PUEDO…

Ficción

Puedo, esta vigilia, disolverme en el agua,
señores de salón, y, mientras, alcanzar
el maduro desorden de sus guerras…
o comprender los infantiles pensamientos
de esos seres, cuya fábrica de buena fe
ilumina nuestras condenadas cabezas
con el cisma infeliz de los poetas.