Hay días en que las nubes pasan,
sin dibujar palabra.
Y sin sentido vuelan.
Son casi todo el tiempo
el incomprensible lenguaje de los dioses.
La humareda perdida
de un ángel caído.
El alado algodón de un in-fante.
Desde esta torre de marfil las contemplo
con el estúpido rostro de los necios.