LA COSMOGONÍA DEL REHÉN

Poesía

Tan asegurada está la pesada salvador que preparan sufrimientos para el jueves de las cosas.

Seria borraja, entregarme aun solamente al estrecho de los rehenes, donde las celebridades ven cielo por debajo de sus zapatos.

¡Ah, escritor! Están alzada las paredes y repugnan.

Una mano eleva lo que otra mano no alcanza a ahogarme.

Poscosmogonía, sorprenderse es una forma de permanecer prisionera.

El zumbido de las aguadas acabar no acaba. Hay un rico intérprete que traduce los ahogos al idioma de las piedras.

Y yo, que nunca estuve tan cerca de ser entregado, me descubro estrecho, pesado, asegurado hasta los huesos.

¿Quién ha puesto este cielo en la cárcel de mi frente?

¿Quién, dime quién, ha levantado la palabra para que caiga?

Todavía la borraja. Todavía el jueves. Todavía este sufrimiento que no sabe si nacer o ser rehén de su propia criatura.

Y sin embargo, ¡oh salvador de lo que no se salva!, algo se eleva.

Algo que no es cielo, ni escritor, ni cosmogonía.

Algo que, sencillamente, me está esperando del otro lado de la palabra.

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