Se le acercó el Cocodrilo. Iba dispuesto a devorarlo pero él no parecía percatarse. Sin duda estaba tan loco como una cabra. Pero entonces va y me muestra el gran libro de la Correspondencia. El cocodrilo se aparta. ¡Estaba protegiendo el Cuerno de la abundancia! Sin duda era más sagaz y fuerte que Hércules. Aquel Piscis no estaba en el Zodíaco sino en la Rueda de la Fortuna.