Qué triste tarde
en que los sueños de la rosa
ya son polvo.
sueños
Sembrado en la tierra
FicciónAlimento a palomas y a ratas,
que son sueños —mis sueños—
y una vez sembrado en la tierra, mi cuerpo,
alimento será de alimañas y cuervos.
EL ABUELO SE PINTA DE ZULÚ
FicciónEl abuelo se ha despertado gritando. Una pesadilla, sin duda. Voy a su cuarto aún entre sueños. Hemos dormido poco y mal. Hemos salido a mear tres veces durante la noche. Los pañales se acumulan en el servicio, sin darme tiempo a retirarlos. Vuelvo a mi cama, completamente muerto de sueño. El abuelo se despierta justo cuando estoy en el más profundo de los sueños. Me cuesta reaccionar pero me despierto y voy a su habitación otra vez. Se agarra a mi con fuerza, con una fuerza de campesino curtido y fuerte. El abuelo es casi tan alto como yo pero sus huesos pesan mucho más y su fuerza es enorme. Me cuesta levantarlo, me cuesta mantenerlo derecho, su equilibrio se ha perdido y piensa que la vertical está inclinada. Él intenta corregir según su percepción engañosa. Ir semitumbado es para él ir derecho. Es imposible hacerle ver que no. Así que tengo que sujetarle como a un saco de boxeo. Luchando con su fuerza. Pues según él soy yo el que no va derecho, insiste en que nos vamos a caer porque yo no sé ir derecho. Oh, cielos, esto si que es duro. Qué yo no voy derecho y por eso nos vamos a caer..! Bueno, a duras penas llegamos, por enésima vez al servicio. Lo siento en la taza. Abro los ojos bien, me arrastro el sueño por la cara. Me despejo. Vuelvo a por el abuelo, me fijo en su cara. El abuelo se ha pintado la cara como un zulú. ¿Pero cómo es posible? ¿Con qué pintura? Me acerco a verlo bien. Un olorcillo extraño de pintura… ¡El abuelo se ha pintado la cara de zulú con caca! No sé por qué no hice yo lo mismo. Aquello era la guerra. Eran los últimos días de mi padre -el abuelo- al que habían diagnosticado recientemente una demencia senil.
Puntos suspensivos
FicciónLo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.
Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.
Joaquín Sabina
La vida no es más que el paréntesis en que la muerte nos sueña
FicciónLa vida no es más que el paréntesis…
FicciónLa vida no es más que el paréntesis en que la muerte nos sueña.
GRILLO (CANTANDO)
FicciónEstá ya en mis zapatos floreciendo
la corona de espinas de mi muerte,
el hollín de los sueños ya me ciega
y el nocturno infinito me rodea.
En su molde de horrores y pasiones
crece la mala hierba, vieja arpía
que desde el lacrimal pantano
tiende su matriarcal regazo.
Ya caballero exangüe me imagino
en este cementerio de lectores
y con la monocorde oración de la cigarra
y el negro luto de grillo me conformo.
Más extraviados
FicciónEn ese «depósito de objetos extraviados» que son los sueños, somos nosotros los más extraviados.
Ciudad botella
FicciónEl camarero, como un moderno atlas, transporta en su bandeja el skyline soñado del borracho.
Claudia Schiffer
FicciónSi Claudia Schiffer descubriera que anoche dormí con ella, dejaría de tener mis sueños.
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