teocalli

Ficción

El hecho concreto es que se manifiesta así. Y no hay protección, ni defensa. Su arquitectura está condenada y acabará siendo un simple montón de polvo en el centro del poblado, entre el goteo persistente de los bongos y tambores de la tribu y los espectros del fuego en las noches interminables en que el caótico tam-tam da lugar a la cósmica unificación. Ni siquiera los más viejos recordarán cómo fue, quién lo hizo ni quién está enterrado bajo sus cimientos.