Será que nos falta el estrambote
de esta tarde incompleta,
fútil, quietamente entildada.
Será que la palabra quema
más que mil galácticos fotones.
Será que nunca fui el bardo
que alguien quiso.
Será que nuestras pupilas
habrán de entrechocarse,
abrazarse, estrecharse,
antes que nos inhumen.