Pero que sorda eres, oh dicha!

Ficción

He nacido sin Dios, sin cielo, sin estrellas. Por encima vacío y, aparte de un vientre acariciado, posiblemente otras cien veces antes de morir, no hay nada. Oh, la dicha, ¿A dónde va corrida a palos como un asno? Haz el favor de quedarte, que no habrá huesos que roer, ni venas que chupar, ni carnes que morder allí donde te vayas. !Pero que sorda eres, oh dicha!

0 comentarios en “Pero que sorda eres, oh dicha!

  1. Encontré la eternidad
    en el enigma de un rincón
    como vestigio mudo.
    Cuando estás depre,
    deja que el buen tiempo llegue.

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