Terágenes Joccolo es uno de esos escritores que se desenvuelve con arte entre el lirismo benemérito y la sensualidad ectoplasmática del horror vacui. De su más desconocida obra es testigo todo el mundo académico y parte del diplomático. Hay, sin embargo, en Torrebruni —su más paradigmática y conseguida novela, la cual expresa con inusitada fuerza, a través de las más extravagantes situaciones, el valor universal de la aprehensión subliminal— una templada epicidad y una rectitud trágico-cómica, no interferidas por el disgusto del lector de amplia gama, que se deja embaucar hasta el barroquismo esdrújulo.