Nulla dies sine linea
no dejaban de repetirme todos, en sospechoso acuerdo, Plinio el Viejo, mi editor, mi camello.
3 comentarios en “Confesiones de un escritor sin éxito”
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Me dejas a cuadros… ¿qué pasó?
Nada, me bloqueaba un inveterado vértigo a todo lo blanco…
Eso le pasa incluso a Plinio el Viejo, pero no ha sido niño yuntero antes, lo cual es más grave.