EL BOTONES

Ficción

La trampilla estaba cerrada, sin embargo, nadie se ha extrañado de que el Administrador general, a pesar de que no es su costumbre, estuviera por allí. Yo le he saludado amablemente y, debido a la poca simpatía que siempre despierta en mí, me he largado a otra cosa, mariposa.

Mi curiosidad no ha quedado satisfecha. Me he escondido tras los contenedores y he esperado acontecimientos. Algo ocurre aquí. Esto no es normal. ¿A qué viene esa amabilidad en el saludo? Algo oculta tras esa cínica sonrisa.

Y efectivamente, mis sospechas se han confirmado. Ahora llega el Intendente mayor. Está claro que han quedado aquí intencionadamente y no es un encuentro casual, como han pretendido simular. Esto cada vez huele peor. Los dos buitres reunidos. Oveja muerta.

¿Pero como es posible que haya una trampilla de transbordador en un balneario?