ULYSSES

Ficción

El señor Leopold Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves. Le gustaba la sopa espesa de menudillos, las mollejas de sabor a nuez, el corazón relleno asado, las tajadas de hígado rebozadas con migas de corteza, las huevas de bacalao fritas. Sobre todo, le gustaban los riñones de cordero a la parrilla (…) En riñones pensaba mientras andaba por la cocina suavemente, preparándole a ella las cosas del desayuno en la bandeja abollada (…). Otra rebanada de pan con mantequilla: tres, cuatro: está bien (…). Huevos con jamón no. No hay huevos buenos con esta sequía. Necesitan agua dulce pura. Jueves: tampoco buen día para un riñón de cordero en Buckley. Frito en mantequilla, un poquito de pimienta. Mejor un riñón de cerdo…

Desayuno para hoy

Ficción

“El señor Leopold Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves. Le gustaba la sopa espesa de menudillos, las mollejas de sabor a nuez, el corazón relleno asado, las tajadas de hígado rebozadas con migas de corteza, las huevas de bacalao fritas. Sobre todo, le gustaban los riñones de cordero a la parrilla (…) En riñones pensaba mientras andaba por la cocina suavemente, preparándole a ella las cosas del desayuno en la bandeja abollada (…). Otra rebanada de pan con mantequilla: tres, cuatro: está bien (…). Huevos con jamón no. No hay huevos buenos con esta sequía. Necesitan agua dulce pura. Jueves: tampoco buen día para un riñón de cordero en Buckley. Frito en mantequilla, un poquito de pimienta. Mejor un riñón de cerdo…”

Calavera

Ficción

Caín, el primero que la llevó sobre sus manos, hubiera reprochado a Hamlet su indecisión asesina. Aquel era la calcante que engañó a su propia madre. ¿Hay algo más terrible sobre la tierra? Me lo he preguntado muchas veces y nunca encuentro la respuesta. Sin embargo, hoy, cuando he sostenido la calavera entre mis propias manos he sentido ambas cosas: ya no hay contradicción, la muerte está dentro de la vida.

Matrimonio

Ficción

La gente se casa porque no sabe latín, matrimonio viene del latín y significa «madre de los demonios». O sea, más o menos como la caja de Pandora, de donde salían todos los males. (Sabiote Latinajos)