En una anotación marginal escribía «Arca, Puente, Ares». Investigué su significado. ¿Qué relación tenían aquellas tres palabras con el arco iris? Pero un día por fin lo encontré: eran las tres rubias rellenitas de las que tanto se hablaba en la Ballesta, mientras cabalgaban en el «Arco Iris», aquel antro de depravación tan del gusto de los ancianitos.