«El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo»
Proverbio chino.
Supongo que todos hemos recibido alguna vez un buen golpe, de aquellos que dejan chichón o una profunda cicatriz en el alma. Nuestras diferencias nos definen y conforman como identidades únicas pero el ser humano es terco y se recrea en querer amoldar en las mismas cuadriculadas estructuras todo lo que «sobresalga» y éso por desgracia es un término taaaaan amplio… ¡Bienvenidos martillos! vosotros en lugar de amoldarme sólo endurecéis mi caparazón y el «yo» se enriquece con cada golpe al que sobrevive, brillando cada día con más fulgor. Seamos únicos pues y no temamos los golpes ni recibidos ni los que ineludiblemente vendrán.