Dios no existe,
que quede dicho de antemano,
pero si un hombre lo soñó,
podemos diseñar su plano.
Construyendo a Dios
estaba el albañil y algún poeta,
no todos, claro está,
no desde luego tú,
guano fulano y vano.
Dios no existe,
que quede dicho de antemano,
pero si un hombre lo soñó,
podemos diseñar su plano.
Construyendo a Dios
estaba el albañil y algún poeta,
no todos, claro está,
no desde luego tú,
guano fulano y vano.
Hay quien lleva ataúdes
en lugar de zapatos
y el hedor de la muerte
le acompaña a su paso.
Hay quien lleva ataúdes
y extendiendo el hedor
de la muerte sin nombre
camina sobre un camposanto.
Hay quien lleva ataúdes
en lugar de zapatos
y el hedor de la muerte
le acompaña a su paso.
Hay quien lleva ataúdes
y extendiendo el hedor
de la muerte sin nombre
camina sobre un camposanto.
Mientras la estrella asciende,
que algún mañana perderé de vista,
y el pálido santón es devorado
y manchado por náufragos y muertos
en suave y continua ejecución marina,
bendeciré sin salud nuestra gran carga,
aunque consuele los delirios
de aquellos semejantes que,
para atar y desatar los movimientos,
hallé suaves.
Haya una parte alzada, empero,
en mi hora mala,
que estando espléndidas,
serán mañana bendecidas.
Mientras la estrella asciende,
que algún mañana perderé de vista,
y el pálido santón es devorado
y manchado por náufragos y muertos
en suave y continua ejecución marina,
bendeciré sin salud nuestra gran carga,
aunque consuele los delirios
de aquellos semejantes que,
para atar y desatar los movimientos,
hallé suaves.
Haya una parte alzada, empero,
en mi hora mala,
que estando espléndidas,
serán mañana bendecidas.
Mientras la estrella asciende,
que algún mañana perderé de vista,
y el pálido santón es devorado
y manchado por náufragos y muertos
en suave y continua ejecución marina,
bendeciré sin salud nuestra gran carga,
aunque consuele los delirios
de aquellos semejantes que,
para atar y desatar los movimientos,
hallé suaves.
Haya una parte alzada, empero,
en mi hora mala,
que estando espléndidas,
serán mañana bendecidas.
Mientras la estrella asciende,
que algún mañana perderé de vista,
y el pálido santón es devorado
y manchado por náufragos y muertos
en suave y continua ejecución marina,
bendeciré sin salud nuestra gran carga,
aunque consuele los delirios
de aquellos semejantes que,
para atar y desatar los movimientos,
hallé suaves.
Haya una parte alzada, empero,
en mi hora mala,
que estando espléndidas,
serán mañana bendecidas.
Mientras la estrella asciende,
que algún mañana perderé de vista,
y el pálido santón es devorado
y manchado por náufragos y muertos
en suave y continua ejecución marina,
bendeciré sin salud nuestra gran carga,
aunque consuele los delirios
de aquellos semejantes que,
para atar y desatar los movimientos,
hallé suaves.
Haya una parte alzada, empero,
en mi hora mala,
que estando espléndidas,
serán mañana bendecidas.
El ojo dorado del sol
entre un párpado azul
y otro telúrico.
El ojo dorado del sol
entre un párpado azul
y otro telúrico.
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