La tertulia de la tila (abierta ya)

Ficción

Para los que estáis en Madrid, una propuesta nada innovadora pero poco frecuentada. En estos tiempos postpandémicos, extremosos tiempos -ay pardiez- y en que parece que hemos olvidado las esencias y, cómo no, las buenas costumbres y las charlas relajadas con los amigos, se hace sentir cada vez más la necesidad de una tertulia como el Demonio manda. No de esas de tertulianos pagados y cagados, esbirros de sus dueños, de sus almas vendidas, de sus voces chillonas y sus mal fachados argumentarios.

Estamos preparando una tertulia artístico-literaria que esperamos pronto dar a luz, gracias a vuestra difusión y apoyo, donde los amigos podrán decir paridas, sin límites de humor, sin corrección política, sin argumentarios, sin emolumentos, pero eso sí, con el antiguo sabor del pensamiento amigo, considerado como un plato que ha de apreciarse, saborearse y degustarse con calma. Si alguien sabe de un café, en el centro de Madrid, que esté dispuesto a ofrecerse, que nos haga llegar su propuesta y desde este humilde altar lo anunciaremos a la exigua pero selecta parroquia de estos lares.

La tertulia de la tila (abierta ya)

Ficción

Para los que estáis en Madrid, una propuesta nada innovadora pero poco frecuentada. En estos tiempos postpandémicos, extremosos tiempos -ay pardiez- y en que parece que hemos olvidado las esencias y, cómo no, las buenas costumbres y las charlas relajadas con los amigos, se hace sentir cada vez más la necesidad de una tertulia como el Demonio manda. No de esas de tertulianos pagados y cagados, esbirros de sus dueños, de sus almas vendidas, de sus voces chillonas y sus mal fachados argumentarios.

Estamos preparando una tertulia artístico-literaria que esperamos pronto dar a luz, gracias a vuestra difusión y apoyo, donde los amigos podrán decir paridas, sin límites de humor, sin corrección política, sin argumentarios, sin emolumentos, pero eso sí, con el antiguo sabor del pensamiento amigo, considerado como un plato que ha de apreciarse, saborearse y degustarse con calma. Si alguien sabe de un café, en el centro de Madrid, que esté dispuesto a ofrecerse, que nos haga llegar su propuesta y desde este humilde altar lo anunciaremos a la exigua pero selecta parroquia de estos lares.

La heredera de «El escarabajo»

Ficción

El libro vino a sus manos. El libro -El escarabajo- la eligió. Decidió que ya era hora de pasar a otra propietaria y la escogió a ella. Había obrado de nuevo la magia de su antiquísimo hechizo. Su ancestral sortilegio. La taumatúrgica transmisión de sus profanos y ocultos poderes.

La reina de las joyas encontró su nueva y digna Heredera. Y los prodigios pronto empezaron a obrar. Aquel talismán egipcio creado para la reina Nefertari, que ahora estaba en posesión de su nueva reina, tras tres mil trescientos treinta y tres años de peripecias, cuyas últimas propietarias habían sido Catalina de Aragón, Olympe de Gouges, Ada Lovelace, Maria Salomea Sklodowska, Amelia Earhart, Carlota Corday, Manuela Malasaña, Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor, Victoria Kent, Rosa Parks, Valentina Tereshkova, Dian Fossey y Rita Levi-Montalcini, llegaba a las delicadas manos de la pintora Diana Sonner.

Hacía tiempo que El Escarabajo había dejado de ser una pieza de suprema joyería para convertirse en otros objetos, no menos preciosos y cargados del mismo poder simbólico de su originaria y metamórfica joya, de la profana transustanciación de su materia primigenia, de su proteica existencia. Bajo su nueva forma se iniciaba un ciclo de florecimiento plástico sin precedentes. Pero nada de esto era ni lejanamente sospechado por su recién estrenada dueña que, ignorante de lo que había de acontecer, empezaba a leer aquellas enigmáticas líneas: «Hacía un mes que navegábamos» y que debían acabar con la invocación del divino nombre de la reina Nerfertari.