Oh mujer del deseo,
prohibido y placentero,
rodeas mi cintura
con la delicadeza de una nube…
pero yo quiero tu tormenta,
asolando mi piel
hasta la extenuación
hasta el delirio orgásmico
de todos los infiernos
eróticos en mis venas.
Me gusta esto:
Me gustaCargando...
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.