I. Desolación
1
Raza quizá nueva,
en el calvero arde
sueño encendido.
2
Crueles saqueos,
Satán bajo los cielos
ríe del hombre.
3
Bosque desnudo,
saqueadores queman
promesas viejas.
4
Llaves caídas,
separaciones grises,
desesperanza.
5
País mío,
me senté sin saberlo,
sombra y ceniza.
II. Conflicto
6
Fogatas arden,
el comercio forzado
marca la sangre.
7
Armas confías,
holgazanes pastores
ríen del llanto.
8
Movimiento arde,
cizañas se levantan
en los sembrados.
9
Noche cerrada,
aparecía un rayo,
sueño frustrado.
10
Despreocupado,
Satán juega en los limbos
con nuestra pena.
III. Revelación
11
Reina sencilla,
desvela en la penumbra
su ardiente llama.
12
Entre las ruinas,
una voz me recuerda
cielos de oro.
13
Almita frágil,
ofrezco las hespérides
que aún resplandecen.
14
Claridad nueva,
aunque el dolor persista
brilla la aurora.
15
Causa perdida,
en la desesperanza
crece la fe.
IV. Esperanza
16
Cálido viento,
me acostumbraré al tiempo
del porvenir.
17
Noche encendida,
sequé las separaciones,
volví a soñar.
18
Movimiento humano,
trabajaré con ansias
en la semilla.
19
Bella promesa,
la simple claridad
abre caminos.
20
Arrojo tierno,
en mangas de esperanza
vivir despacio.
La maraña de datos no me deja ver el bosque. Inmersa en su follaje.
—He de reconocer que hoy estoy realmente perdida. Mi impaciencia sólo favorece al culpable.
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