El nivel de alcoholismo del primero era tan alto que por seguridad de sus vecinos sólo se le permitía fumar en el desierto. El síndrome de profeta del segundo era tan alto, que sólo se le permitía predicar cerca del alcohólico cuando éste fumaba.
El nivel de alcoholismo del primero era tan alto que por seguridad de sus vecinos sólo se le permitía fumar en el desierto. El síndrome de profeta del segundo era tan alto, que sólo se le permitía predicar cerca del alcohólico cuando éste fumaba.