No era la lluvia, no, no era la nieve
no era el sol no era viento, y la estación
era sólo su reducido espacio
un bosquejo del tiempo, una visión.
No era antes, no, no era después
no era noche ni día, se soltaba
y unía en un intervalo vacío
de ti, de mí, de todo cuanto había.
No eras tú, no, no era yo
no era boca ni cuerpo mano ojo
sino perdido al fondo de su imagen
el inútil fulgor de una mirada.