Mientras crecen enfurecidos los fusiles,
bien disfrazados de sonoros sauces,
resurgen, cantando himnos patrióticos,
esos mártires y poderosos pelotones
que aman la beatitud del condenado
y encantan a las ortigas del pillaje
sobre el incienso impuro y sacro
que reavivan caritativos cerdos
-como alimañas aldeanas y crueles-
y marchan tras violentas quimeras,
desembarcando en tierra de embriaguez,
en la herrumbre que dejan los gusanos
al escapar de sus entrañas bochornosas,
en las decapitadas cabezas del caballo.
0 comentarios en “ANTI BELLUM”
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Excelente poema, hermano. Os veo tocado por la juguetona gracia de las Musas. A ver si encuentro algo de tiempo y continuamos aquella errática peregrinación en que dejamos a nuestros héroes. Un abrazo.
Excelente poema, hermano. Os veo tocado por la lasciva gracia de las Musas. A ver si continuamos con la errática peregrinación a la que sometimos a nuestros héroes. Un abrazo.
Juguetona y lasciva gracia de las prisas, hermano. A ver si encontramos tiempo para héroes y judíos errantes. Abrazo fuerte!!!
Los pueblos no van a las guerras, los llevan.