Algunos deberían colgar de su corbata y no al revés. Porque hay cuellos que sostienen cabezas donde jamás ha entrado una idea, y nudos que aprietan la tela sin rozar siquiera la conciencia. Van por el mundo, muy serios, con su autoridad de escaparate, ignorando que el ridículo también tiene su particular forma de ahorcarse. Y uno mira la corbata, tan digna, tan obediente, y piensa que, a veces, la tela merece mejor destino que el cuello que la presume.
Un comentario en “Algunos deberían colgar de su corbata”
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.
Reblogueó esto en EuropaPress Blog.