Mi libro, manifiesto, sólo es la melodía de una musa incauta. Ahora que nadie me ve, lo impregnaré de un nuevo olor en cada página. Mi piano está afinado para tocar el presente con nuevos acordes. El principio siempre es una puerta que se abre al ritmo que marcan mis satanes. Escribir es depositar el semen de mi pluma sobre los senos de una diosa blanca, la cuartilla. Qué importa, con ello doy sentido a mis jodidas vísceras. Me ajusto mi sombrero de copa mientras sueño con sus tetas. Es tiempo de una nueva Vida, pienso.
satanes
Sin aliento, dejo el cabello chino con c …
FicciónSin aliento, dejo el cabello chino con color a desagüe y, errante, intento escribir, como un fantasma, el libro que mi musa me dicta. Nadie dice nada nuevo, olor a página de siempre. El presente, satanes, es semen derramado como sopa en un sueño sobre la teta o el vientre de una yegua. Web bye.
Me pesa el aliento, los satanes somos as …
FicciónMe pesa el aliento, los satanes somos así, el aliento de plomo nos delata. Por fin el chino me muestra la teta de plástico. Anoto en mi libro la sensación de su olor y sueño con mi musa. El color va a tono con mi página web. Bien. Ya tengo un nuevo presente que regalarte junto al semen, pienso. Como un fantasma serviré la espesa sopa a mi yegua. Impregnaré su cabello como nadie y podré escribir sobre su vientre lo que, errante, un día envié al desagüe.
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