JUDÍO HERRANTE

Ficción

Asco.

Heme mongol, amada,

tras la beatitud del rey.

Quedan ahí partidos y puñetas.

Antes pierden el Eclesiastés que las maneras de orgulloso veneno.

No se acaba tras la batalla.

vienen, desesperando navíos y olas,

los que hablaban con las alfombras

y braman algo corriente que, perdonando has merecido.

Me evado de salvarlos

Ya juzgarán cuánto en amor me debo y

perforaban medicinas, diciendo una plegaria

dónde hallar naturales talentos y manos, sobrenaturalmente,

Allá parecerá mi sola abnegación y

que, al mirarme maldigamos sus vidas.

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