Si me permite la franqueza, usted parece un hombre valiente… -dijo Mr. Higgins mientras restauraba su bombín de un golpe-: ¡ Flop!
Partamos de la base, Mr. Higgins, de que ni siquiera soy un hombre -dijo Madame Audanery jugueteando con una de las trenzas de su moustache-.
(fragmento improvisado de «Madame Moustache»)