Confesiones prosaicas en verso

Poesía

Tras el humo se revela
una verdad en ruinas,
un grito ahogado en sombras
que se arrastra como un susurro.

Locuras que habitan los cuerpos,
gallos y sapos ingenuos,
bajo una cama segura,
protegida del combate diario.

El mundo se desgasta,
y el sabor que dejaste
es una herida sin cicatriz,
un eco en el vacío de las obligaciones.

Rodábamos, perdidos,
en dramas vacíos,
pero la cuenta se paga,
en silencios y en poder.

Ni tu magia podrá secuestrarme,
soy dueño de mi sacrificio,
grito a las orugas,
que transforman la oscuridad
en un nuevo amanecer.

Narrador, guíame
con tus cánticos místicos,
en este caos que nos llama
a renacer.

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