe una única fórmula mágica para la felicidad y la longevidad. Cada persona es única y puede encontrar su propia combinación de factores que contribuyen a una vida satisfactoria.

Hay muchos estudios en diferentes campos de la ciencia que respaldan la importancia de cada uno de los puntos que mencioné anteriormente. Aquí te presento algunos ejemplos:

Mantener una buena salud física

  • Estudios han demostrado que una dieta saludable y la actividad física regular pueden prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Circulation encontró que las personas que seguían una dieta saludable y hacían ejercicio regularmente tenían un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.
  • Un estudio de la Universidad de California encontró que la falta de sueño crónica está relacionada con una serie de problemas de salud, incluyendo enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad.
  • Los efectos perjudiciales del tabaco y el alcohol en la salud están ampliamente documentados. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista The Lancet encontró que el tabaco es la principal causa evitable de muerte en todo el mundo.

Cultivar relaciones significativas

  • Un estudio publicado en la revista PLoS Medicine encontró que las personas que tienen relaciones sociales fuertes tienen un menor riesgo de morir prematuramente.
  • La investigación también ha demostrado que las relaciones sociales pueden mejorar la salud mental. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista American Journal of Epidemiology encontró que las personas que tienen más amigos tienen menos probabilidades de desarrollar depresión.

Encontrar un propósito en la vida

  • Un estudio publicado en la revista Applied Psychology: Health and Well-being encontró que tener un propósito en la vida está relacionado con una mejor salud mental y física.
  • Otro estudio publicado en la revista Psychosomatic Medicine encontró que tener un sentido de propósito en la vida puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.

Desarrollar una mentalidad positiva

  • La investigación ha demostrado que el optimismo está relacionado con una mejor salud mental y física. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Health Psychology encontró que las personas optimistas tienen una mayor capacidad para recuperarse de situaciones estresantes.
  • La gratitud también se ha relacionado con una mejor salud mental y física. Un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences encontró que la gratitud se asoció con un mayor bienestar emocional.

Practicar la resiliencia

  • La investigación ha demostrado que la resiliencia está relacionada con una mejor salud mental y física. Un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology encontró que las personas que son más resistentes al estrés tienen menos probabilidades de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión.
  • La resiliencia también puede ayudar a las personas a recuperarse de eventos traumáticos. Un estudio publicado en la revista Psychiatry Research encontró que la resiliencia puede predecir el bienestar psicológico en personas que han experimentado traumas.

Es importante tener en cuenta que la investigación en estos campos es compleja y en constante evolución. Los estudios que mencioné son solo algunos ejemplos de la amplia base de investigación que respalda la importancia de estos factores en una vida larga y feliz.

Dioni, el borracho

Ficción

La poda de parras es la cirugía arbórea para borrachos.

Dioni era un hombre que le gustaba mucho beber. Todos los días se iba al bar de la esquina a tomar unas cañas con sus amigos. No le importaba nada más que el alcohol y la diversión. Su mujer, Lola, estaba harta de sus borracheras y de sus mentiras. Un día, decidió dejarlo y se fue de casa con su hijo pequeño.

Dioni no se dio cuenta de que se había quedado solo. Siguió con su rutina de beber y beber, sin preocuparse de nada. Un día, cuando volvía a casa tambaleándose, se encontró con un perro callejero llamado Parras que le ladró. Dioni se asustó y le tiró una piedra. El perro se enfadó y le mordió la pierna. Dioni gritó de dolor y salió corriendo.

Llegó a su casa y se echó en el sofá. Se durmió sin darse cuenta de que la herida se le había infectado. Al día siguiente, se despertó con fiebre y delirios. No tenía a nadie que le cuidara ni le llevara al médico. Se levantó y fue al baño. Se miró al espejo y vio que su cara se había transformado en la de un perro. Se asustó tanto que se desmayó.

Cuando se despertó, se dio cuenta de que todo había sido un sueño. Se sintió aliviado, pero también avergonzado. Pensó en su mujer y en su hijo, y en lo mal que los había tratado. Decidió que tenía que cambiar su vida y dejar el alcohol. Se vistió y salió a la calle. Se dirigió al bar de la esquina, pero no para beber, sino para pedir perdón a sus amigos y decirles que se iba. Luego, cogió un taxi y fue al aeropuerto. Compró un billete para el primer vuelo que salía. No sabía a dónde iba, pero sabía que tenía que empezar de nuevo.

¿Cómo se hace la cerveza?

No ficción

La cerveza se hace a través de un proceso que implica varios pasos. Aquí te explico de manera general cómo se hace:

Malteado: El proceso de elaboración de la cerveza comienza con la malta, que es la cebada que ha sido remojada en agua durante unos días hasta que comienza a germinar. La malta se seca y se tuesta para crear diferentes sabores y colores.

Molienda: La malta se muele para crear un polvo fino que se llama «grist». Este grist se mezcla con agua caliente en un recipiente llamado macerador.

Maceración: En el macerador, el grist se mezcla con agua caliente para crear una mezcla llamada «mosto». La mezcla se agita y se deja reposar para que los azúcares se extraigan de la malta. Este proceso puede durar varias horas y se realiza a una temperatura específica, que varía dependiendo del estilo de cerveza que se esté elaborando.

Lauterización: Después de la maceración, la mezcla se filtra para separar la malta del líquido dulce llamado mosto. Este proceso se realiza en un recipiente con una rejilla llamado «lauter tun». La rejilla permite que el líquido fluya a través de ella mientras se retiene la malta.

Hervido: El mosto se transfiere a un recipiente llamado «hervidor» y se hierve para esterilizarlo y añadir los lúpulos, que son unas flores que aportan sabor y amargor a la cerveza. El tiempo de hervido y la cantidad de lúpulos que se añaden varían según el estilo de cerveza que se esté elaborando.

Enfriamiento: Después del hervido, el mosto se enfría rápidamente para que no se produzcan sabores no deseados. Esto se puede hacer con un intercambiador de calor o enfriando el mosto en un recipiente separado.

Fermentación: El mosto se transfiere a un tanque de fermentación, donde se añade la levadura, que convierte los azúcares del mosto en alcohol y dióxido de carbono. Este proceso puede durar varios días o semanas, dependiendo del estilo de cerveza y de la temperatura de fermentación.

Maduración: Después de la fermentación, la cerveza se deja madurar durante varias semanas a una temperatura específica para que se desarrolle su sabor y aroma. Durante este proceso, los sabores se redondean y los aromas se intensifican.

Carbonatación: Para crear la burbuja característica de la cerveza, se añade dióxido de carbono. Esto se puede hacer naturalmente durante la fermentación o artificialmente mediante un proceso llamado «carbonatación forzada».

Envasado: La cerveza se envasa en botellas o barriles y se distribuye a los bares o tiendas. Dependiendo del estilo de cerveza, la cerveza puede seguir madurando en el envase, desarrollando aún más su sabor y aroma.

Hay una gran cantidad de variedades de cerveza, cada una con sus propias características de sabor, aroma y apariencia. Algunas de las variedades de cerveza más populares son:

Lager: Es una cerveza de fermentación baja, ligera y refrescante.

Ale: Es una cerveza de fermentación alta, más dulce y con mayor cuerpo que la lager.

IPA: Es una cerveza ale con un sabor amargo y fuerte aroma a lúpulo.

Stout: Es una cerveza oscura, tostada y cremosa con un sabor a café o chocolate.

Porter: Es una cerveza oscura y maltosa, con un sabor a caramelo o chocolate.

Trigo: Es una cerveza hecha con una gran cantidad de trigo, que le da un sabor suave y refrescante.

Lambic: Es una cerveza belga de fermentación espontánea, con un sabor agrio y afrutado.

Sour: Es una cerveza ácida y refrescante, con un sabor agrio y un fuerte aroma a frutas.

Pilsner: Es una cerveza de fermentación baja y color dorado claro, con un sabor suave y un aroma a lúpulo.

Weizenbier: Es una cerveza alemana de trigo, con un sabor a clavo y plátano.

Estas son solo algunas de las muchas variedades de cerveza que existen. Cada región del mundo y cada fabricante de cerveza pueden tener sus propias variedades y recetas únicas.

Ya sabes, la próxima vez que pidas una cerveza, no te conformes con cualquier cosa. 😉

Algunos implicados en el caso de las tarjetas…

Ficción

Algunos implicados en el caso de las tarjetas negras de Bankia (Caja Madrid), así Rodrigo Rato o Arturo Fernández (CEOE), hicieron gasto en instrumentos musicales. ¿Formarán parte de una banda (es una pregunta retórica)? Instrumentos, alcohol, discotecas, farmacias… ¿será un grupo antisistema, cantarán como podrían ante el juez (son otras dos preguntas retóricas)? Ilegales, Extremoduro, ¡temblad!

Algunos implicados en el caso de las tarjetas…

Ficción

Algunos implicados en el caso de las tarjetas negras de Bankia (Caja Madrid), así Rodrigo Rato o Arturo Fernández (CEOE), hicieron gasto en instrumentos musicales. ¿Formarán parte de una banda (es una pregunta retórica)? Instrumentos, alcohol, discotecas, farmacias… ¿será un grupo antisistema, cantarán como podrían ante el juez (son otras dos preguntas retóricas)? Ilegales, Extremoduro, ¡temblad!