entre amapolas rojas
abierta la ventana
veneno en tus labios
el viento perfumado
con ciento y un versos
Viento
dios de las moscas resaca de orgía con…
Ficcióndios de las moscas
resaca de orgía
con viento fresco
trenzas y espigas
somnoliento rincón
VIVA
FicciónCapturando kyinookas. The last one…:
se va el verano
el sol entre las frondas
la mañana descalza
por el camino
con viento fresco
lleva el río destellos fulgores que vacilan con…
Ficciónlleva el río destellos
fulgores que vacilan
con viento fresco
anónimo
FicciónQuería gritar tu nombre para que el viento frio de la noche lo llevara como un murmullo hasta tus oídos,
pero la sensación de la distancia me lo impidió, y se ancló en la garganta en forma de nudo…
Tan solo llevé mis ojos hacia la luna e intenté sonreír….
Y así dejé que el viento siguiera revolviendo mi cabello,
que mis ideas volaran y las palabras fluyeran…
formando algo parecido a un poema
y llevándose a su paso esas infinitas de ganas de nombrarte.
quien sembró viento recoge butades
Ficciónquien sembró viento, recoge butades.
Hoy anda el viento esquilando a las nubes
FicciónHoy anda el viento esquilando a las nubes.
Esta noche me lleva inevitablemente a pensar en…
FicciónEsta noche me lleva inevitablemente a pensar en ti,
imagino tu perfume en el viento nocturno,
sueño que estoy a tu lado, no dejo de pensar en ti,
no dejo de pensar que te quiero…
HJW
FicciónSilencio bajo las palabras,
sueños desvanecidos entre las lápidas.
La Almudena descansa tranquila,
yacen sobre ella, cortas y largas vidas.
Mientras en las esquinas de mis pensamientos
una verdad herida, el recuerdo de una vida perdida.
Deambulo entre callejones de la Capital dormida.
Fría y dura noche de Madrid, sin Luna, ni guía.
Llora en las alturas tinta,
negra, como este cielo sin estrellas,
negra, como la noche sin su día,
pero aún más negra, como estos versos sin tu compañía.
Tinta etérea que se derrama en el Manzanares,
a lo largo de sus bastas orillas,
y recorre de vuelta el camino a mis mejillas.
Triste en la noche, el viento silba
ante el imponente Palacio de Oriente,
y callejea, sin meta, ni fin
por el Madrid de los Austrias.
Triste se esconde en el Cerro de los Locos,
busca y vuelve a buscar,
desde lo alto de su explanada
a la Luna, en ese infinito y negro mar.
Y llora, porque se ha ido,
porque la ha dejado marchar,
Y tiembla, porque no quiere dejar de verla,
ni perder los versos que la llevaron a ella.
Y entonces corre raudo como lo que es,
Viento en la agitada gran ciudad.
Y se detiene, hincando las rodillas, en la fría arena,
ante la estatua del último Ángel que cayó al mundo.
Y Maldice su Reino.
No tendrás mi Alma, ni hoy, ni mañana,
porque mi Alma, la protege la Luna.
No tendrás mis versos, ni mis palabras, ni mis sueños,
pues yo soy, el último Ángel que a ella protejo.
Madrid sin Luna, Henry J. White.
Buenas noches Viva, y Feliz Año con retraso…. hacia mucho que no volvía por estos lares. Sonrisas desde la nocturna capital.
Luces de la ciudad
FicciónLuces de la ciudad,
en el viento perfumado,
fría noche,
luces.
Debe estar conectado para enviar un comentario.