Siento elevarme hacia lo negro,
lo negro de mi cuerpo que más pesa.
Que pesa en el averno del cielo,
del cielo más profundo y más verde.
Verde de la muerte que me acecha
y acecha en los colores de las grietas,
grietas que perfilan los horrores,
horrores que definen nuestros gestos.
Gestos de odio ante el miedo,
miedo que nos come y nos ata,
nos ata como muertos que somos.
Que somos vivos, eso sin duda.