Sombrenómbrame,
desquebrajando el aire que me sostiene,
yo me desmonto en sí mismo
y los huesos del verbo me llueven.
No, no soy,
soy-no,
somnombra,
y me arrastro sin nada,
sin nombre, sin sombra,
sin sombra-nombre que me jale.
Gritan los días,
los días que no tienen nombre,
los que inventan mi silencio
y me tragonean la garganta
con dientes de nada.
Yo me derramo,
me derrito,
me derritro,
y el yo que creo
se me rompe en pedacitos
como reloj que nunca fue.
Sombranombre mío,
¡qué me haces!
Me zumbas, me deshielas,
me escupo entre los dedos
y yo no sé si existo o me invento.
Soy sombra que me lleva,
soy sombra que me muele,
soy sombra que me nombra
y me nombra roto,
nunca entero,
nunca mío,
siempre deshecho
en la boca del tiempo que me vomita.
sombrenombre yo,
me deshice en mí-mismo,
me desmigajo y no me encuentro
en los huesóleos del aire roto.
ya no soy,
soy-no,
somnom,
y los días me mastican,
me vomitan las letras
que se me deshacen en la garganta.
gritos sin gritar,
yo-yo me fragmento
y me desbasto en pedacitos
como reloj que nunca fue,
como yo que nunca fui.
Sombrámbre mío,
¡quién me parte!
me zumbas, me deslizo,
me deshecho, me invento,
y el yo que creo se me disuelve
entre nada y nada
y nada.
soy-sombra-yo
que me lleva,
que me muerde,
que me nombra roto,
nunca entero,
siempre deshecho
en la boca del tiempo
que me vomita
sin misericordia
sin nombre
sin sombra.