Libido (1 de 69)

Ficción

Esta mañana he visto como un sabueso perseguía a una mujer infiel. Es fiesta y ha llovido. Yo he mirado al sabueso y con la mirada le he transmitido que adivino lo que hace siguiendo a esa mujer. Se ha sonrojado. Evidentemente le ha llegado el mensaje subliminal e inconscientemente ha cambiado de dirección. No sabe disimular o no ha sabido hacerlo conmigo: mis pensamientos estaban desnudando sus intenciones. También la mujer ha vuelto la cabeza y me ha sonreído aliviada. Su libido, al fin liberada, ha salido corriendo en brazos de su amante para hacer juntos un 69. Ya no hay remordimientos de conciencia, ya no hay sabuesos –sólo uno de 69– y mi amante ha llegado. Puntual a su cita.

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