Desvelar tras el humo

Poesía

Desvelar tras el humo,
las sombras se enredan en susurros olvidados,
como un canto de gallo,
el eco de un sapo que calla su verdad.
Recibirían, sí, las locuras
de cuerpos fugaces, de carnes ajadas,
casi ingenuos, casi
casi seres.
¿Quién hubiera habitado tu cama,
tan segura,
como fortaleza inexpugnable
en medio del caos,
del combate que arde sin llamas?

Nuevo sabor,
el gastado mundo se consume entre las grietas
de las obligaciones que nos devoran,
rodábamos por dramas disfrazados
de banalidades,
engañosos como espejos rotos.
Cuenta debería el tiempo,
con sus muebles que no nos caben,
ni su poder,
que en su fragor nos arrastra
a buscar la verdad entre las sombras
del polvo.

Y ni tu magia,
tan fiel,
podrá secuestrarme
de este sacrilegio propio
que ambos, como espejos distorsionados,
llevamos en el pecho.
Nos necesitamos, sí,
como orugas que se retuercen
en su lenta metamorfosis,
mientras las estrellas esperan,
y el narrador—
el narrador siempre anda
por entre los avellanos
mágicos,
cantando espirituales melodías
que nunca nos tocan del todo.